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Uveítis

Enfermedad ocular relacionada con el virus del Ébola

1. ¿Qué es la enfermedad ocular asociada al virus del Ébola?

Sección titulada «1. ¿Qué es la enfermedad ocular asociada al virus del Ébola?»

La enfermedad por el virus del Ébola (EVE) es una zoonosis causada por un virus ARN monocatenario de sentido negativo perteneciente al género Ebolavirus de la familia Filoviridae. La tasa de letalidad promedio alcanza aproximadamente el 50%.

La inyección conjuntival (48–58%) se conoce como síntoma ocular agudo, pero la principal preocupación oftalmológica son las secuelas posteriores a la infección. Los diversos síntomas en los supervivientes de EVE se denominan colectivamente síndrome posterior a la enfermedad por el virus del Ébola (SPEVE). El SPEVE incluye artritis, pérdida auditiva y trastornos neuropsiquiátricos, y las complicaciones oftálmicas son una de las secuelas más frecuentes1).

El brote de 2013–2016 en África Occidental fue la epidemia más grande, con más de 28,000 casos y aproximadamente 11,000 muertes. Un estudio de 2024 en 112 supervivientes de EVE en Sierra Leona encontró que la uveítis estaba presente en el 21% (23/112) incluso a una mediana de 8 años después del brote, lo que indica una carga prolongada de enfermedad ocular1).

Q ¿Dónde se esconde el virus del Ébola en el ojo?
A

Se ha informado que el virus se aísla como partículas virales vivas del humor acuoso, que es uno de los “sitios inmunoprivilegiados” donde la vigilancia inmunitaria es limitada. No se ha aislado de las lágrimas. Puede persistir una infección intraocular incluso después de que la viremia haya desaparecido.

2. Síntomas principales y hallazgos clínicos

Sección titulada «2. Síntomas principales y hallazgos clínicos»
Imagen del virus del Ébola
Imagen del virus del Ébola
Ashwin Venkatesh; Ravi Patel; Simran Goyal; Timothy Rajaratnam; Anant Sharma; Parwez Hossain. Ocular manifestations of emerging viral diseases. Eye (Lond). 2021 Apr 29; 35(4):1117-1139. Figure 1. PMCID: PMC7844788. License: CC BY.
Lesiones retinianas por Ébola. A Imagen de fondo de ojo en color, B imágenes de OCT correspondientes que muestran discontinuidades en las capas retinianas externas, C múltiples lesiones no pigmentadas y áreas perilesionales oscuras sin presión. Fuente: Steptoe et al. [18] (Licencia CC-BY).

Los síntomas oculares asociados con PEVDS son inespecíficos.

  • Disminución de la agudeza visual: El síntoma más frecuentemente reportado. Es causado por la actividad de la uveítis o complicaciones secundarias como cataratas.
  • Fotofobia (sensibilidad a la luz): Aparece con la inflamación.
  • Moscas volantes: Debido a opacidades vítreas.
  • Deslumbramiento y halos: Relacionados con edema corneal o cataratas.
  • Dolor ocular: Debido a inflamación o elevación de la presión intraocular.

Los hallazgos oculares en PEVDS se presentan como inflamación pasada o cambios inflamatorios actuales.

Hallazgos del segmento anterior

Inyección conjuntival y edema corneal: Se observan durante la fase activa de la inflamación.

Precipitados queráticos (KP): Granulomatosos o no granulomatosos.

Células y flare en cámara anterior: Reflejan el grado de inflamación.

Sinequias posteriores: Formadas por inflamación recurrente.

Heterocromía del iris: Observada en algunos casos.

Hallazgos del segmento posterior

Opacidades vítreas: Debidas a la infiltración de células inflamatorias.

Lesiones retinianas: No pigmentadas, con áreas circundantes de “oscuro sin presión”. Las lesiones peripapilares muestran una curvatura a lo largo del rafe horizontal, evitando la fóvea.

Edema macular: Causa de pérdida de visión.

Edema del disco óptico: Observado en algunos casos.

Desprendimiento de retina traccional / Fthisis bulbi: Ocurre en los casos más graves.

En un estudio de cohorte en Sierra Leona, el 39% de los ojos con uveítis confirmada tenían una agudeza visual peor que 20/400 (umbral de ceguera de la OMS) 1). La uveítis posterior (57%) y la panuveítis (29%) fueron los tipos principales 1). También se observaron cataratas (18%), cicatrices corneales (9%) y neuropatía óptica (6%) como complicaciones secundarias 1).

Q ¿Cuándo suele aparecer la uveítis después de la EVD?
A

Generalmente aparece entre 3 y 8 semanas después del alta de la EVD. En la mayoría de los casos, se presenta como uveítis anterior unilateral, pero también se observan uveítis posterior y panuveítis en cierta medida. Además, se ha informado que la carga de la enfermedad ocular persiste incluso varios años después de la infección 1).

Los factores de riesgo para el desarrollo de uveítis después de EVD incluyen los siguientes:

  • Alta carga viral: Cuanto mayor sea la carga viral en la fase aguda, mayor será el riesgo de uveítis.
  • Ojo rojo en la fase aguda: El ojo rojo bilateral durante la infección aguda por EVD es un factor predictivo de uveítis.
  • Edad avanzada: El envejecimiento aumenta el riesgo.

La infección persistente del virus en sitios inmunoprivilegiados también se considera un mecanismo principal de las complicaciones oculares1). El virus del Ébola puede persistir en fluidos corporales, incluidos el humor acuoso y el semen, durante mucho tiempo después de que la viremia sistémica haya desaparecido.

Viajar al África subsahariana, donde la EVD es endémica, es el mayor factor de riesgo. Los trabajadores de la salud también tienen un alto riesgo de infección.

El diagnóstico de uveítis asociada a PEVDS se realiza mediante la confirmación de hallazgos de inflamación intraocular en pacientes con antecedentes de EVD. Aunque la mayoría de la literatura actual reporta que la uveítis anterior es la más frecuente, algunos estudios reportan que la uveítis posterior es la más común.

PruebaPropósito
Fotografía de fondo de ojo / OCTEvaluación de lesiones retinianas y edema macular
Angiografía con fluoresceína (FA)Evaluación del edema macular y vasculitis
Ecografía modo BEvaluación del segmento posterior y opacidad vítrea

La OCT muestra anomalías en la capa retiniana externa. La fotografía de fondo de ojo típicamente revela lesiones retinianas no pigmentadas rodeadas de áreas de “oscuro sin presión”.

  • Pruebas serológicas y detección de antígenos: Diagnóstico de EVD. En la fase aguda, la RT-PCR, ELISA y el aislamiento viral son útiles.
  • Examen del humor acuoso (detección de ARN viral mediante RT-PCR): Se utiliza para confirmar la presencia del virus intraocular. Es particularmente importante antes de la cirugía de cataratas, ya que ayuda a evaluar el riesgo de exposición viral durante la invasión quirúrgica.

En una cohorte de Sierra Leona, se analizaron muestras de humor acuoso, vítreo y conjuntival de 50 sobrevivientes de EVD programados para cirugía de cataratas mediante RT-PCR a los 19 y 34 meses, y todas resultaron negativas para ARN del virus del Ébola.

El diagnóstico diferencial de la uveítis post-Ébola debe considerar una amplia gama de causas inflamatorias e infecciosas.

Las secuelas oftálmicas de PEVDS se manejan según la patología subyacente.

El tratamiento se realiza de forma escalonada según la gravedad en la primera consulta.

  • Corticosteroides tópicos (gotas oftálmicas): De 4 veces al día a cada hora. Se ajustan según el grado de inflamación.
  • Cicloplégicos: Se usan para prevenir sinequias posteriores y aliviar el dolor ocular.
  • Corticosteroides orales (p. ej., prednisona): Se consideran cuando la visión disminuye significativamente o la inflamación empeora.
  • Inyección intravítrea de corticosteroides: Puede usarse para el control de la inflamación.

Se ha informado del uso de antivirales (favipiravir oral) en combinación con corticosteroides, pero se desconoce si contribuyeron a la resolución de la enfermedad. Hasta la fecha, no hay informes del uso de fármacos inmunomoduladores en el manejo de la uveítis crónica asociada al Ébola, y su función es desconocida.

La intervención quirúrgica más común en PEVDS es la cirugía de cataratas. Las cataratas en los supervivientes de EVD suelen ser muy avanzadas, con alto riesgo de complicaciones. Se debe tener precaución ante la posible exposición a partículas virales vivas durante la cirugía, y son esenciales las medidas adecuadas de protección contra infecciones.

El virus del Ébola infecta inicialmente células presentadoras de antígenos (APC) como macrófagos, células de Kupffer y células dendríticas, y luego se disemina por todo el cuerpo a través de la sangre y el sistema linfático. Posteriormente, la infección se extiende a fibroblastos, células endoteliales, hepatocitos y células de la corteza suprarrenal.

La infección viral de las APC causa desregulación inmunitaria, lo que lleva a la liberación de grandes cantidades de quimiocinas inflamatorias y vasodilatadoras. Finalmente, la disfunción endotelial y la coagulopatía conducen a hipotensión, shock y fallo multiorgánico.

En el ojo, la latencia viral persistente en sitios inmunoprivilegiados como el humor acuoso se considera un mecanismo principal de las complicaciones oftálmicas 1). Se han aislado partículas virales vivas del humor acuoso, pero no de las lágrimas.

Un metanálisis de Mandizadza et al. (2024) propuso un mecanismo por el cual el virus del Ébola se acumula en sitios inmunoprivilegiados (testículos, sistema nervioso central, líquido intraocular) y causa inflamación y daño tisular directo tras la reactivación. La infección persistente del virus en el líquido intraocular y el sistema nervioso central puede causar síntomas oftálmicos y neurológicos 1).

También se ha señalado que la fuerte respuesta inmunitaria (tormenta de citocinas) causada por el virus del Ébola durante la infección aguda puede dejar daño tisular y formar una base para la inflamación a largo plazo 1).


7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (Informes en fase de investigación)

Sección titulada «7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (Informes en fase de investigación)»

Tras el brote de 2014, el desarrollo de la vacuna se aceleró. El 19 de diciembre de 2019, la FDA de EE. UU. aprobó la vacuna rVSV-ZEBOV (nombre comercial Ervebo) para la prevención de la EVD en personas de 18 años o más. La difusión de esta vacuna podría conducir a una futura reducción en la incidencia de complicaciones oftálmicas después de la EVD.

En un ensayo controlado aleatorizado en pacientes con EVD en la República Democrática del Congo, se demostró que MAb114 y REGN-EB3 son superiores a ZMapp y remdesivir en el tratamiento agudo. La difusión de estas terapias ha aumentado la supervivencia, haciendo que el manejo de las secuelas oftálmicas sea un tema más importante.

Importancia del Cribado Oftalmológico a Largo Plazo

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Un estudio en Sierra Leona mostró que la carga de enfermedad ocular persiste incluso a una mediana de 8 años después del brote de EVD 1). El establecimiento de sistemas de atención oftalmológica a largo plazo en las regiones afectadas se ha convertido en un importante desafío de salud pública.


  1. Mandizadza OO, Phebeni RT, Ji C. Prevalence of somatic symptoms among Ebola Virus Disease (EVD) survivors in Africa: a systematic review and meta-analysis. BMC Public Health. 2024;24:1511.
  2. Yeh S, Shantha JG, Hayek B, Crozier I, Smith JR. Clinical Manifestations and Pathogenesis of Uveitis in Ebola Virus Disease Survivors. Ocul Immunol Inflamm. 2018;26(7):1128-1134. PMID: 29993303.
  3. Nabi W, Merle H, Abroug N, Jean-Charles A, Ksiaa I, Jelliti B, et al. [Viral uveitis in the tropics]. J Fr Ophtalmol. 2024;47(10):104342. PMID: 39509945.

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