La leptospirosis es una enfermedad zoonótica causada por bacterias Gram-negativas del género Leptospira, un tipo de espiroqueta. También se conoce como enfermedad de Weil. Es la zoonosis más común en el mundo, con un estimado de 500,000 casos de alto riesgo por año. La mortalidad puede alcanzar hasta el 30% [1, 5].
La tasa de infección es aproximadamente 10 veces mayor en regiones tropicales y subtropicales en comparación con las templadas. En Japón, se observan casos esporádicos en todo el país. En áreas urbanas, la infección puede ocurrir por trabajos de alcantarillado o contacto con heces y orina de ratas. También están aumentando los casos importados, donde la infección ocurre durante viajes al extranjero y los síntomas se desarrollan en el país.
La uveítis leptospiral es común en trabajadores agrícolas. Se observa con mayor frecuencia en hombres jóvenes y de mediana edad.
Los síntomas sistémicos son diversos y se dividen ampliamente en las siguientes dos etapas.
Fase aguda (fase anictérica)
Fiebre: Inicio con fiebre alta repentina.
Dolor muscular y articular: Acompañado de síntomas similares a los de un resfriado.
Hiperemia conjuntival: También se observa en la fase anictérica.
Otros: Dolor de cabeza, náuseas, pérdida de apetito, dolor abdominal, etc. Los casos leves se resuelven espontáneamente.
Fase tardía (fase ictérica/enfermedad de Weil)
Tríada de Weil: Acompañada de hemorragia, ictericia y daño renal (proteinuria).
Meningitis: Se observan síntomas de irritación meníngea (cefalea).
Otros: Síntomas sistémicos graves como estado psicótico, confusión, delirio.
En casos típicos, a menudo se cura sin dejar secuelas.
Q¿Son la enfermedad de Weil y la leptospirosis la misma enfermedad?
A
La leptospirosis presenta un amplio espectro clínico desde leve hasta grave. La enfermedad de Weil es su forma grave, que se refiere a la fase ictérica tardía con hemorragia, ictericia y daño renal.
Los síntomas oculares generalmente aparecen 6 meses después de la infección sistémica. Sin embargo, el inicio puede variar desde 2 semanas hasta varios años.
Disminución de la visión: Se nota a medida que progresa la opacidad vítrea o la catarata.
Enrojecimiento: Varía según la etapa, desde inyección conjuntival aguda hasta uveítis tardía.
Moscas volantes: Causadas por opacidad vítrea debido a reacción inflamatoria vítrea.
Dolor ocular: Puede acompañarse de inyección ciliar debido a iridociclitis.
Anomalías de la visión cromática y del campo visual: Hallazgos que sugieren neuropatía óptica retrobulbar o neuritis óptica.
Los hallazgos oculares pueden ser unilaterales o bilaterales.
Uveítis anterior no granulomatosa: Iridociclitis aguda con hipopión. La uveítis anterior suele ser leve y autolimitada [2, 4].
Panuveítis: Se presenta con opacidad vítrea en velo, edema del disco óptico y periflebitis retiniana. Puede volverse grave o recurrir. En un informe de brote de 1994 en Madurai, se observó panuveítis en el 95.5%, periflebitis retiniana en el 51.4% e hipopión en el 12.6% de los casos [2].
Ausencia de lesiones coriorretinianas: Por lo general, no se observan lesiones coriorretinianas. Este es un dato importante para el diagnóstico diferencial [1, 4].
Vasculitis retiniana: Puede haber inflamación de los vasos sanguíneos de la retina.
Afectación del nervio óptico: Se presenta como papilitis óptica, neuritis óptica o neurorretinitis. Se observa hiperemia del disco óptico en el 3–64% de los casos [1].
Catarata: Ocurre en aproximadamente el 14% de los casos seropositivos [1].
Las bacterias del género Leptospira son portadas por animales salvajes como roedores, así como por ganado y mascotas. Las bacterias se excretan en la orina, por lo que la infección ocurre a través del contacto con agua o suelo contaminados por orina.
Las principales vías de infección son las siguientes:
Infección percutánea: Contacto con agua o suelo contaminados. Las bacterias ingresan a través de pequeñas heridas en la piel o membranas mucosas.
Infección oral: Ingestión de agua o alimentos contaminados.
Contacto directo: Contacto con animales infectados o sus fluidos corporales (especialmente orina).
Los principales factores de riesgo son los siguientes.
Exposición ocupacional: Agricultores, trabajadores de alcantarillado, veterinarios, etc.
Factores geográficos: Las tasas de infección son altas en regiones tropicales y subtropicales. Se observan brotes después de inundaciones.
Actividades recreativas: Recreación en agua dulce contaminada.
Viajes internacionales: Los casos de infección importada por viajes a áreas endémicas están aumentando.
Contacto con animales: También existe riesgo de infección por ganado o mascotas.
Las pruebas serológicas desempeñan un papel central en el diagnóstico definitivo de la leptospirosis.
Prueba de Aglutinación Microscópica (MAT): Es el estándar de oro. El diagnóstico se realiza mediante un aumento de cuatro veces o más en el título de anticuerpos usando sueros pareados [1, 4].
ELISA: Se utiliza como prueba serológica auxiliar.
Prueba de hemaglutinación indirecta: Una prueba serológica auxiliar.
Q¿Cómo diferenciar la uveítis leptospiral de la enfermedad de Harada?
A
En la uveítis leptospiral no se observan engrosamiento coroideo ni desprendimiento exudativo de retina. En la enfermedad de Harada, estos aparecen desde la etapa inicial, lo cual es un punto importante de diferenciación.
Los principales tratamientos para los hallazgos oculares son los siguientes.
Terapia con esteroides: Se utilizan gotas oftálmicas, inyecciones perioculares y administración sistémica según el grado de inflamación.
Midriáticos: Se usan para prevenir sinequias posteriores del iris y reducir el dolor ciliar.
Q¿También se necesita un antibiótico para los síntomas oculares?
A
Debido a que la uveítis ocular es una lesión tardía causada por una reacción inmune, el tratamiento oftálmico principal son los esteroides y los midriáticos. Sin embargo, si la infección sistémica está activa, también se combina la administración sistémica de antibióticos.
6. Fisiopatología y mecanismo detallado de la patogénesis
Los hallazgos oculares aparecen de 1 a 6 meses después de la infección. La hiperemia conjuntival aguda está directamente relacionada con la bacteriemia. En cambio, la uveítis en la fase inmunitaria tardía se debe a una reacción inmunitaria y no a un daño tisular ocular directo por las bacterias.
La ausencia de lesiones coriorretinianas típicas sugiere que la patología no es una infección directa de la coroides, sino principalmente una reacción inmunitaria en la cámara anterior y la cavidad vítrea.
Q¿Por qué los síntomas oculares aparecen varios meses después de la infección sistémica?
A
Se cree que la uveítis ocular es una reacción tardía debida a la respuesta inmunitaria del huésped, no un daño directo por las bacterias. Se ha sugerido la elevación de citocinas en el humor acuoso y la participación de endotoxinas. Para más detalles, consulte la sección «Fisiopatología».
7. Investigación más reciente y perspectivas futuras
Actualmente no existe una vacuna humana ampliamente disponible. La vacunación en animales es eficaz para la prevención de infecciones, pero su aplicación en humanos aún está en fase de investigación.
Las medidas preventivas actuales incluyen evitar la exposición a ambientes contaminados, administración profiláctica de antibióticos (doxiciclina) a personas de alto riesgo y vacunación de animales. También puede considerarse la toma profiláctica de antibióticos antes de viajar a áreas endémicas.
En cuanto a la elucidación de la patogenia de la uveítis leptospiral, se están realizando investigaciones sobre el perfil de citocinas en el humor acuoso y el papel de las endotoxinas. Estos hallazgos pueden conducir al desarrollo de terapias más dirigidas.
Rathinam SR, Rathnam S, Selvaraj S, Dean D, Nozik RA, Namperumalsamy P. Uveitis associated with an epidemic outbreak of leptospirosis. Am J Ophthalmol. 1997;124(1):71-79. PMID: 9222235
Priya CG, Rathinam SR, Muthukkaruppan V. Evidence for endotoxin as a causative factor for leptospiral uveitis in humans. Invest Ophthalmol Vis Sci. 2008;49(12):5419-5424. PMID: 18658094
Shukla D, Rathinam SR, Cunningham ET Jr. Leptospiral uveitis in the developing world. Int Ophthalmol Clin. 2010;50(2):113-124. PMID: 20375866
Arrieta-Bechara CE, Carrascal-Maldonado AY. Ocular leptospirosis: a review of current state of art of a neglected disease. Rom J Ophthalmol. 2022;66(4):282-288. PMID: 36589326
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