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Neurooftalmología

Síndrome del seno cavernoso

1. ¿Qué es el síndrome del seno cavernoso?

Sección titulada «1. ¿Qué es el síndrome del seno cavernoso?»

El síndrome del seno cavernoso (CSS) es una condición resultante de cambios patológicos en el seno cavernoso, que combina oftalmoplejía (NC III, IV, VI), disfunción autonómica (síndrome de Horner) y pérdida sensorial en la primera (V1) o segunda (V2) división del nervio trigémino.

(1) Oftalmoplejía total + (2) pérdida sensorial/síntomas irritativos en la primera división del trigémino se denomina “síndrome de la fisura orbitaria superior/síndrome del seno cavernoso”, y cuando se agrega (3) afectación del nervio óptico, se distingue como “síndrome del vértice orbitario”. Cuando la parálisis del nervio abducens se acompaña de síndrome de Horner ipsilateral, sugiere fuertemente una lesión dentro del seno cavernoso.

En un estudio prospectivo de 73 pacientes realizado por Bhatkar et al. (2017), se reportaron las frecuencias de las características clínicas del CSS: diplopía 90.4%, cefalea unilateral 70.4%, ptosis 68.4%, entumecimiento facial 56.2% y proptosis 31.5%2). Las frecuencias de los nervios craneales afectados fueron NC VI 82.1%, NC III 78.1%, NC IV 68.4% y NC V 46.5%, siendo el nervio abducens el más vulnerable2).

En un análisis de 126 casos realizado por Fernández et al. (2007), las causas del CSS se reportaron como tumores 63%, vasculares 20% e inflamación granulomatosa 13%2). La trombosis del seno cavernoso (CST) representa del 1 al 4% de todas las trombosis venosas y de senos cerebrales, con una incidencia anual estimada de aproximadamente 1/100,0004).

SíndromeSitio afectadoCaracterísticas principales
Síndrome del seno cavernosoSeno cavernosoOftalmoplejía total + pérdida sensorial V1/V2, inyección conjuntival, proptosis
Síndrome de la fisura orbitaria superiorFisura orbitaria superiorOftalmoplejía total + pérdida sensorial V1, nervio óptico preservado
Síndrome del vértice orbitarioVértice orbitarioLo anterior + afectación del nervio óptico (RAPD positivo)
Q ¿En qué se diferencian el síndrome del seno cavernoso y el síndrome del vértice orbitario?
A

El CSS se caracteriza principalmente por oftalmoplejía total y pérdida sensorial en la distribución V1 del nervio trigémino. El síndrome del vértice orbitario añade afectación del nervio óptico a esto, y la presencia o ausencia de un defecto pupilar aferente relativo (RAPD) es clave para la diferenciación.

2. Síntomas principales y hallazgos clínicos

Sección titulada «2. Síntomas principales y hallazgos clínicos»
  • Diplopía: Síntoma más frecuente (90.4%). Dado que la parálisis del nervio abducens es la más común, la diplopía horizontal es típica2).
  • Cefalea unilateral: Presente en el 70.4%. Ocurre con frecuencia en la región periorbitaria, frontal o temporal2).
  • Ptosis: 68.4%. Debido a parálisis del nervio oculomotor (CN III)2).
  • Entumecimiento o dolor facial: Ocurre en el área del nervio trigémino V1 (frente, córnea) o V2 (mejilla, labio superior) (56.2%)2).
  • Pérdida de visión: Aparece al progresar a síndrome del vértice orbitario con afectación del nervio óptico.
  • Síntomas sistémicos sugestivos de CST infeccioso: Fiebre, taquicardia, hipotensión, escalofríos, rigidez de nuca, alteración del estado mental. Si aparecen, se requiere manejo urgente.

Hallazgos clínicos (hallazgos confirmados por el médico en la exploración)

Sección titulada «Hallazgos clínicos (hallazgos confirmados por el médico en la exploración)»

Hallazgos según la afectación de pares craneales

  • Parálisis del CN III: Deterioro de la elevación, depresión y aducción del ojo ipsilateral; ptosis; midriasis.
  • Parálisis del CN IV: Deterioro de la abducción y depresión del ojo ipsilateral. Ocurre diplopía vertical.
  • Parálisis del CN VI: Deterioro de la abducción del ojo ipsilateral. El más afectado (82.1%)2).
  • Pérdida sensitiva del CN V1/V2: Disminución de la sensibilidad corneal, asimetría de la sensibilidad en frente y mejilla.
  • Síndrome de Horner: Miosis, ptosis leve, anhidrosis. Debido a lesión de fibras simpáticas posganglionares a lo largo de la arteria carótida interna.
  • Proptosis y quemosis conjuntival: Causadas por alteración del retorno venoso debido al aumento de la presión en el seno cavernoso.

Diferencias en los hallazgos según la ubicación de la lesión

Lesiones anteriores / de la fisura orbitaria superior

Dolor y alteraciones sensoriales en el área de CN V1: Síntomas principalmente en la frente y región periorbitaria.

Oftalmoplejía (CN III, IV, VI): Todos los nervios que pasan por la fisura orbitaria superior están afectados.

Síndrome de Horner: El daño a las fibras simpáticas posganglionares causa miosis y ptosis.

Lesiones del seno cavernoso medio a posterior

Alteraciones sensoriales en áreas CN V1 ± V2: A medida que la lesión se extiende posteriormente, también se afecta el área V2 (mejilla, labio superior).

En lesiones posteriores, se afectan V1, V2 y V3: Puede acompañarse de lesiones del quiasma óptico, tracto óptico o tronco encefálico.

Hallazgo característico de CST: Propagación rápida de los síntomas al lado contralateral (generalmente dentro de 24–48 horas) 10).

Hallazgos específicos de la enfermedad

Q ¿Qué síntomas deben hacer sospechar trombosis del seno cavernoso (CST)?
A

Cuando la parálisis de los músculos oculares, ptosis, proptosis se acompañan de signos sistémicos de infección como fiebre, taquicardia, escalofríos, rigidez de nuca y alteración del estado mental, se debe sospechar urgentemente CST. La rápida propagación al lado contralateral (dentro de 24 a 48 horas) también es una pista importante 10).

Las causas de CSS son diversas. A continuación se muestran clasificaciones representativas.

Clasificación de causaPrincipales enfermedades/condicionesFrecuencia (Fernández et al., 2007)
NeoplásicoAdenoma hipofisario, meningioma, cordoma, schwannoma, metástasis, linfoma, carcinoma nasofaríngeo63%2)
VascularFístula carótido-cavernosa (tipo directo/duramadre), aneurisma de ICA, trombosis del seno cavernoso20%2)
Inflamación granulomatosaSíndrome de Tolosa-Hunt, sarcoidosis, granulomatosis de Wegener, paquimeningitis hipertrófica13%2)
InfecciosoSinusitis fúngica (Mucor, Aspergillus), herpes zóster, CST séptico
TraumáticoFractura de base de cráneo, postoperatorio

Neoplásico (63%, más frecuente)

El adenoma hipofisario y el meningioma son representativos. El linfoma representa aproximadamente el 2.3% de las causas de CSS 2). El adenoma hipofisario puede causar CSS aguda por apoplejía (apoplejía hipofisaria). La prevalencia de apoplejía hipofisaria se reporta en 6.2 casos por 100,000 personas 1).

Vascular (20%)

  • Fístula carótido-cavernosa directa: El tronco principal de la ICA penetra directamente en el seno cavernoso. Mayormente traumática.
  • Fístula carótido-cavernosa dural (dural CCF): Cortocircuito a través de ramas perforantes durales. Además de MAV congénita, la hipertensión y la diabetes son factores desencadenantes.
  • Aneurisma IC-PC: El aneurisma de la bifurcación de la arteria comunicante posterior de la carótida interna comprime las estructuras dentro del seno cavernoso.

CST infeccioso/séptico

La infección retrógrada desde infecciones faciales o de los senos paranasales es el mecanismo principal. El trombo se propaga a través de las venas faciales que carecen de válvulas. Son comunes las infecciones del “triángulo peligroso de la cara” (área delimitada por las comisuras de la boca y la raíz de la nariz) 4). Staphylococcus aureus representa aproximadamente el 67% de las bacterias causantes 4).

Se ha reportado que la infección por COVID-19 causa CST a través de un estado de hipercoagulabilidad (endotelitis mediada por el receptor ACE2, elevación de IL-6, deficiencia de proteína S, etc.) en múltiples informes 6)9)10).

Factores de riesgo para el síndrome del seno cavernoso fúngico

  • Diabetes grave (incluyendo cetoacidosis diabética)
  • Uso prolongado de esteroides
  • Uso de fármacos inmunosupresores
  • Neoplasias hematológicas malignas
Q ¿Cuál es la causa más común del síndrome del seno cavernoso?
A

Los tumores representan el 63%, siendo el adenoma hipofisario y el meningioma los más representativos. Le siguen las causas vasculares (fístula carótido-cavernosa o aneurisma) con un 20%, y la inflamación granulomatosa (como el síndrome de Tolosa-Hunt) con un 13% 2).

Una historia clínica detallada es el punto de partida del diagnóstico. Se debe prestar especial atención a los siguientes puntos.

  • Forma de inicio: Inicio súbito con dolor ocular intenso/cefalea → sospechar emergencia de aneurisma o apoplejía hipofisaria.
  • Presencia de dolor ocular: La oftalmoplejía dolorosa sugiere síndrome de Tolosa-Hunt, trombosis del seno cavernoso o aneurisma.
  • Síntomas sistémicos: Presencia de fiebre o escalofríos (para diferenciar trombosis del seno cavernoso infecciosa).
  • Examen neurológico: Asimetría de la sensibilidad corneal y frontal (confirmación de afectación de V1), defecto pupilar aferente relativo (RAPD; evaluación de la afectación del nervio óptico).
Modalidad de imagenPrincipales indicaciones/características
RM con contrasteÓptimo para evaluar tumores, inflamación y CST. Combinar T1/T2, supresión grasa y contraste con gadolinio.
VRM (venografía por resonancia magnética)Útil para confirmar y evaluar la extensión de la CST.
TC/TCVEvaluación de traumatismos, destrucción ósea y lesiones vasculares. Confirmación de CST.
ARM (método SPGR)Más útil para detectar aneurismas de la IC-PC.
ASD (angiografía por sustracción digital)Esencial para el diagnóstico definitivo de fístula carótido-cavernosa. Realizar angiografía de 4 vasos de ambas ACI y ACE.
ATCÚtil para el seguimiento seriado de aneurismas infecciosos5).

Análisis de sangre y líquido cefalorraquídeo

Sección titulada «Análisis de sangre y líquido cefalorraquídeo»
  • Marcadores inflamatorios generales: Hemograma completo, hemocultivo (obligatorio si se sospecha CST infecciosa), VSG, PCR.
  • Cribado autoinmune: ANA, c-ANCA, p-ANCA, etc.
  • Pruebas relacionadas con infecciones: β-D-glucano (para diferenciar infección fúngica), ECA sérica (si se sospecha sarcoidosis).
  • Examen del líquido cefalorraquídeo: Considerar su realización en lesiones del seno cavernoso o de la base del cráneo.
  • Biopsia: Considerar antes de la administración de esteroides si no se puede descartar una infección. Esto se debe a que el linfoma maligno y las infecciones fúngicas pueden mejorar temporalmente con esteroides, pero recurren durante la reducción de la dosis, empeorando el pronóstico.
  • Celulitis orbitaria: Proptosis, hinchazón palpebral, fiebre. El patrón de limitación de los movimientos oculares es diferente.
  • Trombosis de la vena oftálmica superior: Congestión venosa orbitaria debida a trombosis de la vena oftálmica superior.
  • Síndrome del vértice orbitario: CSS más neuropatía óptica (RAPD positivo).
  • Miastenia gravis: Ptosis fatigable y limitación de los movimientos oculares. Diferenciar con la prueba del hielo (sensibilidad 80–92%) y la prueba de Tensilón.
  • Síndrome de Tolosa-Hunt: La mejoría del dolor con esteroides (en 1–2 días) es un criterio diferencial clave, pero solo se puede realizar de forma segura después de excluir infección y tumor.

El tratamiento del CSS varía mucho según la causa. Identificar la causa es el paso más importante en la selección del tratamiento.

Neoplásico

Cirugía + radioterapia: El enfoque difiere según el tipo histopatológico.

Meningioma, cordoma: La resección tumoral más radioterapia postoperatoria es el estándar.

Adenoma hipofisario: Resección transesfenoidal. Se realiza terapia de reemplazo hormonal para la insuficiencia suprarrenal de forma concomitante 1).

Vascular (CCF)

La derivación a neurocirugía es la regla.

Shunts de bajo flujo: Observación (cierre espontáneo en <50%).

Shunts de alto flujo o sintomáticos: Cirugía endovascular (cierre de la fístula mediante embolización con balón o espiral). Las fístulas carótido-cavernosas directas rara vez se cierran espontáneamente después de 3 semanas. Para complicaciones oculares como hipertensión ocular, se realiza tratamiento sintomático con agentes antihipertensivos.

Infeccioso (TSC)

Iniciar antibióticos intravenosos de amplio espectro inmediatamente.

Selección de antibióticos: Cobertura para MRSA + cefalosporina de tercera generación + metronidazol. En pacientes inmunocomprometidos, considerar antifúngicos 4).

Duración de antibióticos: 3–4 semanas o más, o al menos 2 semanas después de la mejoría clínica 4).

Anticoagulación: La adición de heparina no fraccionada (HNF) reduce la mortalidad del 40% al 14% y la morbilidad del 61% al 31% 4). La Federación Europea de Sociedades Neurológicas recomienda 3 meses de anticoagulación 4).

Consulta ORL: Para evaluar el drenaje de la fuente de infección primaria (senos paranasales, dientes).

La terapia con glucocorticoides sistémicos es efectiva. El dolor mejora notablemente dentro de 1 a 2 días de la administración, seguido de la mejoría de los déficits oculomotores. Sin embargo, se deben excluir completamente las causas infecciosas (especialmente fúngicas y tuberculosas) y el linfoma maligno antes de iniciar los esteroides. Las infecciones fúngicas y el linfoma maligno pueden suprimirse temporalmente con esteroides, pero existe el riesgo de recurrencia rápida y empeoramiento del pronóstico durante la reducción de la dosis.

Además de la administración de antibióticos durante 4 a 6 semanas, se combinan tratamientos endovasculares como embolización con espiral, stent desviador de flujo y oclusión con balón. En una revisión de 22 casos de Shen et al. (2024), la tasa de remisión clínica en el grupo de tratamiento endovascular fue del 93% (13/14 casos)5).

Los nuevos anticoagulantes orales (NOAC) dabigatrán y rivaroxabán han mostrado eficacia y seguridad similares a la warfarina para la trombosis venosa cerebral7), y pueden ser opciones útiles para el manejo ambulatorio a largo plazo.

Manejo de la Disfunción Motora Ocular Residual

Sección titulada «Manejo de la Disfunción Motora Ocular Residual»

Si la parálisis del nervio abducens persiste después del tratamiento de la causa subyacente, en casos leves a moderados se seleccionan el acortamiento del recto lateral y la recesión del recto medial; en parálisis severa, se elige la transposición del recto vertical.

  • Síndrome de Tolosa-Hunt: La respuesta a los esteroides es buena, pero pueden ocurrir recurrencias.
  • Infeccioso (p. ej., sinusitis fúngica): Puede ser fatal sin diagnóstico y tratamiento tempranos. La sinusitis fúngica requiere desbridamiento quirúrgico combinado con antifúngicos.
  • Neoplásico: Depende de la naturaleza de la lesión primaria y la respuesta al tratamiento.
  • CCF: El tratamiento endovascular suele mejorar los síntomas.
  • CST séptico: La mortalidad disminuye al 14% con anticoagulación, pero persisten déficits de nervios craneales en aproximadamente la mitad de los pacientes4).
Q ¿Se debe administrar anticoagulación para el CST séptico?
A

La adición de anticoagulación con heparina no fraccionada redujo significativamente la mortalidad del 40% al 14% y la morbilidad del 61% al 31%4). Se recomienda anticoagulación a menos que existan contraindicaciones fuertes (p. ej., sangrado activo). La Federación Europea de Sociedades Neurológicas recomienda continuar durante 3 meses.

El seno cavernoso es un seno venoso dural ubicado a ambos lados de la silla turca del hueso esfenoides, y los lados izquierdo y derecho se comunican. Limita lateralmente con el hueso temporal, inferiormente con el hueso esfenoides (adyacente al seno esfenoidal), con la glándula pituitaria dentro de la silla turca y el quiasma óptico ubicado superiormente en la línea media.

Drenaje venoso

  • Afluencia: Venas oftálmicas superior e inferior (anteriormente), vena cerebral media superficial, venas cerebrales profundas a través del seno esfenoparietal, y venas cerebrales inferiores.
  • Eflujo: Plexo venoso pterigoideo (inferiormente), senos petrosos superior e inferior (posteriormente) → vena yugular interna.
  • Sin válvulas: El flujo sanguíneo puede ser tanto anterógrado como retrógrado, lo que permite la propagación retrógrada del trombo desde infecciones faciales.

Disposición neural y vascular intrasinusal

  • Arteria carótida interna (ICA): Atraviesa el seno (más medial).
  • NC III, IV, V1, V2: Fijos en la pared lateral.
  • NC VI: Se encuentra libremente inferolateral a la ICA (medial a otros NC). No está fijo, por lo que es susceptible a compresión, con la mayor frecuencia de afectación (82.1%)2).
  • Fibras simpáticas posganglionares de tercer orden: Discurren a lo largo de la ICA y el NC VI, y luego transicionan a V1. El daño a esta vía produce el síndrome de Horner.

Mecanismo compresivo (tumor, hematoma)

Debido a que el seno cavernoso es un espacio fijo rodeado de hueso, las lesiones ocupantes de espacio dentro del seno comprimen las estructuras internas, causando oftalmoplejía y cambios en la sensibilidad facial. El NC VI está más libremente posicionado que otros nervios craneales, por lo que se afecta primero incluso con cambios de presión menores.

Mecanismo de formación de CST infeccioso

La ausencia de válvulas en las venas faciales conduce a estasis venosa dentro del seno durante una infección grave, seguida de formación de trombos. El trombo formado causa inflamación local y también puede provocar émbolos al cerebro (accidente cerebrovascular, encefalitis, meningitis).

Mecanismo de formación de aneurisma infeccioso (ICIA)

La infección de tejidos adyacentes causa tromboflebitis séptica del seno cavernoso, lo que lleva a infiltración de células inflamatorias en la pared de la arteria carótida interna (adventicia → media → íntima). El debilitamiento de la pared arterial resulta en la formación de aneurisma5).

Coagulopatía relacionada con COVID-19

El SARS-CoV-2 causa endotelitis a través de los receptores ACE2, desencadenando una cascada de respuesta inflamatoria (activación de IL-6 y VEGF), vasoconstricción e hipercoagulabilidad, lo que lleva a CST6)9). La deficiencia de proteína S y C puede contribuir a la formación de trombos9).

Ramas intraoculares del nervio oculomotor y parálisis parcial

El nervio oculomotor pasa a través del seno cavernoso y la fisura orbitaria superior, luego se divide en una rama superior (recto superior, elevador del párpado superior) y una rama inferior (recto inferior, oblicuo inferior, recto medial y músculos intraoculares). La parálisis parcial solo de la rama superior o inferior sugiere una lesión en la órbita posterior.


7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (informes en etapa de investigación)

Sección titulada «7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (informes en etapa de investigación)»

Acumulación de informes sobre CST relacionada con COVID-19 y vacunas

Sección titulada «Acumulación de informes sobre CST relacionada con COVID-19 y vacunas»

Se han reportado múltiples casos de CST después de la infección por COVID-19 y la vacunación, y se están reconociendo como nuevos desencadenantes.

Raj et al. (2021) reportaron un hombre de 37 años que desarrolló CST → oclusión de la arteria central de la retinaatrofia óptica (sin percepción de luz en el ojo izquierdo) después de neumonía grave por COVID-19 6). El dímero D >10,000 ng/mL y la IL-6 560 pg/mL indicaron marcadores de coagulación e inflamación notablemente elevados.

Nusanti et al. (2022) reportaron una mujer de 50 años que desarrolló CST bilateral 16 días después de la vacunación con CoronaVac 9). Presentaba deficiencias subyacentes en factores reguladores de la coagulación (proteína S 37%, proteína C 61.9%). Con metilprednisolona y anticoagulación, su ojo izquierdo se recuperó a 20/20, pero no quedó percepción de luz en el ojo derecho.

Aún no se han establecido pautas de manejo óptimas para la CST posterior a la infección y la vacunación.

Aplicación de NOAC en la trombosis venosa cerebral

Sección titulada «Aplicación de NOAC en la trombosis venosa cerebral»

Se ha informado que dabigatrán y rivaroxabán tienen una eficacia y seguridad similares a la warfarina 7), y su conveniencia para el manejo ambulatorio a largo plazo se espera que lleve a un mayor uso en el futuro. Sin embargo, aún no se han realizado ensayos controlados aleatorios a gran escala.

Tratamiento con stent desviador de flujo para fístula carótido-cavernosa y aneurisma

Sección titulada «Tratamiento con stent desviador de flujo para fístula carótido-cavernosa y aneurisma»

Se ha informado que el tratamiento endovascular con stents desviadores de flujo es útil para aneurismas de la ICA intracavernosa y fístulas carótido-cavernosas.

Reid et al. (2024) reportaron el caso de una mujer de 65 años con una fístula carótido-cavernosa y múltiples aneurismas que se sometió a colocación de un stent desviador de flujo y embolización con espirales, y fue dada de alta en condición estable 3). Una revisión sistemática reportó éxito técnico en todos los pacientes, pero una tasa de complicaciones del 17.0% (morbilidad neurológica 4.5%) 3).

Se está acumulando evidencia sobre la eficacia del tratamiento endovascular para los aneurismas infecciosos de la ICA intracavernosa (ICIA).

En una revisión de la literatura de 22 casos por Shen et al. (2024), la tasa de remisión clínica en el grupo de tratamiento endovascular fue del 93% (13/14 casos), mientras que solo un caso en el grupo de tratamiento conservador mostró regresión completa 5). La tasa de mortalidad general de los aneurismas infecciosos sigue siendo alta, del 18.7 al 46.0%, por lo que el diagnóstico temprano y el tratamiento multidisciplinario son esenciales.

La CST asociada con el síndrome de Lemierre (tromboflebitis infecciosa de la vena yugular interna debida a bacteriemia por Fusobacterium necrophorum) es rara, pero los informes han aumentado después de COVID-19.

Dai et al. (2022) informaron de un varón de 18 años que desarrolló síndrome de Lemierre → CST izquierda + ICIA izquierda → CSS después de COVID-19 8). La embolización + sacrificio de la ICA izquierda resultó en un buen resultado (recuperación de la agudeza visual a 20/20, diplopía resuelta a los 3 meses).


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