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Neurooftalmología

Síndrome del vértice orbitario

1. ¿Qué es el síndrome del vértice orbitario?

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El síndrome del vértice orbitario (orbital apex syndrome; OAS) es un síndrome caracterizado por parálisis de múltiples nervios craneales (NC III, IV, V1, VI) acompañadas de afectación del nervio óptico (NC II) debido a una lesión en el vértice posterior de la órbita. También se conoce como síndrome de Jacod.

El ápex orbitario es la unión craneofacial donde convergen las cuatro paredes orbitarias, y contiene anatómicamente dos pasajes importantes.

El conducto óptico transmite el nervio óptico (envuelto en meninges) y la arteria oftálmica hacia la fosa craneal. La hendidura orbitaria superior mide aproximadamente 22 mm de largo, se forma entre las alas mayor y menor del esfenoides, y está dividida en partes superior, media e inferior por el anillo tendinoso común (Anillo de Zinn). La parte superior contiene el nervio lagrimal (V1), el nervio frontal (V1), el nervio troclear (IV) y la vena oftálmica superior; la parte media contiene el nervio nasociliar (V1), el nervio abducens (VI) y las ramas superior e inferior del nervio oculomotor (III); la parte inferior contiene la vena oftálmica inferior. Debido a que numerosos nervios y vasos sanguíneos se concentran en este espacio estrecho, las lesiones en el ápex orbitario pueden causar déficits extensos de nervios craneales. La hendidura orbitaria inferior transmite la segunda rama del nervio trigémino (V2: nervio maxilar) y la vena oftálmica inferior, comunicándose con la fosa pterigopalatina.

La oftalmoplejía total combinada con pérdida sensorial en la primera división del nervio trigémino se define como “síndrome de la hendidura orbitaria superior/síndrome del seno cavernoso”, y cuando se agrega afectación del nervio óptico, se distingue como “síndrome del ápex orbitario”.

Aunque es un síndrome raro, la afectación ocular ocurre en el 58% de los pacientes con granulomatosis con poliangeítis (GPA) 3), y una revisión de OAS fúngica (73 casos) destacó un retraso diagnóstico promedio de 7.4 semanas como un problema 1).

Q ¿Cuál es la diferencia entre el síndrome del ápex orbitario y el síndrome de la hendidura orbitaria superior?
A

La característica distintiva clave es la presencia o ausencia de afectación del nervio óptico. El síndrome de la hendidura orbitaria superior presenta parálisis de los pares craneales III, IV, V1 y VI, pero respeta el nervio óptico. El síndrome del ápex orbitario agrega afectación del nervio óptico, lo que resulta en un defecto pupilar aferente relativo (RAPD).

2. Principales síntomas y hallazgos clínicos

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  • Pérdida de visión: Debido a la afectación del NC II. A menudo aparece como síntoma temprano.
  • Diplopía: Asociada con trastornos del movimiento ocular por parálisis de los NC III, IV y VI.
  • Dolor ocular y cefalea: Dolor orbitario profundo y cefalea frontal por afectación del NC V1. Tiende a ser intenso en casos inflamatorios e infecciosos.
  • Ptosis: Debido a la parálisis del NC III.
  • Hipoestesia facial: Entumecimiento en la región V1 (frente y área periorbitaria).

Hallazgos clínicos (hallazgos confirmados por el médico en el examen)

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  • Trastorno de la motilidad ocular (oftalmoplejía): Afectación de los pares craneales III, IV y VI. El grado de diplopía, ptosis y midriasis es variable.
  • Defecto pupilar aferente relativo (RAPD): Un hallazgo importante para determinar la presencia o ausencia de daño del nervio óptico. La presencia o ausencia de RAPD es importante para el diagnóstico diferencial con el síndrome de la fisura orbitaria superior.
  • Hallazgos en el disco óptico: En la fase aguda se produce edema de papila, que progresa a atrofia óptica (palidez del disco) en la fase crónica.
  • Hipoestesia corneal y pérdida del reflejo corneal: Debido a la afectación de V1.
  • Proptosis: Puede acompañarse de congestión orbitaria.
  • Quemosis e inyección conjuntival: Causadas por obstrucción del drenaje venoso.

En un caso representativo, el OAS por herpes zóster oftálmico (HZO) mostró visión de cuenta dedos, APD positivo, midriasis fija y oftalmoplejía total, mientras que el OAS por GPA mostró agudeza visual 20/250, RAPD 1+, oftalmoplejía completa, visión cromática 0/11 e infiltrado corneal2,3).

La etiología se clasifica en cinco categorías principales.

Infeccioso

Fúngico: Aspergillus es el más común (78% de OAS fúngico). En pacientes con diabetes o inmunodeficiencia, estar alerta ante mucormicosis.

Bacteriano: A menudo resulta de la propagación directa desde la sinusitis. El riesgo aumenta en pacientes con diabetes.

Viral: El virus del herpes zóster (VZV) es la causa principal. Aparece aproximadamente 10–14 días después del inicio del HZO.

Neoplásico y otros

Neoplásico: Invasión directa de tumores de cabeza y cuello, lesiones metastásicas, neoplasias hematológicas y carcinoma de senos paranasales. El carcinoma de senos paranasales con deficiencia de SMARCB1 es particularmente agresivo.

Vascular: Fístula carótido-cavernosa (FCC), trombosis del seno cavernoso, aneurisma carótido-cavernoso.

Traumático/Iatrogénico: Complicaciones después de cirugía nasosinusal o cirugía orbitaria. Necrosis por radiación (después de irradiación acumulativa de alta dosis).

La aspergilosis es el patógeno más común de la OAS fúngica (78% de 73 casos1)), y en climas cálidos, Aspergillus flavus representa el 64%1). Aunque tradicionalmente se consideraba una enfermedad de inmunodeprimidos, su incidencia está aumentando en pacientes inmunocompetentes1). Un retraso medio de 7.4 semanas hasta el diagnóstico es un problema1).

La mucormicosis tiene como mayor factor de riesgo la diabetes (especialmente CAD). Es altamente angioinvasiva y causa necrosis tisular, a menudo con un curso fatal. La mortalidad alcanza el 25–60%5).

  • Diabetes (especialmente CAD): Mayor factor de riesgo para mucormicosis y OAS bacteriana4,5).
  • Inmunosupresión: Uso prolongado de esteroides, trasplante de órganos, neutropenia5).
  • Edad ≥50 años y no vacunación contra herpes zóster: Mayor riesgo de HZO-OAS2).
  • Antecedentes de enfermedad de los senos paranasales: Constituye una vía directa de propagación de la infección.
Q ¿La diabetes aumenta el riesgo de síndrome del vértice orbitario?
A

La diabetes, especialmente en estado de cetoacidosis (CAD), es el factor de riesgo más importante para la mucormicosis y la OAS bacteriana. El ambiente ácido y la hiperglucemia promueven el crecimiento del hongo Mucor, causando necrosis tisular por invasión vascular.

Dado que las enfermedades causales van desde aquellas con buen pronóstico hasta las que afectan la esperanza de vida, el diagnóstico debe ser rápido y cuidadoso. Primero, se toma una historia clínica detallada y se evalúa la presencia de dolor ocular y la velocidad de progresión de los síntomas. Si hay inicio súbito con dolor ocular intenso o cefalea, se deben considerar enfermedades de alta urgencia como aneurisma o apoplejía hipofisaria en el diagnóstico diferencial.

Para evaluar la neuropatía óptica, además de las pruebas de agudeza visual y campo visual, se verifica el valor de flicker central (CFF) y la presencia de un defecto pupilar aferente relativo (RAPD). Si la pupila está dilatada debido a parálisis del nervio oculomotor, el RAPD se evalúa utilizando el reflejo consensual del ojo contralateral. Para la evaluación del nervio trigémino, se verifican las diferencias en la sensación corneal y la sensación frontal entre ambos lados.

  • RM: Estándar de oro para el diagnóstico de OAS 4). Excelente contraste de tejidos blandos que permite una evaluación detallada del nervio óptico y los nervios craneales. La órbita y los senos paranasales se obtienen en cortes coronales y axiales, cubriendo desde la órbita hasta la cintilla óptica centrados en el quiasma óptico. La imagen intraorbitaria se realiza con supresión grasa o STIR. El contraste con gadolinio es muy útil para diferenciar enfermedades inflamatorias y neoplásicas. En la mucormicosis, la falta de realce de la mucosa (signo del cornete negro) es característica 5). Dado que la RM inicial puede ser normal y no descartar la enfermedad, se recomienda RM con contraste más imágenes orbitarias dedicadas 5). En la necrosis por radiación, la perfusión por RM muestra disminución del rCBV y la FDG-PET muestra disminución de la captación 8).
  • TC: Verifica la destrucción de las paredes óseas de la órbita, seno cavernoso, base del cráneo, seno etmoidal posterior y seno esfenoidal. Es la primera opción en emergencias.
  • ARM/ARV: Útil para diferenciar lesiones vasculares como aneurismas. También se utiliza para descartar enfermedades vasculares (CCF, trombosis del seno cavernoso).
  • Marcadores inflamatorios: PCR, VSG.
  • Marcadores autoinmunitarios: C-ANCA/PR3, P-ANCA/MPO (GPA, vasculitis)3), ANA, ECA (sarcoidosis).
  • Marcadores fúngicos: Galactomanano sérico (>0.5 ng/mL específico para Aspergillus)1), β-D-glucano (marcador panfúngico)1).
  • Tiroides: T4L, TSH, TRAb.
  • Infecciones: Serología de sífilis, tuberculosis (QuantiFERON), VIH.

Se realiza cuando se encuentran lesiones en el seno cavernoso o la base del cráneo.

  • HZO-OAS: Pleocitosis con predominio de células mononucleares (120 células/mL7)), elevación de anticuerpos IgG contra VZV (el ADN de VZV puede ser negativo en algunos casos7)).
  • FESS (Cirugía Endoscópica Funcional de los Senos Paranasales): Sirve tanto para la toma de muestras como para el tratamiento1,9).
  • Tinción con KOH y PCR de tejido: Útil para la detección rápida y el diagnóstico definitivo de elementos fúngicos1).
  • Secuenciación de próxima generación (NGS): Se utiliza para identificar patógenos cuando los cultivos son negativos6).

Se muestran los principales puntos de diferenciación del OAS, el síndrome de la fisura orbitaria superior (SOFS) y el síndrome del seno cavernoso (CSS).

CaracterísticaOASSOFSCSS
Neuropatía ópticaPresenteAusenteAusente
V1/V2Solo V1Solo V1V1+V2
Síndrome de HornerNingunoNingunoPresente

En el diagnóstico diferencial con meningitis, la presencia o ausencia de síntomas sistémicos (fiebre, rigidez de nuca) y los hallazgos de realce meníngeo y afectación bilateral en la RM son puntos clave 4).

Los diagnósticos diferenciales en sentido amplio incluyen enfermedades del tronco encefálico (encefalopatía de Wernicke, trastornos vasculares del tronco encefálico, tumores del tronco encefálico), enfermedades desmielinizantes (esclerosis múltiple, neuromielitis óptica, ADEM), enfermedades sistémicas (enfermedad de Behçet neurológica, sarcoidosis, linfoma), trastornos de la unión neuromuscular (miastenia gravis) y enfermedades metabólicas (neuropatía diabética).

La administración de corticosteroides sistémicos es el tratamiento fundamental.

  • Inflamación orbitaria idiopática: Iniciar con prednisolona 0.25–1.0 mg/kg/día y reducir gradualmente durante 3–6 meses. Las recaídas durante la reducción son frecuentes, requiriendo manejo a largo plazo. En casos refractarios, considerar radioterapia o metotrexato (fuera de indicación).
  • GPA: Metilprednisolona en pulsos 1000 mg/día × 3 días → prednisona 80 mg/día3). Puede observarse una mejoría notable en 48 horas3). Para el manejo a largo plazo, está indicada la combinación con rituximab o ciclofosfamida.
  • Compresión del nervio óptico por oftalmopatía tiroidea: Considerar cirugía de descompresión orbitaria o radioterapia.
  • Administrar antibióticos de amplio espectro. Agregar drenaje quirúrgico para absceso orbitario o absceso subperióstico.
  • Un informe mostró mejoría clínica y de imagen con un total de 13 días de tratamiento cambiando de ceftriaxona + metronidazol IV a amoxicilina-ácido clavulánico VO4).
  • Si hay trombosis del seno cavernoso, considerar antibióticos IV en dosis altas más anticoagulación más esteroides adyuvantes.
  • Aspergilosis: Voriconazol 200 mg dos veces al día (primera línea) más anfotericina B 1). Combinado con desbridamiento quirúrgico mediante FESS.
  • Mucormicosis: Anfotericina B más desbridamiento quirúrgico de emergencia es esencial 5). Corregir factores de riesgo (p. ej., CAD) de forma concurrente. El inicio temprano de la terapia antifúngica empírica es importante; la mortalidad alcanza el 25–60% 5).
  • Antivirales: Valaciclovir 1000 mg tres veces al día o aciclovir 750 mg IV 2,7). Se recomienda iniciar dentro de las 72 horas del inicio 2).
  • Corticoides sistémicos: Prednisolona 30–60 mg/día se usa en combinación 2,7).
  • La duración del tratamiento es de 2 a 6 meses según la recuperación 2).

Se seleccionan resección quirúrgica, radioterapia y quimioterapia según la etiología. Para el carcinoma de senos paranasales con deficiencia de SMARCB1, se ha informado supervivencia a largo plazo con cisplatino más radiación durante 9 semanas seguido de reducción endoscópica del tumor 9).

  • Fístula carótido-cavernosa: Los casos leves se manejan de forma conservadora; los graves requieren tratamiento endovascular o intervención quirúrgica.
  • Trombosis del seno cavernoso: Administrar anticoagulación más antibióticos de amplio espectro y esteroides adyuvantes.
Q ¿Cómo se trata el síndrome del ápex orbitario fúngico?
A

El fármaco de primera línea difiere según el patógeno. Para la aspergilosis, el voriconazol 200 mg dos veces al día es de primera línea, combinado con desbridamiento mediante FESS. Para la mucormicosis, son esenciales la anfotericina B y el desbridamiento quirúrgico de emergencia, junto con la corrección de enfermedades subyacentes como la cetoacidosis diabética.

Q ¿Cuál es el pronóstico visual para el síndrome del ápex orbitario debido al herpes zóster?
A

Una revisión de la literatura (20 casos) mostró recuperación del movimiento ocular en el 76.5% (media de 4.4 meses), mejora visual parcial en el 60% y recuperación completa solo en el 26.7%2). El retraso en el inicio del tratamiento tiende a dar un mal pronóstico, y se recomienda iniciar la terapia antiviral dentro de las 72 horas del inicio.

6. Fisiopatología y mecanismos detallados de inicio

Sección titulada «6. Fisiopatología y mecanismos detallados de inicio»

El ápex orbitario es un “cuello de botella” anatómico en la parte posterior de la órbita, donde convergen numerosos nervios y vasos sanguíneos a través del conducto óptico y la fisura orbitaria superior. Dado que la órbita y la cavidad intracraneal se comunican a través del conducto óptico, la fisura orbitaria superior y la fisura orbitaria inferior, la extensión directa de infecciones o tumores desde los senos paranasales (especialmente el etmoides y el esfenoides) es anatómicamente fácil.

Mecanismo inflamatorio: En la GPA, se produce infiltración de neutrófilos en la pared vascular y formación de granulomas, dañando los nervios y vasos locales.

Mecanismo infeccioso (fúngico): La mucormicosis es altamente angioinvasiva, causando infarto y necrosis tisular por daño endotelial vascular5). Un ambiente ácido (pH 7.3–6.8) y la sobrecarga de hierro promueven el crecimiento de Mucorales5).

Mecanismo infeccioso (viral): El VZV se propaga a los pares craneales III, IV y VI a través de las ramas comunicantes de la primera división del nervio trigémino7). Además del daño nervioso directo, también participan de forma compleja el daño tisular inmunomediado, la compresión nerviosa por edema inflamatorio y la isquemia2).

Mecanismo neoplásico: Los tumores de los senos paranasales infiltran directamente el ápex orbitario con destrucción ósea, comprimiendo los nervios.

Necrosis por radiación: Además de la necrosis coagulativa local por daño endotelial vascular, se produce desmielinización por daño a los oligodendrocitos8). El nervio óptico es altamente radiosensible porque está mielinizado por oligodendrocitos, lo que lo hace particularmente vulnerable8).

7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (informes en fase de investigación)

Sección titulada «7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (informes en fase de investigación)»

Identificación de patógenos mediante secuenciación de próxima generación (NGS): Existe un primer informe que identifica Pseudomonas aeruginosa mediante PCR de ARNr 16S en suero libre de células y tejido incluido en parafina en casos con cultivo negativo6). La NGS puede contribuir a mejorar la precisión en casos de diagnóstico difícil, incluida la paquimeningitis craneal idiopática (HCP).

Pronóstico y optimización del tratamiento de HZO-OAS: Una revisión de 20 casos reportó resultados de recuperación de la motilidad ocular del 76.5% y recuperación visual completa del 26.7%2). El retraso en el inicio del tratamiento se asocia con mal pronóstico, y la evaluación cuantitativa del efecto preventivo de la vacuna es un desafío futuro.

Infección fúngica sinusal invasiva en individuos inmunocompetentes: Tradicionalmente considerada una enfermedad de pacientes inmunocomprometidos, su incidencia en individuos inmunocompetentes está aumentando1). Una revisión de Rupa et al. (147 artículos) mostró una predilección en regiones de clima cálido de África, India y Arabia Saudita1), y se requiere dilucidar los factores geográficos y climáticos.

Diagnóstico y tratamiento de la necrosis por radiación: Se ha intentado la diferenciación no invasiva mediante perfusión por RM y FDG-PET, pero se ha informado que la eficacia de bevacizumab más esteroides es limitada8).

Carcinoma de senos paranasales con deficiencia de SMARCB1: Es un tumor raro pero agresivo. En un análisis de 39 casos de Agaimy et al., el 56% falleció con una mediana de supervivencia de 15 meses9). Se están acumulando casos de supervivencia a largo plazo con terapia multimodal (quimiorradioterapia más cirugía).


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  3. Ulatowski H, Bequest A, Sharma A, et al. Granulomatosis with polyangiitis presenting as orbital apex syndrome. Cureus. 2024;16(7):e64087.
  4. Rajad H, Bigi S, Adnor S, et al. Orbital apex syndrome associated with cranial nerve V neuritis complicating bacterial maxillary sinusitis. Radiol Case Rep. 2025;20:3859-3864.
  5. Marzoughi S, Chen T. Orbital apex syndrome due to mucormycosis - missed on initial MRI. Neurohospitalist. 2022;12(1):127-130.
  6. Zielke T, Kim M, Simon JE, et al. Hypertrophic cranial pachymeningitis and orbital apex syndrome secondary to infection of the eye: illustrative case. J Neurosurg Case Lessons. 2021;1(21):CASE20168.
  7. Fukushima A, Mihoshi M, Shimizu Y, et al. A case of orbital apex syndrome related to herpes zoster ophthalmicus. Cureus. 2022;14(7):e27254.
  8. Eldweik L. Radiation induced tissue necrosis mimicking orbital apex syndrome. SAGE Open Med Case Rep. 2022;10:2050313X221123292.
  9. Massey D, Saab M. Orbital apex syndrome secondary to SMARCB1-deficient invasive sinonasal carcinoma. Cureus. 2022;14(11):e31017.

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