Los inhibidores de puntos de control inmunitario (ICI) son anticuerpos monoclonales que bloquean las moléculas de punto de control, que actúan como frenos de las células T, potenciando así la respuesta inmunitaria contra las células cancerosas 1). Si bien han revolucionado el tratamiento del cáncer, también causan eventos adversos inmunorrelacionados (irAE) — inflamación inespecífica en tejidos distintos a los tumores 1).
Las principales moléculas diana y los fármacos representativos se muestran a continuación 1).
Molécula diana
Fármacos representativos
CTLA-4
Ipilimumab, Tremelimumab
PD-1
Pembrolizumab, Nivolumab, Cemiplimab
PD-L1
Atezolizumab, Avelumab, Durvalumab
CTLA-4 suprime la activación de las células T mediante la interacción con las moléculas coestimuladoras CD80/CD86 en la superficie de las células T 1). PD-1 es un receptor en la superficie de las células T activadas que inhibe la respuesta inmune cuando se une a PD-L1 en células presentadoras de antígeno o células tumorales 1). La inhibición de estas vías promueve la activación de las células T y la inmunidad antitumoral, pero también puede desencadenar reacciones autoinmunes.
La incidencia de irAE ocular es del 1–3%, manifestándose principalmente como enfermedad de la superficie ocular (ojo seco) y uveítis anterior 1). La inflamación del segmento posterior (retina/coroides) representa aproximadamente el 5–20% de todos los irAE oculares, pero es más grave y puede provocar pérdida permanente de la visión si no se maneja adecuadamente 1).
Q¿Con qué frecuencia ocurren los efectos secundarios oculares de los inhibidores de puntos de control inmunitario?
A
Los eventos adversos oculares relacionados con el sistema inmunitario (irAE) ocurren con una frecuencia del 1–3% 1). La mayoría son ojo seco o uveítis anterior, pero la inflamación del segmento posterior (5–20%) puede ser una complicación grave que afecta el pronóstico visual.
Imagen de complicaciones oculares y orbitarias de los inhibidores de puntos de control
Melissa A Wilson, Kelly Guld, Steven Galetta, Ryan D Walsh, et al. Acute visual loss after ipilimumab treatment for metastatic melanoma 2016 Oct 18 J Immunother Cancer. 2016 Oct 18; 4:66 Figure 3. PMCID: PMC5067900. License: CC BY.
La RM axial y coronal muestra un realce anular alrededor de ambos nervios ópticos. Es un hallazgo inflamatorio en la órbita posterior que indica neuritis óptica.
Los síntomas varían según la localización y la gravedad. El ojo seco produce principalmente sequedad y sensación de cuerpo extraño. La uveítis causa enrojecimiento, visión borrosa y fotofobia. La miositis orbitaria presenta diplopía, ptosis y proptosis2). La inflamación del segmento posterior provoca pérdida de visión y moscas volantes1).
Los irAE oculares relacionados con ICI pueden ocurrir en casi todas las áreas del ojo. Las principales condiciones por sitio se muestran a continuación.
Segmento anterior y superficie ocular
Ojo seco: El irAE más frecuente. Los inhibidores de PD-1/PD-L1 pueden causar una reducción de la secreción lagrimal similar al síndrome de Sjögren.
Uveítis anterior: Células inflamatorias en la cámara anterior. Muchos casos responden a las gotas oftálmicas de esteroides.
Desprendimiento de retina exudativo: El hallazgo más frecuente en los irAE del segmento posterior 1). Ocurre como parte de una panuveítis similar a VKH.
Vasculitis retiniana: Acompañada de fuga vascular y edema macular. Se han reportado oclusiones tanto arteriales como venosas 1).
Granuloma coroideo: Reportado con nivolumab como una reacción similar a sarcoidosis1).
Órbita
Miositis orbitaria: A menudo bilateral. La RM muestra aumento de tamaño y realce de los músculos extraoculares2).
Inflamación de la grasa orbitaria: Puede extenderse al vértice orbitario y la fisura orbitaria superior2).
Inflamación similar a la oftalmopatía tiroidea: Puede aparecer incluso en pacientes con función tiroidea normal.
Neurológico
Miastenia gravis ocular: Asociada con la producción de anticuerpos anti-AChR. Reportada con pembrolizumab.
Neuritis óptica: El tratamiento temprano con esteroides puede preservar la visión.
El inicio de la inflamación orbitaria varía de 2 días a 2 meses después de la primera dosis2). Puede acompañarse de síntomas sistémicos (fatiga, fiebre, síntomas gastrointestinales, miositis sistémica, miocarditis)2).
La causa fundamental de los irAE oculares por ICI es la inducción de reacciones autoinmunes debido a la liberación de los puntos de control inmunitarios de los linfocitos T1).
Inhibición de CTLA-4: Libera el freno que controla la activación de los linfocitos T, permitiendo ataques no solo a las células cancerosas sino también a los tejidos normales1)
Inhibición de PD-1/PD-L1: Potencia las respuestas de los linfocitos T en el microambiente tumoral, pero simultáneamente altera el privilegio inmunitario dependiente de PD-L1 en los tejidos oculares1)
Vulnerabilidad del privilegio inmunitario ocular: En ojos normales, la barrera hematorretiniana (BHR) y la falta de vasos linfáticos impiden la infiltración de linfocitos T, pero condiciones con ruptura preexistente de la BHR, como la retinopatía diabética, aumentan el riesgo1)
Predisposición genética del huésped: El trasfondo genético contribuye a la aparición de eventos autoinflamatorios1)
Terapia combinada: La combinación de anti-CTLA-4 y anti-PD-1/PD-L1 aumenta el riesgo de irAE
Q¿Por qué los inhibidores de puntos de control inmunitarios causan inflamación ocular?
A
Los ICI liberan los puntos de control inmunitarios de los linfocitos T para atacar el cáncer, pero también alteran simultáneamente el privilegio inmunitario dependiente de PD-L1 de los tejidos oculares 1). Para más detalles, se explican tres mecanismos principales en la sección “Fisiopatología”.
El diagnóstico de irAE ocular asociado a ICI se basa en la relación temporal entre el uso de ICI y los hallazgos oculares. Se utilizan las siguientes exploraciones.
Examen con lámpara de hendidura: Evaluación de células inflamatorias en cámara anterior, flare y hallazgos corneales
Examen de fondo de ojo: Detección de vasculitis retiniana, líquido subretiniano y granulomas coroideos
Tomografía de coherencia óptica (OCT): Evaluación de pérdida de señal de capas externas de la retina, puntos hiperreflectivos intrarretinianos, líquido subretiniano y engrosamiento coroideo 1)
Electrorretinografía (ERG): Detección de disfunción de bastones y conos en retinopatía tipo MAR
RMN: Visualización de aumento de tamaño de músculos extraoculares, realce con contraste y cambios inflamatorios en la grasa orbitaria en miositis orbitaria 2)
Los irAE oculares relacionados con ICI imitan diversas enfermedades oculares conocidas. La uveítis anterior requiere diferenciación de uveítis infecciosa y no infecciosa. La reacción similar a VKH es clínicamente similar a la VKH primaria, pero el antecedente de uso de ICI para melanoma es una pista importante 1). La miositis orbitaria requiere diferenciación de la oftalmopatía tiroidea, la enfermedad relacionada con IgG4 y la inflamación orbitaria idiopática2).
Suspensión de ICI: Raramente necesaria; en la mayoría de los casos se puede manejar con terapia con esteroides mientras se continúa con ICI
QSi se producen efectos secundarios oculares de los inhibidores de puntos de control inmunitario, ¿se debe suspender el fármaco?
A
Raramente es necesario suspender el ICI. La mayoría de los irAE oculares se pueden controlar con esteroides (gotas, inyección local, administración sistémica), y es común continuar el tratamiento con ICI mientras se realiza el manejo oftalmológico. Sin embargo, en casos graves, se debe considerar la suspensión en consulta con el oncólogo.
El ojo es un órgano con privilegio inmunitario, y los siguientes mecanismos suprimen la inflamación mediada por células T1).
La barrera hematorretiniana (BHR) limita la entrada de células T periféricas al ojo
Las células del epitelio pigmentario de la retina (EPR) expresan PD-L1 y PD-L2, convirtiendo las células T en células T reguladoras (Treg)
Las células de Müller y la microglía también expresan PD-L1 y suprimen la inflamación mediada por células T.
Se mantiene un microambiente inmunosupresor mediado por TGF-β.
Los ICI se dirigen directamente a estos mecanismos de privilegio inmunológico dependientes de PD-1/PD-L1, generando riesgo de activación de células T intraoculares 1).
Tres mecanismos de inflamación del segmento posterior inducida por ICI
Haliyur et al. (2025) propusieron clasificar los irAE del segmento posterior inducidos por ICI en los siguientes tres tipos 1).
Tipo 1
Reactividad cruzada y expansión de autorreactividad de células T
Tipo 1a: Las células T antitumorales reaccionan de forma cruzada con tejidos oculares como las células que contienen melanina, desencadenando panuveítis similar a VKH 1). Representa del 5 al 14% de las reacciones similares a VKH en pacientes con melanoma.
Tipo 1b: Las células T de memoria residentes en tejido ocular preexistentes se expanden y activan por los ICI 1), causando retinopatía autoinmune.
Tipo 2
Vasculitis por efecto espectador
El aumento de la inflamación sistémica asociado al uso de ICI altera de forma inespecífica la barrera hematorretiniana1).
La infiltración linfoplasmocitaria perivascular por células T CD4 positivas y el aumento de la expresión de moléculas de adhesión causan vasculitis retiniana y oclusión arteriovenosa 1).
Tipo 3
Inflamación mediada por autoanticuerpos
PD-1 también se expresa en las células B, y los ICI inducen la expansión de los linajes de células B y la producción de autoanticuerpos específicos de tejido a partir de las células plasmáticas 1).
También participa en la exacerbación de síndromes paraneoplásicos (como la retinopatía similar a MAR) 1).
Haliyur et al. (2025) propusieron una clasificación de tres mecanismos para la irAE del segmento posterior inducida por ICI 1). El tipo 1 implica reactividad cruzada de células T con tejidos oculares (1a) y expansión de células T autorreactivas (1b), el tipo 2 implica vasculitis retiniana por efecto espectador, y el tipo 3 implica inflamación mediada por autoanticuerpos. Los hallazgos clínicos no se limitan a un solo mecanismo; pueden superponerse múltiples mecanismos.
Los inhibidores de anti-CTLA-4 (ipilimumab) causan con mayor frecuencia inflamación orbitaria 2). Se han reportado presentaciones clínicas similares con inhibidores de anti-PD-1/PD-L1 2). La RM muestra aumento de tamaño y realce de los músculos extraoculares y cambios inflamatorios en la grasa orbitaria, con tendencia a la aparición bilateral 2).
7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (informes en fase de investigación)
Con la rápida expansión de las indicaciones de los ICI, se espera que el número de casos de irAE ocular relacionada con ICI aumente en las próximas décadas 1).
Actualmente, la comprensión de la fisiopatología de la irAE del segmento posterior se basa principalmente en informes de casos y series de casos, con pocos estudios experimentales sobre los mecanismos 1). No se han establecido criterios diagnósticos ni guías de tratamiento para la reacción similar a VKH asociada a ICI. Mientras que algunos casos muestran buena respuesta al tratamiento, el desprendimiento exudativo de retina persistente o la vasculitis retiniana oclusiva inducida por ICI pueden causar deterioro visual permanente 1).
Los desafíos futuros incluyen establecer estrategias de tratamiento basadas en el tipo de mecanismo de la irAE del segmento posterior, estandarizar los exámenes oftalmológicos de referencia antes de la administración de ICI y desarrollar protocolos de colaboración entre oncología y oftalmología.
Haliyur R, Elner SG, Sassalos T, Kodati S, Johnson MW. Pathogenic Mechanisms of Immune Checkpoint Inhibitor (ICI)-Associated Retinal and Choroidal Adverse Reactions. Am J Ophthalmol. 2025;272:8-18.
Ang T, Chaggar V, Tong JY, Selva D. Medication-associated orbital inflammation: A systematic review. Surv Ophthalmol. 2024;69(4):622-631. doi:10.1016/j.survophthal.2024.03.003. PMID:38490453.
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