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Neurooftalmología

Neuropatía óptica post-COVID-19

1. ¿Qué es la neuropatía óptica post-COVID-19?

Sección titulada «1. ¿Qué es la neuropatía óptica post-COVID-19?»

La neuropatía óptica post-COVID-19 es un término general para los trastornos del nervio óptico que ocurren después de la infección por SARS-CoV-2. Se han reportado principalmente dos tipos.

  • Neuropatía óptica isquémica (NOI): Pérdida aguda de la visión debido a la interrupción del suministro de sangre al nervio óptico. Se clasifica en anterior (NOIA) y posterior (NOIP), y la NOIA se divide además en arterítica (A-NOIA) y no arterítica (NA-NOIA).
  • Neuritis óptica (NO): Enfermedad en la que la inflamación daña el nervio óptico y reduce la función visual. Se han reportado tanto el tipo de papilitis como el de neuritis óptica retrobulbar.

En adultos, la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica y la neuritis óptica son las dos enfermedades más comunes de neuropatía óptica aguda. Se han reportado asociaciones temporales con la infección por COVID-19 tanto durante la infección (concomitante) como después de la infección (días a semanas después de la recuperación). El mecanismo exacto aún se desconoce, pero se cree que están involucrados la reacción inflamatoria, el estado de hipercoagulabilidad, la hipoxemia y la respuesta autoinmune.

Q ¿También puede ocurrir neuropatía óptica después de la vacunación contra la COVID-19?
A

Se han reportado casos de neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica y ON después de la vacunación. También se ha sugerido que la combinación de infección y vacunación podría potenciar la respuesta inmune. Para más detalles, consulte la sección “Últimas investigaciones y perspectivas futuras”.

2. Principales síntomas y hallazgos clínicos

Sección titulada «2. Principales síntomas y hallazgos clínicos»
Fondo de ojo bilateral en neuropatía óptica post-COVID
A Case of Non-Arteritic Anterior Ischemic Optic Neuropathy with COVID-19. Cureus.; 12(12):e11950. Figure 1. PMCID: PMC7785499. License: CC BY.
Fotografía de fondo de ojo a color de ambos ojos. (A) Foto de fondo del ojo derecho que muestra un microaneurisma pequeño con exudados a lo largo del arco superotemporal sin líquido subretiniano y palidez temporal del nervio óptico. (B) La foto de fondo del ojo izquierdo es normal con una relación copa-disco de 0.3.

Síntomas de ION

Forma de inicio: Pérdida visual repentina e indolora. A menudo se nota al despertar por la mañana.

Momento de inicio: Ocurre días a semanas después de la infección por COVID-19.

Defectos del campo visual: A menudo se perciben como hemianopsia horizontal (especialmente inferior).

Ojo afectado: Generalmente unilateral.

Síntomas de ON

Forma de inicio: Pérdida aguda de la visión. Dolor ocular con los movimientos oculares en aproximadamente el 60% de los casos.

Momento de inicio: Ocurre desde varios días hasta varios meses después de un resultado positivo de COVID-19.

Anomalía de la visión cromática: Puede acompañarse de anomalías de la visión cromática, como desaturación del rojo.

Ojo afectado: Frecuentemente unilateral, pero también hay casos bilaterales.

Hallazgos clínicos (hallazgos confirmados por el médico en la exploración)

Sección titulada «Hallazgos clínicos (hallazgos confirmados por el médico en la exploración)»

Hallazgos de ION (NAION):

  • Hinchazón del disco óptico: hinchazón difusa o segmentaria. Acompañada de hemorragias retinianas superficiales peripapilares.
  • Hallazgos del disco en el ojo contralateral: El ojo contralateral suele tener una relación copa-disco pequeña (disco en riesgo).
  • Campo visual: Es común la hemianopsia horizontal (especialmente inferior).
  • RAPD: Positivo en el ojo afectado.

Hallazgos de ION (PION):

  • Fondo de ojo en fase aguda: Los hallazgos del disco óptico son normales.
  • Evolución: Gradualmente progresa a atrofia óptica, apareciendo palidez del disco óptico.

Hallazgos en A-AION (con GCA):

  • Hallazgos del disco óptico: Edema pálido (pallid swelling) es característico.
  • Síntomas sistémicos: Acompañados de cefalea, claudicación mandibular y dolor a la palpación en la región temporal anterior.

Hallazgos en ON:

  • Tipo papilitis: Enrojecimiento e hinchazón del disco óptico, edema del disco óptico.
  • Tipo neuritis óptica retrobulbar: El fondo de ojo es normal.
  • Campo visual: Son frecuentes el escotoma central y el escotoma centrocecal (aproximadamente el 20% en Japón). La hemianopsia horizontal representa aproximadamente el 10%.
  • RAPD: Positivo.
  • Síndrome del vértice orbitario: Algunos casos se acompañan de dolor y limitación del movimiento ocular.
Q ¿Cuál es la diferencia de síntomas entre la NOIA y la neuritis óptica?
A

La NOIA se caracteriza por una pérdida visual aguda e indolora, que a menudo se nota al despertar por la mañana. Por otro lado, la NO se acompaña de dolor con el movimiento ocular en aproximadamente el 60% de los casos y también es más propensa a presentar anomalías de la visión cromática. Los patrones del campo visual también difieren: la NOIA suele presentar hemianopsia horizontal, mientras que la NO muestra con frecuencia escotoma central.

  • Factores estructurales: Relación copa-disco pequeña (disco en riesgo). Vulnerabilidad estructural de la cabeza del nervio óptico.
  • Factores vasculares: Diabetes, hipertensión sistémica, hipotensión nocturna, cardiopatía isquémica, anemia. Los casos de ION relacionados con COVID-19 suelen tener antecedentes de diabetes e hipertensión.
  • Factores específicos de COVID-19: Liberación de citocinas inflamatorias, estado de hipercoagulabilidad, disfunción endotelial, hipoxemia. Se cree que estos causan isquemia del nervio óptico a través de trombosis de los vasos ciliares.

Factores de riesgo y mecanismos relacionados de la ON

Sección titulada «Factores de riesgo y mecanismos relacionados de la ON»
  • Neurotropismo: El SARS-CoV-2 puede atravesar la barrera hematoencefálica e ingresar al sistema nervioso central a través de leucocitos infectados.
  • Mimetismo molecular: Los antígenos virales pueden desencadenar una respuesta autoinmune contra las proteínas de la mielina.
  • Anticuerpos MOG-IgG: Se han reportado casos de desmielinización mediante un mecanismo similar a MOGAD por producción de anticuerpos MOG.
  • Relación con el momento de aparición: Existen formas asociadas a la infección (asintomática a leve) y posteriores a la infección (días a semanas después de la recuperación).
  • Prueba de agudeza visual y campo visual: Evaluación cuantitativa mediante el analizador de campo visual Humphrey. Los patrones del campo visual son útiles para diferenciar la NIA de la NO.
  • Prueba de visión cromática: En la NO se observan anomalías cromáticas como la desaturación del rojo.
  • Reflejo pupilar a la luz (RAPD): Un hallazgo que sugiere fuertemente una lesión del nervio óptico.
  • Frecuencia crítica de fusión (CFF): Disminuye en las enfermedades del nervio óptico.
  • Examen de fondo de ojo: Verificar si hay hinchazón, palidez o hemorragia del disco óptico.
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT): Evaluar la hinchazón o el adelgazamiento de la capa de fibras nerviosas de la retina.
  • RMN orbitaria: En la neuritis óptica, se observa realce del nervio óptico con contraste y alta señal en imágenes STIR. Las imágenes coronales potenciadas en T1 con supresión grasa y contraste son útiles. Para evaluar esclerosis múltiple, verificar placas desmielinizantes periventriculares en imágenes FLAIR.
  • Angiografía fluoresceínica (FAG): En la neuropatía óptica isquémica anterior, se observa retraso en el llenado del disco óptico en la fase aguda.
  • VSG/PCR: Se mide para descartar arteritis de células gigantes. En la arteritis de células gigantes, los valores de VSG/PCR están elevados en más del 80% de los casos, y la PCR es más específica que la VSG. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la COVID-19 en sí misma eleva los marcadores inflamatorios, lo que dificulta el diagnóstico diferencial con la arteritis de células gigantes.
  • Anticuerpo anti-AQP4: Se mide para diferenciar la neuritis óptica resistente a esteroides.
  • Anticuerpo anti-MOG: Se mide cuando se sospecha un mecanismo similar a MOGAD.
  • Recuento de plaquetas: Se mide para evaluar anomalías de la coagulación.

A continuación se presentan los puntos clave para el diagnóstico diferencial de las tres enfermedades siguientes.

ÍtemNeuropatía óptica isquémica anterior no arteríticaNeuropatía óptica isquémica anterior arterítica (arteritis de células gigantes)Neuritis óptica (NO)
Grupo de edad50 años o más60 años o másMás frecuente en los 20 a 40 años
Dolor ocularNinguno (indoloro)Ninguno (indoloro)Presente (dolor con el movimiento ocular)
Hallazgos papilaresHinchazón leve y hemorragiaEdema pálidoEnrojecimiento, hinchazón o normal
Campo visualHemianopsia horizontal (inferior)Defecto inferior graveEscotoma central
Hallazgos en RMGeneralmente normalGeneralmente normalRealce del nervio óptico
Respuesta a esteroidesMalaBuena (protección del ojo contralateral)Buena

Como criterio para neuritis óptica atípica, si se cumple alguno de los siguientes, se deben considerar enfermedades distintas a la neuritis óptica.

  • Edad fuera del rango de 15 a 45 años
  • Aparición bilateral simultánea
  • Progresión después de 2 semanas del inicio
  • Dependencia de esteroides
  • Presencia de síntomas sistémicos

En el diagnóstico diferencial entre la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica y la A-AION, la biopsia de la arteria temporal es importante, especialmente en ancianos. Se informa que la sensibilidad y especificidad de la biopsia de la arteria temporal son superiores al 95%.

Q ¿Puede la elevación de los marcadores inflamatorios de la COVID-19 confundirse con arteritis de células gigantes?
A

Es posible. En la infección por COVID-19, la VSG y la PCR pueden estar notablemente elevadas, lo que podría confundirse con hallazgos de arteritis de células gigantes. Especialmente cuando ocurre una NIOA en pacientes ancianos con COVID-19, se debe considerar la coexistencia incidental de arteritis de células gigantes y se requiere una evaluación cuidadosa que incluya síntomas clínicos y biopsia de la arteria temporal.

Terapia de pulso con esteroides (primera línea):

  • Metilprednisolona 1,000 mg/día en infusión intravenosa durante 3 días.
  • Si no hay efecto después del primer ciclo, administrar un segundo ciclo después de un intervalo de 4 a 5 días.
  • Después del pulso, iniciar prednisolona oral a 0.5 mg/kg/día y reducir gradualmente 5–10 mg cada 3–4 días.

En casos de ON relacionada con COVID-19 también se utiliza el mismo protocolo de pulsos más reducción oral gradual, y con el tratamiento adecuado el pronóstico es generalmente bueno. En la neuritis óptica idiopática, incluso sin tratamiento, la mejoría visual comienza dentro de las 3 semanas del inicio en aproximadamente el 80% de los casos, y se espera recuperación visual en más del 90%.

En casos pediátricos, ajustar la dosis según el peso (metilprednisolona 15 mg/kg/día durante 3 días, luego prednisolona oral 1 mg/kg en reducción gradual).

Tratamiento de la AION no arterítica (NAION)

Sección titulada «Tratamiento de la AION no arterítica (NAION)»

Actualmente no existe un tratamiento eficaz establecido. Se han intentado anticoagulación, vasodilatadores, esteroides orales y descompresión de la vaina del nervio óptico, pero no se ha demostrado una mejora significativa en el pronóstico visual.

  • Manejo de enfermedades subyacentes: Es importante controlar los factores de riesgo de arteriosclerosis, incluidos la presión arterial y la diabetes.
  • Prevención de trombosis: Se puede recomendar terapia antiplaquetaria como aspirina.
  • Pronóstico natural: Aproximadamente el 40% de los pacientes con neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica no asociada a COVID-19 experimentan cierta recuperación visual espontánea. El edema de papila se resuelve 1-2 meses después del inicio, seguido de una progresión lenta de atrofia óptica y palidez. La pérdida visual adicional después de la fase estable es muy rara.

Tratamiento de la AION arterítica (A-AION/GCA)

Sección titulada «Tratamiento de la AION arterítica (A-AION/GCA)»

Una vez confirmado o fuertemente sospechado, se debe iniciar la terapia con esteroides de inmediato. El retraso en el tratamiento conlleva un alto riesgo de afectación del ojo contralateral (aproximadamente el 50% en días o semanas si no se trata).

  • Terapia intravenosa: Metilprednisolona 1 g/día durante 3-5 días.
  • Reducción oral: Iniciar con prednisolona 1 mg/kg/día, luego reducir lentamente durante al menos 4-6 meses según la condición sistémica y los niveles de VSG. Algunos casos pueden requerir más de 1 año.
  • Pronóstico: La mejora visual en el ojo afectado rara vez se espera, pero es eficaz para prevenir la aparición en el ojo contralateral. Solo el 4% mejora la función visual con esteroides.
  • No se recomienda la administración de esteroides en días alternos.
Q ¿No existe un tratamiento eficaz para la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica?
A

Actualmente no existe un tratamiento eficaz establecido. El manejo se centra en controlar los factores de riesgo de arteriosclerosis (presión arterial, glucosa en sangre) y prevenir la aparición en el ojo contralateral. La tasa de incidencia anual en el ojo contralateral es de aproximadamente 15-20%, por lo que es importante un seguimiento regular.

6. Fisiopatología y mecanismo detallado de inicio

Sección titulada «6. Fisiopatología y mecanismo detallado de inicio»

Mecanismo de la ION

Tormenta de citocinas: el SARS-CoV-2 activa células inflamatorias (neutrófilos, monocitos) y células endoteliales, lo que lleva a niveles elevados de citocinas inflamatorias como PCR, ferritina, IL-2 y TNF-α en la sangre.

Hipercoagulabilidad: La sobreproducción del factor tisular y del factor de von Willebrand conduce a un estado procoagulante.

Activación del complemento: Activación extensa del complemento → complejo de ataque a la membrana (MAC) → daño endotelial microvascular.

Hipoxemia: Se cree que la hipoxemia clínicamente significativa debida a COVID-19 causa trombosis en capilares y otros vasos, lo que lleva a isquemia del nervio óptico.

Mecanismo de la ON

Reacción autoinmune: El mimetismo molecular por SARS-CoV-2 induce autoanticuerpos contra proteínas de la mielina, causando desmielinización.

Anticuerpos MOG-IgG: Se producen anticuerpos MOG que se dirigen a los oligodendrocitos, y se produce desmielinización que involucra células T y unión del complemento.

Neurotropismo: El SARS-CoV-2 puede atravesar la barrera hematoencefálica y ser transportado al sistema nervioso central a través de leucocitos infectados.

Formas de inicio: Existen tipos parainfecciosos y postinfecciosos, y la distinción sigue siendo poco clara en algunos aspectos.

Algunos informes han señalado una disminución en la densidad de la red capilar peripapilar (red capilar peripapilar radial: RPCP) después de la infección por COVID-19, lo que se destaca como un hallazgo que sugiere la participación de isquemia. Se sabe que incluso una RT-PCR negativa en el líquido cefalorraquídeo (LCR) no puede descartar por completo la infección del sistema nervioso central.

7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (Informes en fase de investigación)

Sección titulada «7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (Informes en fase de investigación)»

La patogenia de la neuropatía óptica asociada a COVID-19 aún no se ha dilucidado por completo y, en particular, el origen isquémico de la COVID-19 en la NOI aún no se ha confirmado. Se necesita más investigación.

A continuación se muestran las áreas de alto interés de investigación actual.

  • Asociación con la vacunación: Se han reportado casos de neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica y ON después de la vacunación contra la COVID-19, y se discute que la combinación de infección y vacunación podría potenciar la respuesta inmune. Elucidar el mecanismo y determinar la frecuencia son desafíos.
  • Distinción entre ON asociada a infección y ON postinfecciosa: Actualmente no existen criterios claros para distinguir entre ambas, y se requiere una sistematización mediante investigación.
  • Monitoreo de complicaciones a largo plazo: Existe la posibilidad de que se desarrollen otras complicaciones neurológicas (síndrome de Guillain-Barré, mielitis transversa aguda, etc.) y enfermedades desmielinizantes futuras (esclerosis múltiple, etc.) después de la COVID-19, por lo que se considera importante un sistema de seguimiento a largo plazo.
  • Biomarcadores mediante OCT: La evaluación del flujo sanguíneo peripapilar, incluidos los cambios en la densidad de la RPCP, se está estudiando como un indicador de detección temprana de isquemia del nervio óptico.

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