La retinopatía leucémica (leukemic retinopathy) es un término general para las lesiones del fondo de ojo asociadas con la leucemia. Es un tumor maligno causado por la proliferación clonal de leucocitos o células madre hematopoyéticas upstream, que produce lesiones infiltrativas sistémicas. La retinopatía leucémica es la complicación ocular más frecuente desde el punto de vista oftalmológico, y ocurre en aproximadamente el 70% de todos los pacientes con leucemia. Se observa tanto en la leucemia aguda como en la crónica, pero es particularmente frecuente durante la recaída de la leucemia aguda. La infiltración intraocular de células leucémicas puede alcanzar más del 80% en algunos casos 4).
La leucemia se clasifica clínicamente en tipos no linfocíticos y linfocíticos, cada uno dividido en formas aguda y crónica. Los hallazgos oculares son más comunes en la leucemia aguda. Puede ocurrir en cualquier tipo de leucemia, incluyendo la leucemia mieloide crónica (LMC), la leucemia mieloide aguda (LMA), la leucemia linfoblástica aguda (LLA) y la leucemia eosinofílica crónica (LEC). Los hallazgos del fondo de ojo pueden aparecer como el primer signo de leucemia y servir como un indicador diagnóstico que refleja la actividad de la enfermedad sistémica 3).
Q¿La retinopatía leucémica ocurre solo en etapas avanzadas de la leucemia?
A
No necesariamente. Se han reportado casos en los que los hallazgos del fondo de ojo aparecen al mismo tiempo que el inicio de la leucemia o como el primer signo 3). Una hemorragia retiniana inexplicada o una pérdida repentina de la visión pueden llevar al descubrimiento de un trastorno hematológico. Dado que los hallazgos del fondo de ojo también pueden indicar una recaída, es importante un seguimiento oftalmológico regular.
Manchas de Roth y hemorragias retinianas en retinopatía leucémica
Beketova T, et al. Leukemic Retinopathy: A Diagnostic Clue for Initial Detection and Prognosis of Leukemia. Cureus. 2023. Figure 1. PMCID: PMC10788118. License: CC BY.
A es una fotografía de fondo de ojo del ojo derecho en la primera visita, B del ojo izquierdo, mostrando manchas de Roth, hemorragias intrarretinianas extensas y hemorragias prerretinianas crónicas. Esto corresponde a las hemorragias retinianas tratadas en la sección “2. Síntomas principales y hallazgos clínicos”.
La infiltración de células leucémicas alrededor de los vasos retinianos conduce a la oclusión vascular, presentando los siguientes hallazgos.
Hallazgo
Características
Indicador de gravedad
Dilatación y tortuosidad venosa (cambios en forma de salchicha)
Hallazgo más frecuente. Acompañado de variación de calibre.
Hiperviscosidad, leucocitos altos
Vaina vascular
Indica infiltración de la pared vascular
Infiltración directa
Manchas de Roth
Hemorragia retiniana con punto blanco central
Hallazgo característico
Hemorragia retiniana (multicapa)
En forma de llama a abovedada
Trombocitopenia
Manchas algodonosas
Hallazgos de oclusión capilar
Sugiere mal pronóstico
Lesiones elevadas
Debido a infiltración de células leucémicas
Infiltración directa
Neovascularización
Aparece en isquemia severa
Isquemia severa
En leucocitosis extrema con recuento de leucocitos ≥200,000/μL, pueden observarse isquemia retiniana periférica y neovascularización1). También se han reportado casos que presentan un aspecto similar a la CRVO1).
Lesiones primarias
Definición: Cambios debidos a la infiltración directa de la retina y el vítreo por células leucémicas.
Las complicaciones oculares de la leucemia no se limitan a la retina. Pueden observarse los siguientes hallazgos debidos a la infiltración de células leucémicas en el segmento anterior.
Hemorragia, engrosamiento y edema conjuntival: Causados por la infiltración de células leucémicas en los párpados y la conjuntiva.
Vasos en sacacorchos: Hallazgo característico donde los vasos conjuntivales cerca del limbo corneal se vuelven tortuosos en forma de sacacorchos.
Lesiones infiltrativas en el limbo corneal: Pueden observarse infiltrados en el limbo corneal.
Seudohipopión: Cuando la infiltración celular ocurre en la cámara anterior, puede desarrollarse un seudohipopión que se asemeja al hipopión inflamatorio. Se requiere diferenciación de iritis y uveítis.
Sinequias posteriores: Pueden ocurrir debido a la infiltración difusa del iris.
Glaucoma secundario: La infiltración de la malla trabecular puede provocar glaucoma secundario.
Papiledema: El aumento de la presión intracraneal debido a la infiltración celular en el cráneo provoca edema de papila.
Trastornos de la motilidad ocular: La parálisis de los nervios craneales produce diplopía y alteración de los movimientos oculares.
Infiltración del nervio óptico (especialmente en leucemia aguda pediátrica): La infiltración celular directa del nervio óptico causa disminución de la agudeza visual, papiledema y anomalías pupilares.
En la leucemia crónica también pueden aparecer microaneurismas retinianos, isquemia retiniana, hemorragias retinianas, lesiones elevadas de la retina, neovascularización retiniana y edema de papila.
Líquido subretiniano (SRF) y líquido intrarretiniano (IRF): Detectados como cambios exudativos en la OCT2).
Disminución de la densidad vascular: La OCTA muestra una densidad reducida en los plexos capilares superficial y profundo (SCP y DCP) 2)4).
Daño retiniano externo (pérdida de EZ): Se han reportado casos que muestran pérdida de la zona elipsoide4).
Q¿Qué cambios visuales ocurren en la retinopatía leucémica?
A
Cuando la hemorragia o el edema afectan la mácula, la agudeza visual central disminuye rápidamente. Si predominan las lesiones periféricas, los síntomas subjetivos pueden ser escasos. Cuando se complica con edema de papila, el centro del campo visual puede oscurecerse (escotoma central). Si se produce pseudohypopion o proptosis, pueden aparecer dolor ocular y fotofobia.
El desarrollo de la retinopatía leucémica implica una combinación de anomalías hematológicas.
Leucocitosis marcada (WBC >200,000/μL): Los leucocitos se estancan y ocluyen los capilares retinianos (leucostasis), causando isquemia retiniana 1)2).
Anemia severa: La anemia con Hb alrededor de 4.6 g/dL reduce notablemente el suministro de oxígeno a la retina, predisponiendo a hemorragias y manchas blancas 4).
Trombocitopenia severa: Un recuento de plaquetas ≤8,000/μL aumenta la tendencia al sangrado y causa múltiples hemorragias retinianas 3)4).
Hiperviscosidad: El aumento de leucocitos y plaquetas eleva la viscosidad sanguínea, provocando dilatación venosa y trastornos de la microcirculación.
Estado de inmunosupresión: La inmunosupresión predispone a infecciones oportunistas (p. ej., retinitis por CMV).
Quimioterapia de dosis alta, radioterapia y trasplante de células madre hematopoyéticas: Pueden ocurrir complicaciones oculares debido al tratamiento en sí.
Los hallazgos oculares pueden servir como indicadores para iniciar el tratamiento sistémico y el pronóstico, por lo que el papel diagnóstico de la oftalmología es importante. Si se sospecha recurrencia en tejidos de órganos, se predice una recurrencia en la médula ósea en semanas o meses, lo que requiere una reevaluación por hematología.
Hemograma completo (CBC): Evalúa el recuento de glóbulos blancos, anemia y trombocitopenia. Evalúa la correlación entre los hallazgos del fondo de ojo y los valores de los análisis de sangre3).
Biopsia de médula ósea y citometría de flujo: Esenciales para el diagnóstico definitivo y la clasificación de la leucemia1)3).
Examen de fondo de ojo con dilatación pupilar: Evalúa todo el fondo de ojo con un microscopio de lámpara de hendidura y un oftalmoscopio indirecto.
Examen con lámpara de hendidura: Evalúa la infiltración del segmento anterior (seudohippopión, infiltración limbal, vasos en forma de sacacorchos).
OCT: Útil para cuantificar SRF e IRF, y evaluar el daño retiniano externo2)4).
Angiografía fluoresceínica de campo ultraancho (UWFA): Detecta áreas de no perfusión retiniana periférica y neovascularización2).
OCTA: Evalúa de forma no invasiva la densidad vascular de los plexos capilares superficial y profundo2)4). También es útil para detectar cambios tempranos antes de la aparición de síntomas.
RMN: Se utiliza para evaluar la infiltración orbitaria y del nervio óptico.
Los hallazgos oculares pueden ser un indicador para iniciar el tratamiento sistémico y determinar el pronóstico en la leucemia. Los hallazgos del fondo de ojo pueden ser el primer signo de la enfermedad o sugerir una recaída en órganos y tejidos, y pueden proporcionar pistas para predecir una recaída de la médula ósea en semanas o meses. Cuando el oftalmólogo detecta anomalías, es importante informar rápidamente al departamento de hematología y proceder con una reevaluación.
Seudohippopión: Es necesario diferenciarlo de la iritis/uveítis. Los antecedentes y la actividad de la leucemia sistémica son clave para la diferenciación.
Manchas de Roth: También aparecen en endocarditis infecciosa, anemia y diabetes, por lo que es necesario diferenciar la enfermedad subyacente.
Glaucoma secundario: Se requiere diferenciar entre el glaucoma por infiltración de la malla trabecular y otros glaucomas secundarios.
QSi hay hemorragia retiniana inexplicable, ¿qué pruebas se deben realizar?
A
Si se observan hemorragias retinianas múltiples bilaterales o manchas de Roth, es necesaria la derivación a hematología. El hemograma completo y el examen del frotis de sangre periférica son los primeros pasos 3). Si se presenta seudohippopión, también se debe sospechar infiltración del segmento anterior por leucemia y se necesita una evaluación sistémica. La colaboración entre oftalmología y hematología evita retrasos en el diagnóstico.
El tratamiento se selecciona según el tipo y la gravedad de la leucemia y el grado de los síntomas oculares. La quimioterapia sistémica es la base, y los hallazgos del fondo de ojo a menudo mejoran en respuesta al tratamiento sistémico. La quimioterapia sistémica puede no alcanzar adecuadamente la región ocular y, en ocasiones, se combina con radioterapia.
Quimioterapia sistémica
LMC: Los inhibidores de la tirosina quinasa (TKI) son de primera línea. Se ha informado que Dasatinib mejora la retinopatía 2).
LMA: Daunorrubicina + citarabina (terapia DA) es el estándar.
LEC: Se considera que Imatinib es eficaz 3).
Reducción citotóxica adyuvante: La reducción rápida de leucocitos con hidroxiurea es efectiva1)3).
Leucocitoaféresis
Leucocitoaféresis: Eliminación selectiva de glóbulos blancos mediante circulación extracorpórea.
Grado de recomendación: Grado 2B de ASFA (Sociedad Americana de Aféresis)1).
Indicaciones: Deterioro visual agudo debido a leucocitosis extrema (WBC >200K).
Efecto: Se puede esperar una recuperación visual rápida1).
Tratamiento Oftalmológico
Radioterapia: Para infiltración del iris, retinopatía leucémica y glaucoma secundario, se reporta remisión con 2.5 Gy × 5 días. Para infiltración del nervio óptico que causa pérdida visual, se utilizan dosis altas de 7 a 20 Gy.
Fotocoagulación: Se realiza para isquemia retiniana significativa.
Vitrectomía (PPV): Se realiza por etapas para hemorragia masiva no absorbible4).
Implante de dexametasona: Útil para el edema macular quístico (CME)4).
El tipo de leucemia, los principales fármacos terapéuticos y los tratamientos oculares locales se muestran a continuación.
Realizar exámenes de fondo de ojo regulares en el momento del diagnóstico de leucemia o cuando se sospeche recurrencia.
Si se observa retinopatía leucémica, contactar al departamento de hematología para coordinar el tratamiento sistémico.
Si se sospecha infiltración del iris u orbitaria, considerar radioterapia local.
Si hay pérdida de visión debido a infiltración del nervio óptico, considerar radioterapia de alta dosis.
Considerar fotocoagulación para isquemia retiniana significativa y vitrectomía para hemorragia vítrea no absorbible.
Cuando se acompaña de EICH después del trasplante de células madre hematopoyéticas, se debe realizar el manejo del ojo seco de forma concurrente.
Q¿Se recuperará la visión con el tratamiento?
A
A medida que la leucemia entra en remisión con quimioterapia sistémica, las hemorragias retinianas y el edema a menudo mejoran y la visión se recupera en muchos casos. Sin embargo, se ha informado que la disminución de la densidad vascular en el plexo capilar profundo (DCP) es difícil de recuperar incluso después del tratamiento 2). Si el daño retiniano externo (pérdida de EZ) es extenso, el pronóstico visual puede ser malo. La radioterapia para la infiltración del nervio óptico puede ser efectiva para la pérdida de visión.
Q¿Qué es la leucaféresis (terapia de eliminación de leucocitos)?
A
Es un tratamiento que elimina selectivamente los leucocitos mediante circulación extracorpórea de la sangre. Se utiliza como puente hasta que la quimioterapia haga efecto para el deterioro visual de emergencia debido a hiperleucocitosis (WBC >200,000/μL) 1). ASFA lo recomienda como grado 2B.
Las células leucémicas infiltran directamente los vasos retinianos, el parénquima y el vítreo, causando daño tisular local. Una característica es que puede ocurrir incluso cuando las anomalías sanguíneas son relativamente leves. La infiltración de células leucémicas alrededor de los vasos retinianos conduce a la oclusión vascular, resultando en dilatación, tortuosidad e isquemia de las venas retinianas.
La anemia, la trombocitopenia y la hiperviscosidad actúan en combinación.
Leucostasis: Cuando el recuento de leucocitos supera 200,000/μL, los leucocitos obstruyen físicamente los capilares retinianos, provocando isquemia y hemorragia retiniana 2).
Anemia y trombocitopenia: La combinación de disminución del suministro de oxígeno y tendencia al sangrado produce hemorragias múltiples y manchas de Roth.
El plexo capilar profundo (DCP) tiene una presión de perfusión más baja que el plexo capilar superficial (SCP) y es más susceptible a la leucostasis. Después del tratamiento, la densidad vascular en el DCP es difícil de restaurar 2), lo que afecta el pronóstico visual a largo plazo. Se cree que el daño retiniano externo (pérdida de EZ) refleja el daño de los fotorreceptores debido a la isquemia crónica 4).
El estado de inmunosupresión predispone a infecciones oportunistas (p. ej., retinitis por CMV, queratitis herpética). La quimioterapia intensiva, la radioterapia y el trasplante de células madre hematopoyéticas pueden causar diversas complicaciones oculares.
7. Complicaciones oculares después del trasplante de células madre hematopoyéticas
En los últimos años, ha aumentado el número de supervivientes a largo plazo después del trasplante de células madre hematopoyéticas, y el manejo de las complicaciones oculares postrasplante ha cobrado mayor importancia.
Entre las complicaciones oculares asociadas con la enfermedad de injerto contra huésped (EICH), el ojo seco es la más común. En casos refractarios, puede provocar queratólisis y perforación corneal, por lo que se requiere un manejo estricto del ojo seco.
Se observan las siguientes complicaciones:
Ojo seco: La complicación más frecuente. Implica una combinación de disminución de la secreción lagrimal y aumento de la evaporación lagrimal.
Para el ojo seco relacionado con EICH, se combinan lágrimas artificiales, gotas oftálmicas de esteroides, ciclosporina y tacrolimus. Es importante evaluar simultáneamente la disfunción de las glándulas de Meibomio, la oclusión del punto lagrimal y la formación de pseudomembranas conjuntivales, y en casos graves, no pasar por alto signos de fusión o perforación corneal.
Catarata: Causada por radiación, uso prolongado de esteroides y quimioterapia.
Episcleritis: Aparece como parte de la respuesta inmune postrasplante.
Hemorragia por trombosis microvascular retiniana: Trastorno de la microcirculación asociado con inmunosupresión y EICH.
Queratitis herpética: Reactivación en estado de inmunosupresión.
Retinitis por citomegalovirus (CMV): Importante como infección oportunista en pacientes inmunosuprimidos postrasplante.
El seguimiento oftalmológico postrasplante requiere la combinación regular de evaluación de ojo seco (prueba de Schirmer, medición del tiempo de ruptura lagrimal), examen con lámpara de hendidura y examen de fondo de ojo.
8. Investigación más reciente y perspectivas futuras
Jamshidi et al. (2025) informaron que, en casos de retinopatía leucémica, la OCTA puede detectar una disminución de la densidad vascular en el plexo capilar profundo antes de que aparezca retinopatía clínicamente evidente 4). La OCTA tiene potencial como herramienta para la detección temprana de lesiones retinianas asintomáticas en pacientes con leucemia.
Jamshidi et al. (2025) reportaron un caso de retinopatía leucémica grave tratado con vitrectomía escalonada 4). También se demostró la efectividad del implante de dexametasona (Ozurdex) para el edema macular quístico (EMQ) residual después de la cirugía, logrando mejoría visual 4). La combinación de intervención oftalmológica y tratamiento sistémico puede contribuir a mejorar el pronóstico.