La queratoconjuntivitis vernal (VKC) es una enfermedad conjuntival alérgica caracterizada principalmente por una reacción alérgica tipo I, con cambios proliferativos en la conjuntiva (papilas gigantes conjuntivales, proliferación limbar)6). En la Guía de práctica clínica para enfermedades conjuntivales alérgicas en Japón, 3.ª edición, la enfermedad conjuntival alérgica (ACD) se define como «una enfermedad inflamatoria de la conjuntiva mediada principalmente por una reacción alérgica tipo I, acompañada de síntomas subjetivos y signos objetivos provocados por alérgenos», y la VKC se clasifica como una forma grave con cambios proliferativos conjuntivales y lesiones corneales6).
«Vernal» significa primavera, y recibió este nombre porque tiende a exacerbarse en primavera. Sin embargo, en la práctica, muchos casos tienen un curso perenne, y en la patogenia participan no solo la reacción alérgica tipo I, sino también una reacción de hipersensibilidad tipo IV mediada por linfocitos T colaboradores tipo 2 (Th2) CD4 positivos.
Las enfermedades conjuntivales alérgicas se clasifican en los siguientes cuatro tipos6).
Conjuntivitis alérgica (AC): sin cambios proliferativos en la conjuntiva. Se subdivide en estacional (SAC) y perenne (PAC).
Queratoconjuntivitis atópica (AKC): ACD crónica asociada a dermatitis atópica facial. A menudo se acompaña de fibrosis conjuntival, neovascularización corneal y opacidad corneal.
Queratoconjuntivitis vernal (VKC): ACD proliferativa. Algunos casos presentan dermatitis atópica concomitante. Se manifiesta con diversas lesiones corneales como daño del epitelio corneal, erosión corneal, defecto epitelial corneal persistente, úlcera en escudo y placa corneal.
En una encuesta web realizada en 2017 por la Sociedad Japonesa de Alergia Ocular dirigida a miembros de la Asociación Japonesa de Oftalmólogos y sus familias, la prevalencia de enfermedades alérgicas conjuntivales entre los encuestados fue del 48.7%6). El desglose por tipo de enfermedad es el siguiente6). Esta es una encuesta web dirigida a un grupo específico que incluye profesionales de la salud, por lo que estos valores no pueden extrapolarse directamente como la prevalencia en la población general de Japón.
En una encuesta web realizada en 2017 entre miembros de la Asociación Japonesa de Oftalmólogos y sus familias, la prevalencia de VKC fue más alta en personas de 20 a 29 años6). Este estudio transversal de una población específica no permite estimar la edad de inicio, la edad pico ni la proporción de persistencia hasta la edad adulta en la población general.
En Japón, los síntomas tienden a empeorar en el verano cálido y húmedo, así como en primavera, durante la temporada de dispersión de polen de cedro y ciprés. Sin embargo, como los antígenos causales suelen ser el polvo doméstico y los ácaros, no son pocos los casos que cursan de forma perenne. En la misma encuesta web de 2017, la enfermedad alérgica conjuntival en general fue más frecuente en personas de 40 a 49 años, con un pequeño pico también en la adolescencia6). No se pueden sacar conclusiones sobre aumentos o disminuciones en la población general ni sus causas a partir de una comparación simple con encuestas anteriores que difieren en la población de estudio y la metodología.
La VKC se clasifica según la localización de la lesión en palpebral, caracterizada principalmente por papilas gigantes en empedrado en la conjuntiva palpebral superior; bulbar (limbal), caracterizada principalmente por elevaciones en forma de dique en el limbo corneal o manchas de Horner-Trantas; y mixta, que combina ambas. Se ha informado que la predominancia de cada tipo varía según la región y la raza. Estos hallazgos pueden aparecer solos o en combinación, y el tratamiento se selecciona según el tipo clínico y la gravedad6).
Muchos pacientes presentan antecedentes personales o familiares de atopia. En un informe de caso de una familia que incluía gemelos monocigóticos y su padre, se analizaron los tipos de HLA, pero no se trata de un estudio que demuestre la susceptibilidad a la enfermedad o los genes causales en la población general2).
Q¿Cuál es la diferencia entre VKC y queratoconjuntivitis atópica (AKC)?
A
La VKC es una enfermedad que tiende a aparecer en la infancia y se acompaña de cambios proliferativos conjuntivales y lesiones corneales. Por otro lado, la queratoconjuntivitis atópica es una forma crónica grave que puede asociarse con dermatitis atópica. Dado que los hallazgos de ambas pueden superponerse, el diagnóstico se realiza combinando los hallazgos cutáneos y de la superficie ocular, sin distinguir solo por la edad6).
Según las guías, los principales síntomas subjetivos de la VKC incluyen picazón intensa, sensación de cuerpo extraño, dolor ocular, fotofobia y lagrimeo. Cuando hay lesiones corneales, pueden presentarse dolor ocular y disminución de la agudeza visual6). No se ha confirmado evidencia que permita comparar de manera uniforme que el dolor ocular sea más intenso que en otras enfermedades alérgicas conjuntivales, o que el dolor ocular sea más frecuente que la picazón.
Picazón: es el síntoma subjetivo con mayor especificidad diagnóstica en las enfermedades alérgicas conjuntivales. La picazón ocular intensa es un criterio diagnóstico importante para sospechar QVG6).
Dolor ocular: puede ocurrir cuando se acompaña de lesiones corneales.
Secreción mucosa: en la QVG puede observarse una secreción amarillenta y viscosa, que presenta una consistencia filamentosa.
Fotofobia y lagrimeo: se intensifican con la progresión de las complicaciones corneales.
Sensación de cuerpo extraño: se produce por el contacto de las papilas gigantes con la córnea.
Visión borrosa: aparece cuando la lesión del epitelio corneal o la placa corneal afectan el área pupilar.
En estados de alta actividad, el paciente puede quedar inmóvil al despertar debido a un intenso blefaroespasmo y secreción mucosa, lo que se denomina «morning misery». Esto afecta significativamente el rendimiento escolar y la vida diaria, pudiendo causar absentismo escolar.
Papilas gigantes, proliferación limbar y úlcera en escudo son signos objetivos de alta especificidad que constituyen el núcleo del diagnóstico de QVG6).
Hallazgos en la conjuntiva tarsal superior
Papilas gigantes en empedrado: papilas aplanadas de 1 mm o más de diámetro que se agrupan densamente en la conjuntiva tarsal superior, adoptando un aspecto de empedrado.
Indicadores de actividad: el grado de hiperemia, la secreción mucosa entre las papilas y la tinción con fluoresceína en los ápices papilares son indicadores de actividad.
Método de observación: es esencial la eversión del párpado superior y la evaluación con lámpara de hendidura.
Hallazgos en el limbo corneal
Puntos de Horner-Trantas: manchas blancas en el limbo corneal compuestas por células epiteliales degeneradas y eosinófilos. Se clasifican en leves, moderados o graves según el número en todo el limbo.
Elevación en forma de dique: el limbo corneal se hincha gelatinosamente. Las papilas limbares pueden fusionarse.
Pseudogerontoxon: en casos con inflamación severa del limbo corneal, queda una opacidad similar al arco senil en el estroma superficial periférico6).
Queratopatía punteada superficial: es el primer trastorno epitelial corneal que aparece en casos leves.
Trastorno epitelial corneal descamativo: las lesiones puntiformes se agrupan y el epitelio desprendido se adhiere.
Úlcera en escudo (shield ulcer): forma una úlcera superficial ovalada en la córnea superior. La base patológica es el daño celular directo al epitelio corneal por la proteína básica mayor (MBP) y la proteína catiónica del eosinófilo (ECP) derivadas de los eosinófilos.
Placa corneal: se deposita una placa que contiene fibrina y moco en el fondo de la úlcera en escudo. Esto causa retraso en la regeneración epitelial.
En un estudio histológico corneal de 3 casos (4 ojos) que se sometieron a cirugía restauradora de la visión en la fase cicatricial de la VKC, se confirmaron hiperplasia epitelial, desaparición de la capa de Bowman, hialinización del estroma y neovascularización3). Inmunohistoquímicamente, ABCG2 (marcador de células madre del limbo) fue negativo en todas las muestras, y p63α se expresó con diversos grados, lo que sugiere que en este grupo limitado de casos en fase cicatricial, la disfunción de las células madre del limbo podría ser parcial3).
Una complicación rara es la queratinización de la conjuntiva tarsal. Se ha reportado queratinización conjuntival tarsal en 1 paciente (ambos ojos) con VKC de larga duración, que tras la escisión de la lesión y autoinjerto conjuntival, no presentó recurrencia durante 4 años4).
Q¿Por qué ocurre la úlcera en escudo?
A
La MBP (proteína básica mayor) y la ECP (proteína catiónica del eosinófilo) liberadas por los eosinófilos causan daño celular directo al epitelio corneal. A esto se suma la fricción mecánica de las papilas gigantes, formando una úlcera superficial ovalada (úlcera en escudo) en la córnea superior. Cuando se depositan fibrina y moco en el fondo de la úlcera, se forma una placa corneal que impide la regeneración epitelial.
En la VKC, además de la reacción alérgica tipo I, la inflamación crónica centrada en los linfocitos T colaboradores tipo 2 CD4 positivos (células Th2) contribuye a la formación del cuadro clínico6).
Células Th2: Producen citocinas como IL-4, IL-5 e IL-13, promoviendo la movilización y activación de eosinófilos.
Eosinófilos: Se detectan de forma consistente en los raspados conjuntivales. La MBP y la ECP tienen citotoxicidad directa sobre el epitelio corneal. Se ha reportado una correlación entre el daño corneal, indicador de gravedad de la VKC, y el número de eosinófilos en la lágrima.
Mastocitos: La degranulación mediada por IgE produce una reacción bifásica: una fase inmediata (liberación de histamina) y una fase tardía (producción de leucotrienos).
En la histopatología de las papilas gigantes conjuntivales, se observa infiltración de eosinófilos, proliferación de fibroblastos, depósito de matriz extracelular y también una abundante infiltración de células T. Es decir, en la formación de papilas gigantes no solo participa la reacción alérgica tipo I, sino también la inflamación crónica dependiente de células T.
Los antígenos causales de la VKC son con frecuencia el polvo doméstico y los ácaros, y no es raro que también reaccione a múltiples tipos de antígenos como el polen y la caspa de animales6). Por ello, los síntomas pueden persistir no solo estacionalmente sino durante todo el año.
Clima: La prevalencia es alta en zonas cálidas y secas (África Occidental, costa mediterránea, Oriente Medio, India, Asia Oriental). También se discute su relación con el aumento de temperatura en verano y el efecto isla de calor urbano.
Antecedentes atópicos: Es frecuente la asociación o antecedentes familiares de dermatitis atópica, asma bronquial y rinitis alérgica.
Factores endocrinos: Dado que la prevalencia disminuye después de la pubertad, se sospecha la participación de las hormonas sexuales. Existe un informe de caso de coexistencia con deficiencia de hormona de crecimiento y 6 informes previos, pero no constituyen evidencia de aumento de prevalencia o relación causal5).
Q¿Por qué es más frecuente en niños?
A
No se ha dilucidado el mecanismo exacto. Se ha discutido la participación de factores endocrinos como las hormonas sexuales, pero no se ha establecido una base que explique por qué es más frecuente en niños varones mediante actividades de vida específicas o exposición a antígenos.
El diagnóstico se realiza en tres pasos utilizando los siguientes tres elementos: síntomas clínicos (A), predisposición alérgica tipo I (B: sistémica + local) y reacción alérgica tipo I en la conjuntiva (C)6).
Categoría diagnóstica
Requisitos
Diagnóstico clínico
Solo A (presencia de síntomas clínicos característicos de ACD)
Diagnóstico clínico confirmado
A + B (síntomas clínicos + IgE total positiva en lágrimas, IgE específica sérica positiva o reacción cutánea positiva)
Diagnóstico confirmado
A + B + C o A + C (además de lo anterior, eosinófilos positivos en raspado conjuntival)
Los criterios diagnósticos importantes para la VKC incluyen papilas gigantes, proliferación limbar, lesiones corneales (úlcera en escudo, placa corneal), dolor ocular, secreción ocular e hiperemia6). El diagnóstico clínico se realiza a partir de hallazgos clínicos característicos (papilas gigantes en empedrado, manchas de Horner-Trantas, úlcera en escudo) y la anamnesis de prurito y dolor ocular, y se confirma con hallazgos de laboratorio.
Las siguientes pruebas se combinan según el tipo y la gravedad de la enfermedad6).
Examen de eosinófilos en raspado conjuntival: Después de anestesia tópica, se invierte el párpado superior y se masajea suavemente la conjuntiva tarsal con una varilla de vidrio. Luego se recoge el moco de la superficie conjuntival con pinzas o espátula y se extiende sobre un portaobjetos. La presencia de eosinófilos en la muestra teñida apoya el diagnóstico de enfermedad alérgica conjuntival6).
Prueba de IgE total en lágrimas: Es una prueba auxiliar que mide la IgE total en lágrimas para evaluar la predisposición alérgica tipo I local6). Un resultado positivo apoya el diagnóstico, pero un resultado negativo no descarta la VKC; se debe evaluar junto con los hallazgos clínicos y otras pruebas.
Pruebas alérgicas sistémicas: Las pruebas de IgE específica en suero y las pruebas cutáneas se realizan según la necesidad determinada por la historia clínica y los hallazgos oculares. Los elementos de prueba y las condiciones de realización son seleccionados por el especialista para cada paciente6).
Prueba de provocación conjuntival: No está cubierta por el seguro médico y no hay soluciones estándar comercializadas, por lo que su frecuencia de realización es baja, excepto con fines de investigación.
La eversión del párpado superior es esencial: Dado que las papilas gigantes son frecuentes en la conjuntiva tarsal superior, la observación mediante eversión palpebral es clave para el diagnóstico.
Uso combinado de tinción con fluoresceína: Las papilas altamente activas se tiñen con fluoresceína en su ápice. Además, las úlceras en escudo, la queratopatía corneal superior, las manchas de Horner-Trantas y las lesiones limbares leves a menudo solo se detectan con la tinción. El uso de un filtro de luz azul cobalto aumenta el contraste y facilita la observación.
Las papilas de 1 mm o más de diámetro se denominan papilas gigantes: Constituyen un criterio diagnóstico para la queratoconjuntivitis primaveral (VKC) y la conjuntivitis papilar gigante (GPC).
Queratoconjuntivitis atópica (AKC): Es una forma crónica grave que puede acompañarse de dermatitis atópica y causar lesiones en la conjuntiva y la córnea6). Mientras que la VKC predomina en niños a partir de los 5 años y suele remitir espontáneamente antes de la pubertad, la AKC suele presentarse en personas de entre 20 y 50 años, sigue un curso más crónico y puede provocar cicatrización conjuntival, lo que constituye un punto de diferenciación clásico.
Conjuntivitis alérgica estacional y perenne (SAC/PAC): Sin cambios proliferativos conjuntivales. Las papilas son leves.
Conjuntivitis papilar gigante (GPC): Causada por irritación mecánica como lentes de contacto, prótesis oculares o suturas quirúrgicas. Se diferencia de la VKC en que mejora rápidamente al eliminar la causa.
Conjuntivitis viral: Aparición unilateral, linfadenopatía preauricular y formación de folículos. Incluye adenovirus, herpes simple, varicela zóster y enterovirus.
Conjuntivitis por clamidia: Se caracteriza por folículos gigantes en el fondo de saco inferior.
Q¿Hasta qué punto puede la prueba de IgE en lágrimas Allerwatch diagnosticar la VKC?
A
La prueba de IgE total en lágrimas es una prueba auxiliar para investigar la predisposición alérgica tipo I local en enfermedades conjuntivales alérgicas, incluida la VKC6). Un resultado positivo apoya el diagnóstico, pero un resultado negativo no descarta la VKC. Los valores de sensibilidad, especificidad y tasa de positividad por subtipo no se generalizan aquí, ya que no se ha podido confirmar directamente la población de estudio y los criterios de diagnóstico de la investigación original.
El tratamiento de la VKC se basa en la Guía de Práctica Clínica Japonesa para Enfermedades Conjuntivales Alérgicas, 3.ª edición (2021)6). Dado que las células Th2 desempeñan un papel central en la patogenia de la VKC, no se puede controlar solo con colirios antialérgicos que carecen de capacidad de supresión de células T. Es necesaria la combinación con colirios inmunosupresores o colirios de corticosteroides que regulan la función de las células T.
Principales opciones de tratamiento según la gravedad
En la queratoconjuntivitis primaveral, se combinan los siguientes fármacos según la gravedad y la presencia de lesiones corneales6). En la guía, la fuerza de la recomendación y el nivel de evidencia difieren según la intervención.
Considerar en inflamación grave o lesiones corneales, monitorizando la presión intraocular
Combinación de colirio inmunosupresor y colirio de corticosteroides
Débil
C
Considerar según la condición
En un metaanálisis sobre colirio de tacrolimus, la diferencia de medias estandarizada en la puntuación de daño epitelial corneal fue de -0.89 (intervalo de confianza del 95%: -1.32 a -0.46). Por otro lado, la puntuación de papilas palpebrales fue de -0.83 (intervalo de confianza del 95%: -1.68 a 0.03), y dado que el intervalo de confianza cruza el cero, los resultados solo sugieren una posible mejoría en los hallazgos papilares6).
Medicamentos inhibidores de la liberación de mediadores: estabilizan la membrana de los mastocitos e inhiben la liberación de histamina. Por ejemplo, cromoglicato de sodio.
Antagonistas del receptor H1: inhiben competitivamente la unión de la histamina al receptor. Por ejemplo, olopatadina, epinastina. Se seleccionan cuando el prurito es intenso. Se administran como tratamiento profiláctico inicial antes de la temporada.
Colirios inmunosupresores
Los colirios de ciclosporina y tacrolimus se consideran en la queratoconjuntivitis vernal (VKC) con cambios proliferativos que no se controlan adecuadamente solo con colirios antialérgicos. La elección entre ambos la realiza el oftalmólogo considerando las diferencias en la fuerza de recomendación, la gravedad, las lesiones corneales, el tratamiento previo y los eventos adversos6). No se ha establecido una superioridad por tipo de enfermedad ni un orden de cambio uniforme entre ambos fármacos.
Se basa en colirios antialérgicos y se añaden colirios inmunosupresores o corticoides según la gravedad y las lesiones corneales6). La reducción o suspensión tras la mejoría y la reanudación en caso de recaída son ajustadas individualmente por el oftalmólogo, verificando la presión intraocular, los hallazgos corneales y los eventos adversos. No se realiza un orden de cambio fijo basado en números de producto ni modificaciones en la frecuencia de instilación por parte del paciente.
La VKC es una enfermedad frecuente en jóvenes, y se debe tener en cuenta que cuanto más joven es el paciente, mayor es la proporción de respondedores a corticoides (glaucoma esteroideo). Son esenciales las visitas regulares y la medición de la presión intraocular. Los corticoides de alta potencia (Rinderon®) proporcionan un efecto rápido, pero existe el riesgo de un círculo vicioso de empeoramiento al suspenderlos por cuenta propia durante la mejoría. Especialmente a partir de los 10 años, cuando la medicación pasa del tutor al paciente, se debe prestar atención a la disminución de la capacidad de autocuidado.
Durante el uso de colirios corticoides, se debe prestar atención a eventos adversos como aumento de la presión intraocular, cataratas e infecciones, y evaluar regularmente con el oftalmólogo6).
Placa corneal: si no mejora con tratamiento farmacológico, se considera el raspado. Es preferible realizar el procedimiento cuando la enfermedad esté en fase de remisión6). En casos refractarios donde la proliferación papilar progresa y el daño epitelial corneal empeora a pesar del tratamiento farmacológico, las opciones quirúrgicas incluyen inyección subconjuntival de esteroides, resección de la conjuntiva palpebral con papilas gigantes (papilectomía gigante) y raspado combinado con trasplante de membrana amniótica6). Una revisión sistemática del tratamiento quirúrgico para las úlceras en escudo (10 estudios, 398 casos) informó que las inyecciones subconjuntivales de esteroides y el raspado ± trasplante de membrana amniótica fueron los procedimientos principales; el raspado logró un tiempo de curación más corto y en casos graves la combinación con trasplante de membrana amniótica logró la reepitelización. Todos presentan riesgo de recurrencia y requieren un manejo posoperatorio cuidadoso.
En la prevención y el autocuidado se enfatiza lo siguiente6).
Eliminación de ácaros del polvo doméstico: mantener siempre la casa limpia y controlar la temperatura y humedad. Lavar la ropa de cama al menos una vez por semana y pasar la aspiradora con frecuencia.
Medidas contra el polen: usar gafas protectoras o gafas de sol al salir y lavarse la cara al regresar a casa.
Compresas frías: enfriar la piel de los párpados con una compresa fría.
Lágrimas artificiales: dilución de antígenos.
Instrucción de no frotarse los ojos: evitar la estimulación mecánica también reduce el riesgo de desarrollar queratocono.
Tratamiento inicial: si se conoce la temporada en que los síntomas empeoran, es eficaz iniciar colirios antialérgicos antes de la temporada.
Q¿Cómo se diferencian el uso de ciclosporina y tacrolimus?
A
Ambos son colirios inmunosupresores considerados en la queratoconjuntivitis vernal (VKC) que no se controla adecuadamente solo con colirios antialérgicos6). La recomendación de las guías es tacrolimus como «fuerte/A» y ciclosporina como «débil/B». No está establecido que uno sea superior al otro según el tipo de enfermedad, por lo que el oftalmólogo elige según la gravedad, las lesiones corneales, la respuesta previa al tratamiento y los eventos adversos. No cambie la frecuencia de aplicación ni alterne por su cuenta.
6. Fisiopatología y mecanismo detallado de la enfermedad
La patogenia de la VKC es una reacción inmunológica compleja que involucra tanto la alergia tipo I (inmediata) como la hipersensibilidad tipo IV (retardada).
En la alergia tipo I, los antígenos que ingresan en la película lagrimal provocan la degranulación de los mastocitos a través de la IgE. En la fase inmediata, se libera histamina, causando hiperemia y prurito; en la fase tardía, los mediadores recién sintetizados como los leucotrienos amplifican la inflamación.
Las células Th2 producen IL-4, IL-5, IL-13, etc., promoviendo la movilización y activación de eosinófilos. Los eosinófilos activados liberan proteínas citotóxicas como MBP y ECP, que contribuyen al daño del epitelio corneal6).
Recientemente, se ha destacado el papel importante de la vía JAK/STAT en la señalización de las citocinas Th2. JAK1 media la señalización de IL-4, IL-5, IL-13, IL-31 y TSLP (linfopoyetina estromal tímica), constituyendo una vía central en la inflamación alérgica1). Por ello, los inhibidores de JAK están siendo considerados como una nueva opción terapéutica para la VKC refractaria.
En el examen histopatológico de las papilas gigantes conjuntivales, se observa infiltración de eosinófilos, proliferación de fibroblastos, depósito de matriz extracelular, así como una abundante infiltración de células T. La patología básica de las papilas es una reacción de angiogénesis, acompañada de engrosamiento del epitelio conjuntival y proliferación de células inflamatorias subepiteliales, con tejido fibroso que se eleva en forma papilar. En el centro hay un vaso sanguíneo, rodeado por infiltración celular compuesta principalmente por linfocitos y células plasmáticas. Ocurre sobre el tarso duro, por lo que es frecuente en la conjuntiva tarsal superior.
En el tejido corneal de 3 casos (4 ojos) que se sometieron a cirugía de restauración visual durante la fase cicatricial de la queratoconjuntivitis vernal (VKC), se confirmaron hiperplasia epitelial, desaparición de la capa de Bowman, hialinización del estroma y neovascularización3). ABCG2 fue negativo en todas las muestras, y p63α se expresó con diversos grados, lo que sugiere que la disfunción de las células madre del limbo podría ser parcial en este grupo limitado de casos en fase cicatricial 3).
Se reportó que en una mujer de 18 años con VKC grave y dermatitis atópica, las papilas gigantes y la neovascularización corneal periférica comenzaron a aplanarse dentro de los 2 meses posteriores al inicio de upadacitinib para la dermatitis atópica 1). Dado que tenía antecedentes de tratamiento con ciclosporina y tacrolimus tópicos antes del inicio, y es un solo caso sin control, no se puede concluir que la mejoría se deba únicamente al upadacitinib o a una combinación específica.
JAK1 está involucrado en la señalización de citocinas Th2 (IL-4, IL-5, IL-13, IL-31) y TSLP 1). Este informe representa una etapa de hipótesis terapéutica; para establecer la eficacia y seguridad en la VKC, se necesitan acumulación de casos y estudios comparativos 1).
Se analizaron los tipos de HLA en un informe de caso de una familia compuesta por gemelos monocigóticos y su padre 2). Los autores lo presentan como el primer informe de gemelos monocigóticos con VKC, pero no se puede concluir una asociación entre un tipo específico de HLA y la susceptibilidad general a la VKC a partir de la observación de una sola familia 2).
Un estudio que examinó el tejido corneal de 3 casos (4 ojos) que se sometieron a cirugía de recuperación visual en la fase cicatricial de la queratoconjuntivitis vernal (VKC) confirmó hiperplasia epitelial, desaparición de la membrana de Bowman, hialinización del estroma y neovascularización3). Basándose en la negatividad para ABCG2 y la expresión de p63α, los autores sugirieron la posibilidad de una disfunción parcial de las células madre del limbo en este grupo de casos en fase cicatricial 3).
En un paciente con VKC de larga evolución se observó queratinización tarsoconjuntival en ambos ojos. Tras la escisión de la lesión y el autoinjerto conjuntival, no hubo recurrencia durante 4 años4). Los autores lo consideran el primer informe de queratinización tarsoconjuntival asociada a VKC4).
Relación con la deficiencia de hormona de crecimiento
En un caso de un niño de 11 años con deficiencia de hormona de crecimiento concomitante, los hallazgos de VKC mejoraron 6 semanas después del cambio a colirio de tacrolimus y fluorometolona 5). El mismo informe confirmó 6 casos previos, pero no indica un aumento en la prevalencia de la deficiencia de hormona de crecimiento ni una relación causal. La disminución de IL-6 y PCR después de la terapia con hormona de crecimiento tampoco fue estadísticamente significativa en otra población, y su impacto en la VKC es incierto 5).
El colirio de tacrolimus carece de evidencia suficiente sobre la duración del uso a largo plazo, por lo que se requieren estudios adicionales 6).
Q¿Se utilizarán los inhibidores de JAK en el tratamiento de la VKC en el futuro?
A
Existe un informe de un caso en el que los hallazgos de la queratoconjuntivitis vernal (VKC) mejoraron después de iniciar upadacitinib1). Sin embargo, al tratarse de un solo caso sin control y no poder separarse la influencia del tratamiento oftalmológico convencional, la eficacia no está establecida. No tiene aprobación de indicación para la VKC y no reemplaza el tratamiento estándar. En la actualidad, el tratamiento principal se basa en colirios según las guías6).
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Artesani MC, Esposito M, Mennini M, et al. Vernal keratoconjunctivitis in twins: case report and literature review. Ital J Pediatr. 2021;47(1):136. doi:10.1186/s13052-021-01073-w. PMID:34118982; PMCID:PMC8196533.
Jaffet J, Singh V, Chaurasia S, et al. Clinical, histological and immunohistochemistry characteristics of cornea in the sequelae stage of chronic vernal keratoconjunctivitis. Indian J Ophthalmol. 2022;70(1):59-64. doi:10.4103/ijo.IJO_1179_21. PMID:34937208; PMCID:PMC8917557.
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Fukushima A, Tabuchi H. A Case of Vernal Keratoconjunctivitis With Growth Hormone Deficiency. Cureus. 2022;14(10):e30615. doi:10.7759/cureus.30615. PMID:36426321; PMCID:PMC9681536.