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Córnea y ojo externo

Rosácea ocular

La rosácea ocular es el tipo ocular (subtipo IV) de la rosácea, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel 1). Se caracteriza por telangiectasias, blefaritis, disfunción de las glándulas de Meibomio (DGM) y queratitis, causando inflamación crónica de la superficie ocular.

La prevalencia mundial de la rosácea es aproximadamente del 5.5%, y los síntomas oculares se observan en el 58–72% de los pacientes 1). La edad típica de inicio es entre 25 y 55 años, y se diagnostica con mayor frecuencia en mujeres. Es más frecuente en los fototipos cutáneos Fitzpatrick I–II (piel clara), pero también ocurre en personas de piel más oscura 1).

Los hallazgos cutáneos preceden a los síntomas oculares en el 53% de los casos, el inicio simultáneo ocurre en el 27%, y los hallazgos oculares preceden a los cutáneos en el 20% de los casos 1). Por lo tanto, es importante reconocer que la rosácea ocular puede desarrollarse incluso sin síntomas cutáneos. También se han reportado casos pediátricos (blefaroqueratoconjuntivitis pediátrica) 1).

Q ¿Puede la rosácea ocular ocurrir sin rosácea cutánea?
A

Los hallazgos oculares preceden a los cutáneos en aproximadamente el 20% de todos los casos 1). Incluso sin síntomas cutáneos típicos como eritema facial o telangiectasias, puede presentarse como blefaritis crónica o disfunción de las glándulas de Meibomio. Si los síntomas de la superficie ocular persisten, se debe considerar la posibilidad de rosácea ocular.

2. Síntomas principales y hallazgos clínicos

Sección titulada «2. Síntomas principales y hallazgos clínicos»
Imagen de rosácea ocular
Imagen de rosácea ocular
Ya-Li Du, Xi Peng, Yang Liu, Jia-Song Wang, et al. Ductal Hyperkeratinization and Acinar Renewal Abnormality: New Concepts on Pathogenesis of Meibomian Gland Dysfunction 2023 Feb 27 Curr Issues Mol Biol. 2023 Feb 27; 45(3):1889-1901 Figure 3. PMCID: PMC10047716. License: CC BY.
Las imágenes A y B muestran telangiectasias del borde palpebral, costras y obstrucción de las aberturas de las glándulas de Meibomio. La imagen C muestra caspa cilíndrica adherida al borde palpebral, indicando blefaritis posterior y anomalías del borde palpebral asociadas con disfunción de las glándulas de Meibomio.

Los síntomas subjetivos de la rosácea ocular son inespecíficos y requieren diferenciación del ojo seco 1).

  • Sensación de ardor/escozor: La queja más frecuente
  • Sensación de cuerpo extraño: Asociada a blefaritis o disfunción de las glándulas de Meibomio
  • Ojos secos: Debido a ojo seco evaporativo
  • Fotofobia (sensibilidad a la luz): Sugiere progresión de la afectación corneal
  • Lagrimeo: Aumento de la secreción lagrimal refleja
  • Disminución de la visión: En casos de infiltración o cicatrización corneal

Los síntomas tienden a progresar con el tiempo con exacerbaciones y remisiones repetidas 1). La gravedad de los síntomas cutáneos no se correlaciona necesariamente con la gravedad de los síntomas oculares.

Hallazgos conjuntivales y corneales

Inyección conjuntival: Enrojecimiento de la conjuntiva bulbar. Puede acompañarse de reacciones foliculares y papilares 1).

Lesiones corneales: Ocurren en el 25–50% de los casos. Pueden progresar desde queratitis punteada superficial hasta infiltración marginal, neovascularización, úlcera y perforación 1).

Cicatrización corneal: La inflamación persistente que afecta al eje visual puede causar deterioro visual.

Hallazgos raros

Síndrome de Morbihan: Edema indolente de la frente, nariz, glabela, mejillas y área periorbitaria. Acompañado de linfedema 5).

Rinofima: Hallazgo cutáneo tardío. Engrosamiento, nodularidad y fibrosis de la piel.

La meibografía no invasiva es útil para la evaluación morfológica de las glándulas de Meibomio. La meibografía es el único método para observar las estructuras de las glándulas de Meibomio in vivo mediante transiluminación de los párpados.

Se desconoce la causa exacta de la rosácea ocular, pero implica una combinación de disfunción inmunitaria, desregulación vascular, factores microbianos y predisposición genética 1).

  • Disfunción inmunitaria: Activación excesiva del sistema inmunitario innato. La sobreexpresión de TLR2 conduce a un aumento de KLK5, producción anormal de catelicidina LL-37, elevación de VEGF y posterior angiogénesis e inflamación 1)2).
  • Ácaros Demodex: Presentes en alta densidad en pacientes con rosácea. La bacteria comensal Bacillus oleronius desencadena una respuesta inmunitaria que empeora la inflamación de la superficie ocular1)4)
  • Desregulación neurovascular: La disfunción de los nervios cutáneos amplifica el rubor y la sensación de ardor1)
  • Predisposición genética: Se han reportado polimorfismos relacionados con HLA como HLA-DRA y BTNLA21)
  • Factores ambientales y de estilo de vida: La luz ultravioleta, temperaturas y viento extremos, alcohol, comidas picantes, estrés, y ciertos cosméticos o medicamentos son factores agravantes1)
Q ¿Qué hábitos de vida empeoran los síntomas de la rosácea ocular?
A

La exposición prolongada a la luz ultravioleta, el consumo de alcohol y cafeína, comidas picantes y bebidas calientes, el estrés mental, el ejercicio intenso y la exposición a temperaturas y viento extremos son factores agravantes típicos. Estos promueven la vasodilatación y la inflamación, desencadenando la recurrencia de los síntomas. Dado que los desencadenantes varían según la persona, se recomienda llevar un diario de vida para identificar los propios factores desencadenantes.

La rosácea ocular es un diagnóstico clínico; no existen criterios de prueba específicos1). El panel del Consenso Global sobre Rosácea (ROSCO) de 2019 recomienda un enfoque diagnóstico integral1).

  • Eritema facial central persistente: Empeora periódicamente
  • Hallazgos oculares: Telangiectasias del borde palpebral, blefaritis, queratitis/conjuntivitis
  1. Anamnesis: Naturaleza y frecuencia de los síntomas, factores agravantes, presencia de síntomas cutáneos. Evaluación cuantitativa mediante cuestionarios OSDI/SPEED6)
  2. Observación de la piel: Presencia de eritema, telangiectasias, pápulas y pústulas en la parte central del rostro (mejillas, nariz, mentón, frente)
  3. Examen con lámpara de hendidura: Dilatación vascular, engrosamiento e irregularidad de los bordes palpebrales; grado de disfunción de las glándulas de Meibomio (calidad y expresibilidad del meibum); hallazgos conjuntivales y corneales
  4. Pruebas lagrimales: Tiempo de ruptura de la película lagrimal (TBUT), tinción con fluoresceína/verde de lisamina
  5. Meibografía: Evaluación morfológica de las glándulas de Meibomio; cuantificación de la pérdida (dropout)

Es necesario el diagnóstico diferencial con el síndrome de ojo seco, conjuntivitis bacteriana/alérgica, blefaritis seborreica, queratitis por herpes simple, lupus eritematoso sistémico, síndrome de Sjögren y otros 1). Se debe sospechar rosácea ocular cuando hay mala respuesta al tratamiento estándar de la blefaritis 6).

El tratamiento de la rosácea ocular se recomienda con un enfoque escalonado según la gravedad 1). El Panel Internacional ROSCO, el Comité de Expertos de la National Rosacea Society y las guías de tratamiento suizas proporcionan recomendaciones terapéuticas.

Leve

Higiene palpebral: Limpieza de párpados con jabón no irritante, compresas tibias, masaje 1).

Lágrimas artificiales: Pueden contener conservantes.

Evitación de factores exacerbantes: Protección UV, consejos dietéticos.

Ácidos grasos omega-3: EPA 720 mg + DHA 480 mg/día 1).

Moderado

Gotas oftálmicas de azitromicina al 1-1.5%: Dos veces al día durante 2 días, o una vez al día durante 5 días 1).

Colirio de ciclosporina al 0.05–0.1%: dos veces al día. Puede usarse a largo plazo1).

Colirio de tacrolimus al 0.03%: dos veces al día1).

Colirio de esteroides: uso a corto plazo para inflamación activa.

Grave

Doxiciclina oral: inicial 100 mg 1–2 veces/día → mantenimiento 40 mg/día. 12 semanas1).

Azitromicina oral: 500 mg una vez al día durante 3 días, o una vez a la semana durante 3 semanas1).

Ciclosporina sistémica: reservada para casos refractarios1).

IPL + MGX: considerar en casos moderados a graves.

En niños se usa eritromicina o metronidazol oral1).

FármacoDosisNotas
Doxiciclina40–100 mg/díaPrimera línea. Eficacia demostrada en ECA1)
Azitromicina500 mg/día × 3 díasPara intolerancia a tetraciclina
Minociclina100 mg/día × 12 semanasAlternativa a doxiciclina

La eliminación de Demodex con toallitas para párpados que contienen terpinen-4-ol (T4O) es efectiva.

Yin et al. (2021) reportaron el caso de una mujer de 72 años con blefaritis refractaria relacionada con rosácea durante 5 años, tratada con toallitas T4O 4). El eritema facial y palpebral mejoró notablemente en 1 mes, y la telangiectasia desapareció en 2 meses. La puntuación OSDI mejoró de 37 a 15, y se mantuvo la erradicación completa de Demodex y la resolución de los síntomas durante 8 meses de seguimiento.

En una revisión sistemática de Shergill et al. (2024), la combinación IPL + MGX resultó en respuesta parcial en el 91% (89/98) de los casos 3). No se observó remisión completa, pero se redujeron la frecuencia y gravedad de los síntomas de ojo seco y el enrojecimiento del borde palpebral. Se utiliza comúnmente el protocolo Toyos, que consiste en 3–4 sesiones con intervalos de 4–6 semanas.

Se recomienda la queratoplastia lamelar anterior profunda (DALK) cuando la cicatriz corneal afecta el eje visual 1). El trasplante de córnea de espesor total a menudo tiene mal pronóstico debido a la neovascularización corneal y la inflamación crónica. Para la perforación corneal se utilizan colgajo conjuntival, injerto de parche de Tenon y adhesivo tisular 1).

Q ¿Qué es la terapia IPL?
A

La terapia IPL (Luz Pulsada Intensa) es un tratamiento que utiliza luz pulsada de una lámpara de flash aplicada en la cara para mejorar la secreción de las glándulas de Meibomio, reducir la inflamación y eliminar el Demodex. Se realiza con un escudo protector sobre los párpados, sin irradiación directa. Normalmente se realizan de 3 a 4 sesiones con intervalos de 4 a 6 semanas. Para más detalles, consulte la sección de terapia IPL en Tratamientos estándar.

Q ¿Se puede curar la rosácea ocular?
A

La rosácea ocular es una enfermedad crónica y la curación completa es difícil. El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas y prevenir complicaciones. Con una higiene palpebral continua y evitando factores desencadenantes, a menudo se puede mantener un estado estable, pero los brotes de inflamación requieren tratamiento farmacológico adecuado.

La fisiopatología de la rosácea ocular es una inflamación crónica que involucra la activación excesiva del sistema inmunitario innato, la desregulación neurovascular y la disfunción de las glándulas de Meibomio1)2).

La sobreexpresión de TLR2 en los queratinocitos juega un papel central1)2). TLR2 activa la vía de señalización NF-κB, induciendo la producción de citocinas inflamatorias como IL-1β, TNF-α, IL-6 e IL-8. Al mismo tiempo, promueve la producción de catelicidina LL-37 a través de la serina proteasa KLK52).

LL-37 mantiene la inflamación crónica mediante las siguientes acciones combinadas:

  • Promoción de la migración de leucocitos
  • Promoción de la liberación de MMP-9, IL-6 e histamina de los mastocitos2)
  • Aumento de la producción de VEGF en queratinocitos → angiogénesis y telangiectasias

En la lágrima de pacientes con rosácea ocular, las concentraciones de IL-1α/β, MMP-8 y MMP-9 están elevadas2). IL-1α promueve la producción y activación de MMP-9, causando síntomas de irritación palpebral y de la superficie ocular, defectos epiteliales corneales, úlceras corneales y neovascularización corneal2). Cuanto menor es el aclaramiento lagrimal, mayor es la concentración de estos factores inflamatorios.

Disfunción de las glándulas de Meibomio (DGM)

Sección titulada «Disfunción de las glándulas de Meibomio (DGM)»

La DGM se define como “una anomalía crónica difusa de las glándulas de Meibomio, caracterizada por obstrucción del conducto terminal y/o cambios cualitativos o cuantitativos en la secreción glandular”. La obstrucción ocurre debido a la hiperqueratinización del epitelio ductal y al aumento de la viscosidad del meibum, lo que lleva a la pérdida, atrofia y disminución de la secreción glandular 2). La reducción de la capa lipídica promueve la evaporación de la lágrima, causando ojo seco evaporativo.

La disfunción de las glándulas de Meibomio se clasifica ampliamente en tipos hiposecretor e hipersecretor, cada uno con formas primaria y secundaria.

Demodex folliculorum y D. brevis parasitan las glándulas sebáceas. En pacientes con rosácea, están presentes en densidades más altas que en la piel normal, activando TLR2 y mejorando las respuestas inmunes innatas 4). Los superantígenos producidos por la bacteria comensal Bacillus oleronius activan las células T CD4+ y los macrófagos a través de la producción de IL-8 e IL-12p70, promoviendo la infiltración de células de Langerhans 4). Demodex también aumenta la producción de lipasas y esterasas, promoviendo la degradación lipídica del meibum y empeorando la disfunción de las glándulas de Meibomio.


7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (informes en fase de investigación)

Sección titulada «7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (informes en fase de investigación)»

Fármacos biológicos e inhibidores de moléculas pequeñas

Sección titulada «Fármacos biológicos e inhibidores de moléculas pequeñas»

Una revisión de Mohamed-Noriega et al. (2025) informa que, con los avances en la comprensión de la desregulación inmune y los cambios en el microbioma, se está progresando en la exploración de terapias dirigidas, incluidos fármacos biológicos e inhibidores de moléculas pequeñas 1). Los nombres de medicamentos específicos y los resultados de ensayos clínicos aún no se han acumulado suficientemente.

Se ha sugerido que la disbiosis intestinal puede estar involucrada en la exacerbación y recurrencia de la rosácea 1). La elucidación de las vías inflamatorias a través del eje intestino-ojo puede conducir al descubrimiento de nuevos objetivos terapéuticos.

Los estudios de asociación del genoma completo (GWAS) han informado que polimorfismos de un solo nucleótido en HLA-DRA, BTNLA2, HLA-DRB1*03:01, etc., están asociados con la rosácea 1). La elucidación de la predisposición genética puede formar la base para el tratamiento personalizado.

Se están considerando gotas oftálmicas anti-VEGF o inyecciones subconjuntivales para el manejo de la neovascularización corneal 1). La diatermia con aguja fina para telangiectasias existentes también se ha reportado como una opción.


  1. Mohamed-Noriega K, Loya-Garcia D, Vera-Duarte GR, et al. Ocular rosacea: an updated review. Cornea. 2025;44(4):525-537.
  2. Rodrigues-Braz D, Zhao M, Yesilirmak N, et al. Cutaneous and ocular rosacea: common and specific physiopathogenic mechanisms and study models. Mol Vis. 2021;27:323-353.
  3. Shergill M, Khaslavsky S, Avraham S, et al. A review of intense pulsed light in the treatment of ocular rosacea. J Cutan Med Surg. 2024;28(4):370-374.
  4. Yin HY, Tighe S, Tseng SCG, Cheng AMS. Successful management of chronic blepharo-rosacea associated demodex by lid scrub with terpinen-4-ol. Am J Ophthalmol Case Rep. 2021;23:101171.
  5. Li SWR, Clancy N, Intzedy L, et al. Unilateral peri-orbital oedema and mechanical ptosis: an unusual case presentation of rosacea. Case Rep Ophthalmol. 2025;16:677-685.
  6. Khadamy J. Ocular rosacea: don’t forget eyelids and skin in the assessment of this stubborn ocular surface disease. Cureus. 2024;16(1):e51439.

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