La enfermedad conjuntival alérgica (allergic conjunctival disease: ECA) se define como «una enfermedad inflamatoria de la conjuntiva mediada principalmente por una reacción alérgica de tipo I, que cursa con síntomas subjetivos y signos objetivos desencadenados por un antígeno»1). No se diagnostica únicamente por presentar predisposición alérgica; se requiere la presencia de síntomas subjetivos como prurito, sensación de cuerpo extraño, secreción ocular y lagrimeo, junto con cambios inflamatorios conjuntivales para establecer el diagnóstico de ECA.
La Guía de Práctica Clínica para la Enfermedad Conjuntival Alérgica, 3.ª edición (en adelante, la presente guía) de la Sociedad Japonesa de Alergia Oftalmológica clasifica los tipos de enfermedad según la presencia o ausencia de cambios proliferativos conjuntivales (hipertrofia papilar de la conjuntiva tarsal, papilas gigantes, tumefacción de la conjuntiva limbar o elevaciones en empedrado), la coexistencia de dermatitis atópica y la presencia o ausencia de estímulo mecánico por cuerpos extraños1).
Conjuntivitis alérgica (CA):forma clínica sin cambios proliferativos en la conjuntiva. Cuando los síntomas aparecen de forma estacional se denomina conjuntivitis alérgica estacional (SAC), y cuando son perennes, conjuntivitis alérgica perenne (PAC). Entre las SAC, las causadas por polen también se denominan «conjuntivitis polínica», siendo el polen de cedro japonés y otros pólenes regionales los antígenos representativos1).
Queratoconjuntivitis atópica (AKC):DAC crónica que se presenta junto con dermatitis atópica facial. A menudo se acompaña de fibrosis conjuntival, neovascularización corneal y opacidad corneal1).Fue descrita por primera vez por Hogan et al. en 1952 en 5 casos de eczema atópico con queratoconjuntivitis bilateral2).
Queratoconjuntivitis vernal (VKC):forma grave con cambios proliferativos en la conjuntiva. Puede acompañarse de diversas lesiones corneales como queratopatía epitelial, defecto epitelial corneal persistente, úlcera en escudo, placa corneal, entre otras1).
Conjuntivitis papilar gigante (CPG):forma clínica causada por la irritación mecánica de lentes de contacto, prótesis oculares, suturas quirúrgicas, etc., que presenta cambios proliferativos en la conjuntiva tarsal superior. En la presente guía se clasifica como la forma más grave de conjuntivitis papilar asociada a lentes de contacto, con papilas de 1 mm o más de diámetro1).
Las encuestas nacionales dirigidas por oftalmólogos incluyen la Encuesta de Enfermedades Oculares Alérgicas de la Asociación Japonesa de Oftalmólogos (1993-1995), la Encuesta de Campo del Ministerio de Salud y Bienestar (1993) y la Encuesta de Prevalencia de la Sociedad Japonesa de Alergia Ocular (2017)1, 4).La encuesta de prevalencia de 2017 reportó la prevalencia, la distribución por tipo de enfermedad y la distribución por edad de la siguiente manera.
Indicador
Resultado
Prevalencia general de ACD
48.7%(aumento significativo desde el 15-20% de 1993)
Pico en los 40 años, pico menor en la adolescencia
Desigualdad geográfica de la SAC
Valores altos en el área metropolitana de Tokio y la región de Chubu
Fuente: Comité de Elaboración de Guías de Práctica Clínica de la Sociedad Japonesa de Oftalmología y Alergia, «Guía de Práctica Clínica para Enfermedades Alérgicas de la Conjuntiva, 3.ª edición» 1) y Okamoto et al., «Encuesta de 2017 sobre la Situación Actual de las Enfermedades Alérgicas de la Conjuntiva de la Sociedad Japonesa de Oftalmología y Alergia» 4).
La PAC presenta un pico bimodal en la segunda y quinta décadas de la vida, mientras que la SAC aumenta su prevalencia desde la infancia con la edad. La SAC presenta una alta tasa de comorbilidad con rinitis alérgica del 65-70%1). Se estima que la AKC complica entre el 25 y el 40% de los pacientes con dermatitis atópica5).
Q¿En qué se diferencian los cuatro tipos de enfermedad alérgica de la conjuntiva?
A
La tercera edición de la guía de práctica clínica de la Sociedad Japonesa de Oftalmología y Alergia clasifica la enfermedad alérgica de la conjuntiva en cuatro tipos según la presencia o ausencia de cambios proliferativos en la conjuntiva, la presencia de dermatitis atópica facial y la existencia de estímulos mecánicos. Los cambios sin proliferación corresponden a la conjuntivitis alérgica (subdividida en SAC estacional y PAC perenne); aquellos con dermatitis atópica facial corresponden a la queratoconjuntivitis atópica (AKC); los que presentan cambios proliferativos y queratopatía grave corresponden a la queratoconjuntivitis primaveral (VKC); y los causados por estímulos mecánicos como lentes de contacto o prótesis oculares corresponden a la conjuntivitis papilar gigante (GPC).
Fotografía clínica que muestra hiperemia conjuntival, edema conjuntival y edema palpebral en la conjuntivitis alérgica
Dupuis P, et al. A contemporary look at allergic conjunctivitis. Allergy Asthma Clin Immunol. 2020. Figure 3. PMCID: PMC6975089. License: CC BY.
Fotografía clínica de conjuntivitis alérgica que muestra hiperemia conjuntival, edema conjuntival y edema palpebral. Los hallazgos inflamatorios de la superficie ocular y los párpados se observan directamente, correspondiendo a la descripción de los principales síntomas y hallazgos clínicos.
Los síntomas subjetivos representativos de la ACD son picazón, sensación de cuerpo extraño y secreción ocular, siendo el prurito ocular el síntoma de mayor especificidad1).
Prurito ocular: el síntoma más característico de la ACD. Se produce cuando la histamina liberada por los mastocitos estimula las terminaciones nerviosas sensitivas. En niños y ancianos, puede no manifestarse como picazón sino como sensación de cuerpo extraño o molestia1).
Sensación de cuerpo extraño: sensación de «arenilla». Suele deberse al contacto de numerosas papilas conjuntivales con la córnea durante el parpadeo1).
Secreción ocular: principalmente serosa y mucosa, caracterizada por una secreción viscosa filamentosa blanca o semitransparente. Su naturaleza difiere de la secreción bacteriana, predominantemente neutrofílica1). En la QVK, a veces se observa secreción viscosa amarillenta.
Lagrimeo e hiperemia: frecuentes pero inespecíficos.
Dolor ocular, fotofobia y disminución de la agudeza visual: aparecen cuando hay afectación corneal y se correlacionan con la gravedad1).
Síntomas característicos de la GPC: comienza con una leve sensación de cuerpo extraño al usar lentes de contacto, seguida a menudo por la percepción secuencial de desplazamiento del lente, tendencia a ensuciarse, aumento de la secreción ocular y visión borrosa.
Esta guía establece criterios de evaluación de la gravedad para cada una de las siguientes áreas: conjuntiva palpebral, conjuntiva bulbar, limbo esclerocorneal y córnea1). A continuación se muestran los elementos representativos.
Región
Ítem
Referencia de gravedad
Conjuntiva palpebral
Hiperemia
Leve: algunos vasos, Moderado: muchos vasos, Grave: vasos indistinguibles
Conjuntiva palpebral
Papilas
Leve 0.1–0.2 mm, Moderado 0.3–0.5 mm, Grave ≥0.6 mm
Conjuntiva palpebral
Papilas gigantes
Diámetro ≥1 mm. Moderado si afecta <1/2 de la conjuntiva palpebral superior, grave si ≥1/2
Conjuntiva bulbar
Edema
Focal=leve, difuso=moderado, vesicular=grave
Limbo
Manchas de Trantas
1-4=leve, 5-8=moderado, ≥9=grave
Córnea
Alteración epitelial
Queratitis superficial punteada→Queratitis superficial punteada descamativa→Úlcera en escudo
Fuente: Elaborado con base en la Tabla 2-2 de esta guía1).
Elevación en dique: formación de elevaciones gelatinosas en el limbo corneal.
Manchas de Trantas: pequeñas elevaciones blancas por agregación de epitelio conjuntival degenerado y eosinófilos1).
Seudoarco senil: opacidad similar al arco senil que persiste tras una inflamación límbica intensa1).
Queratoconjuntivitis atópica
Blefaritis eccematosa: continúa con la dermatitis atópica facial. Se acompaña de engrosamiento palpebral, triquiasis y madarosis.
Pigmentación conjuntival y simbléfaron: el curso prolongado causa acortamiento del fondo de saco conjuntival y simbléfaron1, 12).
Complicaciones corneales: puede progresar desde queratitis punteada superficial hasta defecto epitelial persistente y úlcera corneal.
Conjuntivitis papilar gigante
Papilas características: redondas, bordes nítidos, superficie lisa, no fusionadas y de baja elevación. Morfológicamente diferentes de las papilas gigantes de la queratoconjuntivitis primaveral1).
Complicaciones corneales raras: la causa principal es la irritación mecánica y la inflamación suele ser leve.
Baja tasa de positividad de IgE: la participación de la alergia tipo I no siempre es evidente1).
La distribución de los antígenos causales varía significativamente según el tipo de enfermedad. Esta guía señala el «PAC set», que incluye ácaros, polvo doméstico, aliso, cedro japonés, ciprés, pasto vernal, dactilo, artemisa, ambrosía, cándida, alternaria, epitelio de gato y epitelio de perro, como un ítem cubierto por el seguro para la medición de anticuerpos IgE específicos en suero1).
Tipo de enfermedad
Antígenos causales principales
Estacionalidad
Conjuntivitis alérgica estacional (SAC)
Cedro japonés・ciprés (primavera), dáctilo・alpiste etc. Poáceas (inicio del verano), ambrosía・artemisa etc. Asteráceas (otoño)
Sí
Conjuntivitis alérgica perenne (PAC)
Ácaros・polvo doméstico, moho, epitelio de mascotas
Predisposición atópica y antecedentes familiares: Los antecedentes familiares de asma bronquial, rinitis alérgica y dermatitis atópica aumentan el riesgo. En la AKC, se asocia con disfunción de la barrera cutánea, incluyendo anomalías del gen de la filagrina5).
Vida urbana y factores ambientales: La contaminación del aire, el tabaquismo y el ambiente seco pueden ser factores agravantes de la ACD6).
Dupilumab: El dupilumab, un anticuerpo contra la cadena α del receptor de IL-4 utilizado para tratar la dermatitis atópica grave, presenta una razón de riesgo de 2.64 para el desarrollo de conjuntivitis, por lo que se requiere precaución durante el curso del tratamiento de la AKC1).
Hábito de frotarse los ojos: El frotamiento ocular crónico debido al picor es un factor de riesgo para el queratocono y la catarata atópica5, 12). En particular, en la AKC, la estimulación mecánica crónica promueve el debilitamiento de la estructura corneal y se ha señalado su asociación con el queratocono de inicio juvenil5).
Q¿Qué medidas se pueden tomar en casa durante la temporada de polinosis?
A
Las guías de la Sociedad Japonesa de Alergia Oftalmológica recomiendan: usar gafas protectoras o gafas comunes, suspender los lentes de contacto y cambiarlos por gafas si es posible, lavarse los ojos con lágrimas artificiales sin conservantes (no con agua del grifo, ya que daña la córnea), usar chaquetas de tela lisa al salir y quitárselas en la entrada, y lavarse la cara y hacer gárgaras al llegar a casa. Además, la ‘terapia inicial’ que consiste en comenzar con colirios antialérgicos aproximadamente 2 semanas antes de la fecha prevista de dispersión de polen es efectiva.
El diagnóstico se realiza en 3 etapas basándose en 3 elementos: síntomas clínicos, diátesis alérgica tipo I y reacción alérgica tipo I local en el ojo1).
Diagnóstico clínico (solo A): presencia de síntomas clínicos característicos de la ACD.
Diagnóstico clínico confirmado (A+B): además de los síntomas clínicos, IgE total positiva en lágrimas, IgE específica de antígeno sérica positiva, o reacción cutánea positiva coincidente con el antígeno presunto.
Diagnóstico confirmado (A+B+C o A+C): además de lo anterior, eosinófilos positivos en el raspado conjuntival.
A: síntomas clínicos presentes / B: diátesis alérgica tipo I presente / C: reacción alérgica tipo I presente en la conjuntiva.
Esta guía clasifica los síntomas subjetivos y los hallazgos objetivos según su «especificidad: alta/media/baja», y se considera que el prurito ocular intenso, las papilas gigantes, la proliferación limbar y la úlcera en escudo son los hallazgos de mayor especificidad1).
Examen de eosinófilos en raspado conjuntival: Después de la anestesia tópica, everta el párpado superior, masajee suavemente la conjuntiva palpebral con una varilla de vidrio, recoja el moco con una espátula y extiéndalo en un portaobjetos. Realice tinción de Hansel o Giemsa; si se identifica al menos un eosinófilo bajo microscopía óptica, se considera positivo1, 3).
Prueba de IgE total en lágrimas (Allerwatch®): Kit de diagnóstico rápido de Wakamoto Pharmaceutical/Minaris Medical que analiza las lágrimas mediante inmunocromatografía. Se reporta una sensibilidad del 73.6% y una especificidad del 100% para la ACD1). Las tasas de positividad por tipo de enfermedad son: SAC 61.9%, PAC 65.4%, AKC 80.5%, VKC 94.7% y GPC 75.0%, con un 72.2% en general3).
Prueba de provocación con colirio: Método que consiste en instilar una solución antigénica conocida para confirmar la inducción de síntomas de conjuntivitis, pero en Japón no está cubierta por el seguro ni estandarizada1).
Prueba de anticuerpos IgE específicos de antígeno en suero: Seleccione principalmente los elementos del conjunto PAC, como ácaros del polvo, polvo doméstico, cedro japonés, ciprés, pasto ovillo, ambrosía, artemisa y epitelio de perro/gato. La cobertura del seguro cubre hasta 13 elementos1, 3). Para fines de cribado, también se pueden utilizar con cobertura del seguro el View Allergy 39 (Thermo Fisher Diagnostics) y el Mast Immunosystems V (Minaris Medical), que permiten la medición simultánea de múltiples elementos3).
Pruebas cutáneas (prick test y scratch test): Se considera positivo cuando el diámetro de la roncha es de 3 mm o más, o cuando alcanza al menos la mitad del diámetro de la roncha del control positivo. Se utilizan simultáneamente un control positivo (para confirmar la ausencia de falsos negativos) y un control negativo (para confirmar la ausencia de urticaria mecánica). Los antagonistas del receptor H₁ de histamina y los antidepresivos tricíclicos pueden causar falsos negativos, por lo que se debe prestar atención al período de suspensión del medicamento antes de la prueba3). Se debe evaluar con precaución en pacientes con asma bronquial grave, antecedentes de anafilaxia o enfermedades cardiovasculares significativas.
En el diagrama de flujo de diagnóstico clínico de la Figura 2-40 de esta guía, los casos que presentan picazón ocular o hiperemia como síntoma principal se clasifican primero según la presencia o ausencia de cambios proliferativos conjuntivales. En ausencia de cambios proliferativos, se determina SAC/PAC según la presencia o ausencia de estacionalidad. En presencia de cambios proliferativos, si el paciente usa lentes de contacto, se determina GPC; si no los usa, se distingue entre AKC/VKC según la presencia o ausencia de dermatitis atópica1).
Esta guía enumera las siguientes enfermedades como objeto de diagnóstico diferencial1).
Conjuntivitis viral: Adenovirus (queratoconjuntivitis epidémica, fiebre faringoconjuntival), virus del herpes simple, virus de la varicela-zóster, enterovirus, SARS-CoV-2, entre otros. El inicio agudo, la unilateralidad y la adenopatía preauricular son datos orientativos; el adenovirus se confirma mediante la detección de antígenos con un kit de diagnóstico rápido.
Conjuntivitis bacteriana: Estafilococo aureus, neumococo, Haemophilus influenzae, entre otros, son los agentes causales. Se diferencia por la secreción ocular mucopurulenta de color amarillo a amarillo-verdoso y la presencia de leucocitos polimorfonucleares en el raspado conjuntival.
Conjuntivitis por clamidia: En adultos se presenta como una conjuntivitis folicular aguda unilateral, caracterizada por folículos gigantes en el fórnix de la conjuntiva del párpado inferior.
Foliculosis conjuntival: Folículos de tamaño miliar en el fórnix conjuntival del párpado inferior en niños, asintomáticos y sin relevancia patológica.
Ojo seco: Se acompaña de acortamiento del BUT y con frecuencia coexiste con la conjuntivitis alérgica1).
Q¿Cómo se diferencia la conjuntivitis viral de la conjuntivitis alérgica?
A
Cuando el prurito ocular es intenso, la afectación es bilateral, la secreción es predominantemente serosa o mucosa de color blanco, y existen antecedentes atópicos (rinitis alérgica o dermatitis concomitante, antecedentes familiares), se debe sospechar conjuntivitis alérgica. Por otro lado, si el inicio es agudo y unilateral, con secreción mucopurulenta o amarillenta, adenopatía preauricular, fiebre o dolor faríngeo, se debe considerar conjuntivitis infecciosa y realizar una prueba rápida de adenovirus o un raspado conjuntival. Los criterios diagnósticos de ambas entidades se detallan en la 3.ª edición de la guía de la Sociedad Japonesa de Oftalmología y Alergia.
Esta guía indica que el tratamiento de primera línea para todos los tipos de la enfermedad son los colirios antialérgicos, y que se pueden añadir colirios de corticosteroides e inmunosupresores según la gravedad1). En casos graves refractarios, las opciones incluyen corticosteroides orales, inyección subconjuntival de esteroides en el párpado y cirugía como la resección de papilas conjuntivales.
Los colirios antialérgicos se clasifican en dos grupos principales según su mecanismo de acción1, 13).
Inhibidores de la liberación de mediadores: inhiben la degranulación de los mastocitos y la liberación de histamina, leucotrienos, tromboxano A₂ y otros mediadores, reduciendo así la reacción inmediata de la alergia tipo I. También actúan sobre la fase tardía al suprimir la infiltración local de células inflamatorias en la conjuntiva.
Antagonistas del receptor H₁ de histamina: inhiben de forma competitiva la unión de la histamina liberada por los mastocitos al receptor H₁, reduciendo así el enrojecimiento y el prurito ocular. Se ha reportado que su efecto rápido sobre el prurito es superior al de los inhibidores de la liberación de mediadores.
En la siguiente tabla se resumen los fármacos representativos.
Clasificación
Nombre genérico
Nombre comercial representativo
Concentración y posología
Inhibidores de la liberación de mediadores
Pemirolast potásico
Colirio Alegysal
0.1% 2 veces al día
Inhibidor de liberación de mediadores
Tranilast
Colirio Rizaben
0.5% 4 veces al día
Inhibidor de liberación de mediadores
Ibudilast
Colirio Ketas
0.01% 4 veces al día
Inhibidor de liberación de mediadores
Acitazanolast hidrato
Colirio Zepelin
0.1% 4 veces al día
Antagonista del receptor H₁
Ketotifeno fumarato
Colirio Zaditen
0.05% 4 veces al día
Antagonista del receptor H₁
Levocabastina clorhidrato
Colirio Livostin
0.025% 4 veces al día
Antagonista del receptor H₁
Olopatadina clorhidrato
Colirio de Patanol
0.1% 4 veces al día
Antagonista del receptor H₁
Clorhidrato de epinastina
Colirio Alegion/Colirio Alegion LX
0.05% 4 veces al día/0.1% 2 veces al día
Fuente: Tabla 2-6 de esta guía1).
Se ha confirmado que el cetotifeno, la olopatadina y la epinastina, además de su acción antagonista del receptor H₁ de histamina, también tienen un efecto inhibidor de la liberación de mediadores in vitro. Alegion LX no contiene conservantes, por lo que es fácil de recetar a usuarios de lentes de contacto.
Esta guía recomienda la terapia inicial, que consiste en comenzar la administración de colirios antialérgicos aproximadamente 2 semanas antes de la fecha prevista de dispersión de polen, o tan pronto como aparezcan los primeros síntomas1). Esto reduce los síntomas durante el pico de dispersión de polen, y algunos informes indican que suprimió la aparición de los síntomas de la fiebre del polen en aproximadamente el 30% de los pacientes. En la conjuntivitis alérgica perenne, los inhibidores de la liberación de mediadores también son eficaces para mantener la estabilización de la membrana de los mastocitos durante todo el año.
Estrategia de tratamiento según el tipo de enfermedad
Primera elección: colirios antialérgicos (inhibidores de la liberación de mediadores o antagonistas H₁)1).
Durante períodos de síntomas intensos o con rinitis asociada: antihistamínicos orales, y si es necesario, colirios AINE concomitantes1).
Si no se controla con colirios antialérgicos: usar colirios de corticosteroides a corto plazo de forma concomitante. La guía CQ1 recomienda débilmente el uso de corticosteroides tópicos para SAC/PAC1). El principio es no usarlos como primera elección y administrarlos solo por períodos cortos con control periódico de la presión intraocular.
En usuarios de lentes de contacto o con ojo seco concomitante, elegir preparados sin conservantes.
La primera elección son los colirios antialérgicos. En casos con respuesta insuficiente, usar concomitantemente colirios de corticosteroides o inmunosupresores1).
La guía CQ3 recomienda firmemente el uso de corticosteroides tópicos para AKC1).
La CQ7 recomienda firmemente el uso de colirios de tacrolimus para AKC (aunque en Japón la cobertura del seguro solo aplica a la queratoconjuntivitis vernal)1, 8). Los colirios de ciclosporina también se recomiendan condicionalmente para AKC1).
Es necesario tratar concomitantemente la blefaritis atópica, y la colaboración con dermatología y alergología es esencial5).
Al prescribir corticosteroides orales, se debe colaborar con especialistas en medicina interna y dermatología1).
En los casos tratados con fármacos biológicos, incluido dupilumab, o con ciclosporina oral sistémica, debe tenerse en cuenta que el riesgo relativo de conjuntivitis asociada a dupilumab es de 2,641).
Reforzar el tratamiento de forma gradual según el algoritmo terapéutico de esta guía (Figura 2-42)1, 7).
Prescribir primero colirios antialérgicos como tratamiento base.
En casos moderados o graves, añadir colirios inmunosupresores. El colirio de tacrolimus está fuertemente recomendado en CQ7 (eficacia basada en evidencia establecida), y el colirio de ciclosporina está recomendado condicionalmente en CQ41, 8, 9).
En casos graves que no mejoran con dos fármacos, añadir colirios de corticosteroides (CQ2: fuertemente recomendado)1).
La combinación de ciclosporina + corticosteroides para cambios proliferativos (CQ6) y la combinación de tacrolimus + corticosteroides para casos graves (CQ9) están recomendadas condicionalmente1).
En los casos más graves no controlables con colirios, considerar corticosteroides orales, inyección subconjuntival palpebral de corticosteroides, resección de papilas conjuntivales y legrado de placas corneales1). Para la inyección subconjuntival palpebral se utiliza acetónido de triamcinolona o suspensión de betametasona fosfato sódico, vigilando el aumento de la presión intraocular y evitando su uso repetido o en menores de 10 años1).
Tras la mejoría sintomática, cambiar el colirio de corticosteroides a una formulación de baja potencia y reducir gradualmente hasta suspender, controlando con colirio antialérgico e inmunosupresor.
Terapia proactiva: cuando el período de remisión se prolonga, los colirios inmunosupresores se reducen gradualmente de 2 veces al día → 1 vez al día → 2 veces por semana, continuando finalmente con una dosis de mantenimiento baja. Ajustar la dosis según los síntomas para prevenir la recurrencia1).
La eliminación de la causa es lo más importante. Si la causa son los lentes de contacto, se debe suspender su uso como principio. Al reanudar el uso, cambiar a lentes de contacto blandos desechables diarios, alterar el material o la forma del lente, instruir sobre el lavado con frotamiento y cambiar los productos de cuidado1).
La primera opción son los colirios antialérgicos (principalmente inhibidores de la liberación de mediadores), y en casos graves se utiliza concomitantemente un colirio de esteroides a corto plazo (ej.: fluorometolona al 0,1% 4 veces al día). Medir la presión intraocular durante la instilación.
Si la causa es una prótesis ocular, considerar la renovación o el cambio de tipo de prótesis1).
Colirios inmunosupresores (con cobertura del seguro para VKC)
Características: fármaco inmunosupresor que inhibe la vía de la calcineurina en los linfocitos T. La combinación con colirios antialérgicos y esteroideos permite la reducción gradual de los esteroides1, 9). Eficaz en la VKC limbar. Tarda cierto tiempo en hacer efecto.
Recomendación de esta guía: se recomienda débilmente su uso para VKC en CQ4, y se recomienda condicionalmente su combinación para cambios proliferativos conjuntivales en CQ61).
Colirio de tacrolimus
Nombre comercial: Tacrolimús colirio al 0.1%1)
Posología: 2 veces al día
Características: Tiene un efecto inmunosupresor más potente que la ciclosporina y es eficaz como monoterapia incluso en casos graves resistentes a los esteroides1, 8). También es útil en pacientes con dermatitis atópica concomitante.
Recomendación de esta guía: Se recomienda firmemente su uso para VKC y AKC en CQ7 (AKC no está cubierto por el seguro), y se recomienda condicionalmente su uso combinado para cambios proliferativos conjuntivales graves en CQ91).
Ambos fármacos pueden causar sensación de escozor o calor al instilarse, y durante su uso hay que prestar atención a infecciones concomitantes como la queratitis herpética. Tanto niños como adultos tienen indicación para VKC1).
Trasplante de córnea: se realiza para opacidad corneal, úlceras graves y adelgazamiento corneal; sin embargo, los pacientes con AKC tienen una alta tasa de rechazo y requieren un estricto control inflamatorio postoperatorio.
Cirugía de catarata: se realiza para la catarata atópica que presenta opacidad subcapsular anterior y posterior.
Q¿Por qué la queratoconjuntivitis primaveral y la queratoconjuntivitis atópica requieren colirios inmunosupresores?
A
La tercera edición de esta guía explica que, además de la reacción alérgica tipo I, las células Th2 (linfocitos T colaboradores de tipo 2) participan profundamente en la patogénesis de la queratoconjuntivitis primaveral y la queratoconjuntivitis atópica. Existen casos difíciles de controlar solo con colirios antialérgicos convencionales que no pueden regular las células T. Los colirios inmunosupresores como la ciclosporina y el tacrolimus inhiben la activación de las células T, mejorando la infiltración eosinofílica, los cambios proliferativos y el daño epitelial corneal. En la CQ7 se recomienda firmemente el uso de colirios de tacrolimus.
Q¿Es seguro usar colirios de corticosteroides a largo plazo?
A
Esta guía establece que los colirios de corticoides se utilizan de forma complementaria a corto plazo únicamente en casos que no pueden controlarse con colirios antialérgicos, y no se consideran tratamiento de primera elección. Existe riesgo de aumento de la presión intraocular, formación de cataratas e inducción de infecciones, y especialmente en niños la frecuencia de aumento de la presión intraocular es mayor, por lo que durante su uso es necesario medir periódicamente la presión intraocular. En la queratoconjuntivitis primaveral, los corticoides pueden reducirse gradualmente mediante su uso combinado con colirios inmunosupresores, por lo que el principio es evitar el uso prolongado de corticoides en monoterapia.
6. Fisiopatología y mecanismos detallados de la enfermedad
El mecanismo básico de la conjuntivitis alérgica es una reacción alérgica de tipo I (inmediata).
Fase inmediata (aproximadamente 15 minutos tras la exposición al antígeno): cuando el alérgeno que llega a la conjuntiva se entrecruza con los anticuerpos IgE en la superficie de los mastocitos conjuntivales sensibilizados, los mastocitos se degranulan y liberan simultáneamente mediadores químicos como histamina, triptasa, leucotrienos y prostaglandinas10, 11). La histamina liberada provoca, a través de los receptores H₁, vasodilatación capilar, aumento de la permeabilidad vascular, estimulación de los nervios sensoriales e hipersecreción de moco, manifestándose como picor ocular, hiperemia conjuntival, edema conjuntival y lagrimeo.
Fase tardía (varias horas después): la expresión de citocinas (IL-4, IL-5, IL-13, etc.) y moléculas de adhesión (ICAM-1, VCAM-1, etc.) provoca la infiltración de eosinófilos, neutrófilos, linfocitos y basófilos en el tejido conjuntival local10, 11). Las proteínas lesivas para los tejidos liberadas por los eosinófilos, como la proteína básica principal (MBP) y la proteína catiónica del eosinófilo (ECP), dañan el epitelio corneal y conjuntival, causando queratitis punteada superficial, defectos epiteliales corneales persistentes y úlceras en escudo14).
Patología especial de las células Th2 en la queratoconjuntivitis primaveral y la queratoconjuntivitis atópica
Mientras que la SAC/PAC leve se centra principalmente en la fase inmediata tipo I, en la queratoconjuntivitis primaveral y la queratoconjuntivitis atópicalas células Th2 (linfocitos T colaboradores de tipo 2) desempeñan un papel central en la patogénesis1, 13). En modelos animales, la reacción alérgica tipo I por sí sola no induce una infiltración eosinofílica conjuntival intensa; solo cuando participan las células Th2 se induce una infiltración eosinofílica grave. En el examen histopatológico de las papilas gigantes de la queratoconjuntivitis primaveral se observa infiltración eosinofílica, proliferación de fibroblastos, depósito de matriz extracelular e infiltración de numerosos linfocitos T. Se ha reportado que el recuento de eosinófilos en la película lagrimal se correlaciona con los indicadores de gravedad del daño corneal13).
En el tejido conjuntival de la queratoconjuntivitis atópica, además de la reacción de hipersensibilidad tipo I, también participa la reacción de hipersensibilidad tipo IV (retardada), caracterizada por la infiltración de linfocitos T, macrófagos y células dendríticas. Las características histológicas incluyen proliferación de células caliciformes, infiltración de eosinófilos y mastocitos en el epitelio, e infiltración de células mononucleares en la lámina propia. También se ha reportado disminución de la sensibilidad corneal y reducción de la densidad de células caliciformes conjuntivales5, 14).
Los granos de polen del cedro japonés (Cryptomeria japonica) son demasiado grandes para atravesar directamente el epitelio conjuntival. Sin embargo, cuando el polen absorbe la humedad de la película lagrimal y se rompe (eclosiona), las proteínas antigénicas (como Cry j 1, Cry j 2, etc.) se liberan, atraviesan el epitelio conjuntival y llegan a los mastocitos profundos, iniciando así la reacción alérgica. La eficacia preventiva de las lágrimas artificiales, que diluyen la película lagrimal y eliminan el polen, se debe precisamente a este mecanismo.
En la GPC, la participación de la alergia tipo I no siempre es evidente. Se considera que la causa principal es la irritación mecánica repetitiva causada por lentes de contacto, sus depósitos, suturas expuestas, etc., junto con una reacción inmunitaria al material del lente y las proteínas depositadas1). En el tejido conjuntival se observa infiltración de eosinófilos, mastocitos y basófilos, pero la tasa de positividad de anticuerpos IgE específicos del antígeno sérico y la tasa de positividad de eosinófilos son más bajas que en otros tipos de la enfermedad1).
El mecanismo de aparición de las complicaciones oculares características de la AKC se resume a continuación5, 12).
Queratocono: implica daño mecánico repetitivo en la córnea por frotamiento ocular crónico y debilitamiento de la estructura corneal debido a la inflamación crónica.
Catarata atópica: se caracteriza por opacidades subcapsulares anteriores y posteriores, y se desarrolla como una opacidad del cristalino independiente del uso de esteroides.
Queratitis por herpes simple: los pacientes con AKC tienen un mayor riesgo de queratitis herpética bilateral, y se debe tener especial cuidado durante el tratamiento inmunosupresor.
Desprendimiento de retina: se informa con mayor frecuencia en pacientes con dermatitis atópica, y se ha sugerido una asociación con el acto de frotarse los ojos.
Omalizumab (anticuerpo monoclonal anti-IgE) es un fármaco biológico utilizado para el asma bronquial y la urticaria crónica. Reportes de casos y estudios observacionales a pequeña escala en el extranjero han descrito su eficacia en la queratoconjuntivitis primaveral refractaria y la queratoconjuntivitis atópica grave. En Japón, no tiene aprobación para uso oftálmico y actualmente se considera una opción en fase de investigación11).
Inhibidores de JAK (como upadacitinib): al inhibir selectivamente la vía JAK-STAT, suprimen la señalización de IL-4/IL-13 y se está evaluando su potencial para mejorar tanto los síntomas cutáneos como oculares evitando la conjuntivitis asociada a dupilumab.
Un colirio que inhibe simultáneamente el complemento C5 y el leucotrieno B4 (rVA576) se encuentra en ensayos clínicos de fase I, y varias moléculas novedosas que actúan sobre múltiples dianas están en desarrollo.
Probióticos: se ha reportado que la ingesta de probióticos antes y después del nacimiento podría reducir la incidencia de enfermedades atópicas hasta en un 30%, aunque no se ha establecido evidencia concluyente. También se ha sugerido que el uso de antibióticos podría aumentar el riesgo de enfermedades atópicas a través de alteraciones en la microbiota intestinal.
Lactancia materna: se sugiere que la lactancia materna, especialmente durante los primeros 3 meses de vida, podría ser un factor protector contra enfermedades atópicas. No se ha obtenido evidencia de beneficio con suplementos de vitaminas o minerales.
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