La hemorragia subconjuntival traumática es una condición en la que un vaso sanguíneo de la conjuntiva se rompe por un golpe o por otro trauma ocular, y la sangre se acumula en el espacio subconjuntival (entre la conjuntiva bulbar y la cápsula de Tenon). Se considera que representa entre el 10% y el 20% de todas las hemorragias subconjuntivales1).
A diferencia de la hemorragia subconjuntival no traumática (idiopática, hipertensión, uso de anticoagulantes, maniobra de Valsalva, etc.), la forma traumática tiene mayor importancia clínica porque puede ser un signo de lesión grave dentro del ojo. La hemorragia subconjuntival en sí es benigna, pero cuando aparece después de un traumatismo es necesario descartar de forma sistemática una lesión ocular oculta.
La hemorragia subconjuntival se observa en aproximadamente el 3% de los pacientes ambulatorios de oftalmología y alcanza el 10,1% en personas de 65 años o más2). En la revisión de Tarlan y colaboradores, los casos idiopáticos representaron el 30% al 50% de todas las hemorragias subconjuntivales, la hipertensión el 10% al 30% y el traumatismo el 10% al 20%1). Los datos epidemiológicos detallados limitados a casos traumáticos son escasos, pero las principales causas son el deporte, el trabajo, los accidentes de tráfico y los accidentes en el hogar.
Si no hay lesión intraocular asociada, la hemorragia subconjuntival traumática se reabsorbe de forma natural en 1 a 4 semanas y no deja secuelas. Durante el proceso de reabsorción, la sangre cambia de rojo a morado, luego a azul verdoso y después a amarillo. No afecta la visión. Sin embargo, la presencia o ausencia de una lesión ocular asociada determina el pronóstico, por lo que es esencial una evaluación inicial cuidadosa.
QDespués de un golpe, la parte blanca del ojo se puso rojo intenso. ¿Está bien?
A
La hemorragia subconjuntival en sí se resuelve de forma natural en 1 a 4 semanas y no afecta la visión. Sin embargo, la hemorragia subconjuntival después de un traumatismo puede ser un signo de lesión dentro del ojo (rotura del globo ocular, laceración conjuntival, hipema, etc.), por lo que es importante acudir a un oftalmólogo aunque no haya dolor. En particular, la hemorragia subconjuntival de 360 grados o los casos con disminución de la visión o presión intraocular marcadamente baja requieren atención urgente.
Se observa una mancha hemorrágica de color rojo brillante y bordes bien definidos bajo la conjuntiva bulbar, lo que muestra acumulación de sangre bajo la conjuntiva después de un traumatismo. Esto corresponde al hallazgo macroscópico de la hemorragia subconjuntival descrito en la sección “Síntomas principales y hallazgos clínicos”.
Por lo general, sin síntomas: la hemorragia subconjuntival aislada no suele causar dolor ni disminución de la visión. El dolor ocular tras un traumatismo se debe a lesiones asociadas (abrasión del epitelio corneal, hifema, etc.).
Percibir el enrojecimiento: con frecuencia se descubre al mirarse en un espejo o cuando otra persona lo señala.
Sensación de cuerpo extraño: puede referir síntomas parecidos a los del ojo seco.
Hallazgos clínicos (hallazgos que el médico confirma en la exploración)
Mancha de sangrado: se observa una mancha de sangre rojo brillante o rojo oscuro bajo la conjuntiva bulbar. Puede ir desde una forma localizada, puntiforme o en mancha, hasta una forma extensa que se distribuye por toda la conjuntiva bulbar. Durante el proceso de reabsorción, cambia a rosa, naranja y amarillo.
Dirección de extensión del sangrado: con el tiempo, se desplaza y se extiende hacia abajo desde la hendidura palpebral.
Hallazgos asociados: valorar de forma sistemática la presencia de hifema, iridodiálisis, subluxación del cristalino, hemorragia vítrea y conmoción retiniana.
Signos de alarma que sugieren rotura del globo ocular
Sangrado localizado: el sangrado se limita a una parte de la conjuntiva.
Presión ocular normal: La presión ocular está dentro del rango normal al tacto o con un tonómetro sin contacto.
Pupila normal: La respuesta a la luz y la forma de la pupila son normales.
Visión normal: La visión corregida es igual a la que tenía antes de la lesión.
Signos de alarma que hacen sospechar ruptura del globo ocular
Hemorragia subconjuntival de 360 grados: El sangrado alrededor de todo el ojo es un signo importante de una posible ruptura oculta del globo ocular.
Hipotonía ocular marcada: El globo se siente blando al tacto con los dedos (si se sospecha una lesión ocular de globo abierto, no se debe usar tonómetro).
Desviación, deformidad o fijación de la pupila: Sugiere salida de tejido de la parte anterior del ojo.
Hemorragia en la cámara anterior y disminución de la visión: Sugiere una lesión grave dentro del ojo.
Q¿Qué debo hacer si toda la parte blanca del ojo está roja?
A
La hemorragia subconjuntival de 360 grados puede ser un signo de una posible ruptura oculta del globo ocular. Si se acompaña de hipotonía ocular marcada, disminución de la visión o deformidad pupilar, la situación es urgente, y se puede considerar una tomografía computarizada orbitaria y una exploración ocular. Si aparecen estos hallazgos, debe acudir el mismo día a un oftalmólogo.
Los siguientes factores de riesgo aumentan la incidencia de hemorragia subconjuntival, tanto traumática como no traumática.
Uso de anticoagulantes: la incidencia de SCH en usuarios de warfarina es del 3.7% (1.7% en no usuarios)3). También se cree que los DOAC tienen un riesgo similar.
Fármacos antiagregantes: retraso de la hemostasia con aspirina, clopidogrel y fármacos similares.
Hipertensión: disminución de la elasticidad de los vasos conjuntivales por elevación crónica de la presión arterial.
Diabetes: debilitamiento de los vasos conjuntivales por daño microvascular3).
Edad avanzada: la sangre se extiende con mayor facilidad porque el tejido elástico y el tejido conectivo entre la cápsula de Tenon y la conjuntiva se debilitan.
La hemorragia subconjuntival tras un traumatismo debe evaluarse de forma sistemática siguiendo estos pasos.
Medición de la agudeza visual y comprobación del reflejo pupilar a la luz: compruebe los cambios en la visión antes y después de la lesión y las alteraciones pupilares.
Tinción con fluoresceína y prueba de Seidel: confirme la laceración conjuntival y el daño del epitelio corneal, y detecte una herida de globo abierto (fuga de humor acuoso).
Medición de la presión intraocular: si se sospecha una lesión de globo abierto (rotura o herida penetrante del globo ocular), evite usar un tonómetro de contacto y utilice palpación digital o un método sin contacto.
Prueba de Seidel: después de la tinción con fluoresceína, confirmar si hay fuga de humor acuoso desde el sitio del sangrado.
Medición de la presión intraocular: mediante palpación digital o método sin contacto (la tonometría de contacto está contraindicada si se sospecha una lesión de globo abierto).
Pruebas sistémicas e imagenológicas
Medición de la presión arterial: imprescindible como cribado de hipertensión.
Análisis de sangre: en quienes toman anticoagulantes, comprobar INR, PT, APTT y el recuento de plaquetas.
TC de órbitas: en casos de hemorragia en 360 grados y presión intraocular baja, evaluar la continuidad de la pared del globo ocular, la presencia de cuerpos extraños intraoculares y fracturas.
Exploración del fondo de ojo con dilatación pupilar: descartar conmoción retiniana, desgarros retinianos y hemorragia vítrea.
Si no hay lesión ocular asociada, se deja que la hemorragia subconjuntival siga su curso natural. Se reabsorbe de forma natural en 1 a 4 semanas. Por ahora no existe un tratamiento establecido que acelere la absorción.
Fármaco
Uso
Indicación
Lágrimas artificiales
Instilar según sea necesario
Alivio sintomático de las molestias
Sulfonato sódico de carbazocromo (Adona®) 30 mg
Tomar por vía oral 3 veces al día
Fortalecimiento capilar (si se repite)
Para los síntomas molestos, se puede dar tratamiento de apoyo con lágrimas artificiales. Si hay ojo seco asociado, se puede considerar la prescripción de colirio de diquafosol sódico al 3%, colirio en suspensión de rebamipida al 2%, colirio de hialuronato sódico y otros similares. En el caso de sangrados repetidos, puede usarse carbazocromo sulfonato sódico (Adona® comprimidos 30 mg, por vía oral 3 veces al día), pero el nivel de evidencia no es alto.
En los pacientes que toman warfarina, confirme con un análisis de sangre que el INR no supere el rango terapéutico (por lo general 2.0–3.0). Suspender los anticoagulantes por su cuenta está terminantemente prohibido porque implica riesgo de ictus y embolia cardiogénica. Consulte siempre con el médico tratante y actúe en consecuencia 3).
Q¿Hay alguna forma de que la hemorragia subconjuntival tras un traumatismo se cure más rápido?
A
En la actualidad no existe un tratamiento establecido que acelere la reabsorción de la hemorragia subconjuntival. Durante el proceso de reabsorción cambia de rojo a morado, luego a verde azulado y después a amarillo, y esto forma parte de la evolución normal. A veces se recomiendan compresas tibias de forma empírica, pero la evidencia es limitada. Si hay una lesión ocular asociada (como laceración conjuntival o hifema), debe priorizarse su tratamiento.
QTomo anticoagulantes. Si aparece una hemorragia subconjuntival, ¿debo dejar el medicamento?
A
Suspender los anticoagulantes por su cuenta está terminantemente prohibido porque implica riesgo de ictus y embolia cardiogénica. Compruebe con pruebas como el INR que se mantiene el rango terapéutico y actúe tras consultar con el médico tratante. La incidencia de hemorragia subconjuntival en pacientes que toman warfarina es del 3.7% (1.7% en quienes no la toman) 3), y tras un traumatismo el sangrado tiende a extenderse con más facilidad, pero la decisión de suspender el medicamento debe tomarla un especialista.
6. Fisiopatología y mecanismo detallado de aparición
La fuerza externa directa causa daño físico en los vasos conjuntivales, y la sangre se filtra al espacio subconjuntival. En las personas mayores, el tejido elástico y el tejido conjuntivo entre la cápsula de Tenon y la conjuntiva son más frágiles, por lo que con la misma fuerza es más probable que el sangrado se extienda ampliamente.
Hemorragia subconjuntival asociada con ruptura del globo ocular
En la ruptura del globo ocular causada por traumatismo contuso, el aumento brusco de la presión intraocular produce una rotura en la parte más delgada de la pared del ojo, cerca del limbo corneal y de las inserciones de los músculos rectos. La sangre intraocular y el vítreo se derraman al espacio subconjuntival, apareciendo como una hemorragia subconjuntival extensa. La hemorragia subconjuntival de 360 grados es un hallazgo característico de este mecanismo.
Se ha informado que los vasos linfáticos conjuntivales pueden intervenir en la absorción de la hemorragia subconjuntival. La OCT intraoperatoria ha mostrado sangre dentro de vasos linfáticos con estructuras en forma de válvula adyacentes al sitio de sangrado, lo que sugiere que los vasos linfáticos ayudan a eliminar la sangre del espacio subconjuntival4).
En la diabetes, los microvasos conjuntivales pueden presentar dilatación, tortuosidad y cambios en la velocidad del flujo sanguíneo, lo que aumenta la fragilidad vascular. Como resultado, incluso un traumatismo leve puede causar más fácilmente una hemorragia subconjuntival.
El mecanismo de drenaje de la hemorragia subconjuntival a través de los vasos linfáticos conjuntivales se demostró por primera vez mediante OCT intraoperatoria4). En un caso de SCH que ocurrió durante una cirugía de cataratas, se confirmó el paso de sangre a vasos linfáticos con estructuras en forma de válvula, y se informó una marcada resolución de la SCH en 1 a 2 días después de la cirugía. Este hallazgo también podría aplicarse a la predicción del pronóstico tras la cirugía filtrante de glaucoma.
Estandarización del protocolo de atención inicial para la hemorragia subconjuntival traumática
Se necesita estandarizar un algoritmo para diferenciar la hemorragia subconjuntival traumática de la ruptura del globo ocular. También hay informes de que la evaluación cuantitativa de la profundidad y la extensión de la hemorragia subconjuntival mediante OCT del segmento anterior puede contribuir a mejorar la precisión diagnóstica, pero aún no se ha generalizado en la práctica clínica.
Tarlan B, Kiratli H. Subconjunctival hemorrhage: risk factors and potential indicators. Clinical ophthalmology (Auckland, N.Z.). 2013;7:1163-70. doi:10.2147/OPTH.S35062. PMID:23843690; PMCID:PMC3702240.
Mimura T, Usui T, Yamagami S, Funatsu H, Noma H, Honda N, et al. Recent causes of subconjunctival hemorrhage. Ophthalmologica. Journal international d’ophtalmologie. International journal of ophthalmology. Zeitschrift fur Augenheilkunde. 2010;224(3):133-7. doi:10.1159/000236038. PMID:19738393.
Miller KM, Oetting TA, Tweeten JP, Carter K, Lee BS, Lin S, et al. Cataract in the Adult Eye Preferred Practice Pattern. Ophthalmology. 2022;129(1):P1-P126. doi:10.1016/j.ophtha.2021.10.006. PMID:34780842.
Lau AZ, Tang GY, Morgan WH, Chan GZ. Drainage of subconjunctival hemorrhage through conjunctival lymphatic pathways. American journal of ophthalmology case reports. 2025;39:102368. doi:10.1016/j.ajoc.2025.102368. PMID:40686767; PMCID:PMC12272577.
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