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Retina y vítreo

Oftalmomiasis (Ophthalmomyiasis)

La oftalmomiasis es una enfermedad causada por la infestación de los tejidos oculares por larvas de mosca (gusanos). Es un tipo de miasis, que representa menos del 5% de todos los casos de miasis 2). Se han reportado menos de 300 casos de oftalmomiasis en el último siglo 1). El primer caso fue reportado por Keyt en 1900 2).

Se clasifica de la siguiente manera según el sitio de parasitismo.

  • Oftalmomiasis externa: Parasitismo de estructuras oculares externas como conjuntiva, córnea y párpados. La más frecuente.
  • Oftalmomiasis interna: Estado en el que las larvas invaden el globo ocular. Se subdivide en tipo anterior, que parasita la cámara anterior, y tipo posterior, que parasita el vítreo y el espacio subretiniano1).
  • Miasis orbitaria: La más grave, con larvas que infiltran los tejidos orbitarios y el nervio óptico1).

Según una revisión sistemática de 312 casos de oftalmomiasis externa reportados entre 2000 y 2022, la proporción hombre:mujer fue de 2:1 y la edad media fue de 32.1 años2). La especie causal más común fue Oestrus ovis (mosca de la oveja), que representó el 72.1% de todos los casos, seguida de Dermatobia hominis (mosca humana) con un 5.4%2). Por país, el mayor número de reportes provino de India (19.9%), Jordania (16.0%), Turquía (14.4%) e Irán (8.7%)2).

Las principales especies causales y sus frecuencias se muestran a continuación.

Especie causanteFrecuenciaDistribución
Oestrus ovis72.1%Costa mediterránea, Asia
Dermatobia hominis5.4%Centro y Sudamérica
Lucilia sericata0.96%En todo el mundo
Chrysomya bezziana0.96%Sudeste Asiático, India
Q ¿Puede ocurrir miasis ocular en Japón?
A

Solo se ha reportado un caso en Japón, causado por Boettcherisca peregrina2). Aunque es extremadamente raro, se necesita atención a futuras ocurrencias debido a la expansión del hábitat de las moscas asociada al calentamiento global.

2. Principales síntomas y hallazgos clínicos

Sección titulada «2. Principales síntomas y hallazgos clínicos»

Los síntomas difieren mucho entre el tipo externo y el interno.

Tipo externo

Sensación de cuerpo extraño: El síntoma más común. El 43.6% reporta la sensación de que una mosca vuela hacia el ojo2).

Enrojecimiento y congestión: Acompañado de inyección conjuntival y enrojecimiento del párpado.

Lagrimeo y secreción: Puede acompañarse de secreción mucoide a purulenta.

Picazón: Particularmente notable con O. ovis.

Sensación de ardor y fotofobia: Aumentan a medida que progresa la inflamación.

Tipo endoftálmico

Fotopsia: Causada por el movimiento de la larva sobre la retina.

Moscas volantes: Debido a larvas o células inflamatorias en el vítreo.

Pérdida de visión: Puede progresar rápidamente. El síntoma más grave.

Dolor ocular: Ocurre cuando se acompaña de uveítis.

Hallazgos del tipo ocular externo:

  • Visualización directa de larvas: Se observan larvas semitransparentes de 1 a 2 mm de longitud bajo microscopía de lámpara de hendidura. Las larvas de O. ovis muestran fototaxis negativa y tienden a esconderse en el fondo de saco lejos de la luz, por lo que son fáciles de pasar por alto2). El número promedio de larvas es de 7.2 (rango de 1 a 30)2).
  • Inyección y edema conjuntival: Se presenta quemosis conjuntival e inyección marcadas5).
  • Queratitis punteada y erosión corneal: Se observa daño del epitelio corneal causado por los ganchos bucales y las espinas corporales de las larvas2). La tinción con fluoresceína puede revelar un patrón de erosión lineal5).
  • Hinchazón palpebral: D. hominis se caracteriza por edema palpebral con fístula2).
  • Pupas adheridas al borde palpebral: En un reporte de tipo palpebral bilateral causado por Musca domestica, se encontraron 67 pupas adheridas a las pestañas del borde palpebral4).
  • Destrucción corneal grave: Existe un reporte de adelgazamiento y necrosis extensa del estroma corneal causados por enzimas proteolíticas y daño mecánico de los ganchos bucales de larvas de Calliphoridae1).

Hallazgos de la oftalmomiasis interna:

  • Trayectos subrretinianos: Las larvas dejan trayectos serpentinos blancos en el epitelio pigmentario de la retina al moverse a través del espacio subrretiniano6).
  • Larvas intravítreas: Con microscopía de lámpara de hendidura o ecografía se pueden detectar larvas móviles de 4 a 8 mm, grisáceas y con forma lenticular6).
  • Opacificación de la cápsula posterior (OCP): Se observó en los 3 casos, lo que indicó cirugía de cataratas 6).
  • Exudados y hemorragias subrretinianos y prerretinianos: Acompañados de edema macular y microhemorragias 6).
  • Desprendimiento de retina: En los casos más graves, puede complicarse con desprendimiento de retina regmatógeno 6).

O. ovis (mosca de la oveja) es un parásito obligado; la hembra deposita larvas de primer estadio, eclosionadas internamente, en las fosas nasales de ovejas y cabras. Los humanos son huéspedes accidentales y las larvas no pueden madurar en el cuerpo humano 1)5). Por otro lado, Calliphoridae (moscas de la carne) son parásitos facultativos que normalmente utilizan tejido necrótico o heridas, y no prefieren tejido vivo 1).

Los factores de riesgo para la miasis ocular incluyen:

  • Trabajo agrícola/ganadero: El contacto cercano con ovejas y cabras es el mayor riesgo. Sin embargo, esto representa solo el 38.4% de todos los casos 2).
  • Sin contacto con animales: No se identifican factores de riesgo en el 33% de los casos 2). También ocurre en maestros urbanos, oficinistas y estudiantes 2).
  • Condiciones insalubres/sin hogar: Se ha reportado infección ocular bilateral en un paciente encontrado inconsciente cerca de un basurero 1)3).
  • Traumatismos/heridas: Las heridas abiertas atraen moscas.
  • Ancianos/mal estado general: Inmunodeficiencia, diabetes, dependencia al alcohol, enfermedad mental 1).
  • Viaje a zonas endémicas: Alrededor del 10% de los casos reportados son viajeros 2).
  • Uso de compost: El compost de estiércol de ganado puede contener pupas de O. ovis, que pueden convertirse en fuente de infección cuando se usan en campos deportivos o jardines2).
  • Niños: Tienden a no limpiar el saco conjuntival por sí mismos, lo que aumenta el riesgo de tipo ocular interno. Además, la esclerótica de los niños es más delgada que la de los adultos, lo que podría facilitar la penetración de las larvas6).
  • Calentamiento global: La temperatura óptima de oviposición de O. ovis es de 25–28 °C, y la actividad disminuye por debajo de 12 °C o por encima de 38 °C5). El aumento de la temperatura ha incrementado los casos en áreas previamente no endémicas2).
Q ¿Se puede infectar sin tocar animales?
A

En el 33% de los casos reportados no se identificó ningún factor de riesgo 2). Los casos en áreas urbanas también están aumentando, y es posible infectarse incluso sin ser agricultor. Puede ocurrir por contacto accidental con moscas, por lo que es importante preguntar sobre antecedentes de viaje a áreas endémicas y el entorno de vida.

El diagnóstico de la miasis ocular requiere un alto índice de sospecha. Los síntomas de la miasis ocular externa se asemejan a la conjuntivitis viral y bacteriana, y se pasan por alto fácilmente2).

  • Examen con lámpara de hendidura: La base del diagnóstico. Las larvas de O. ovis muestran fototaxis negativa, por lo que pueden esconderse en el fondo de saco y pasarse por alto. Es necesaria una inspección minuciosa que incluya la eversión del párpado superior2).
  • Dermatoscopia: Útil como herramienta de diagnóstico portátil en áreas remotas o rurales2).
  • Identificación morfológica de las larvas: Conservar en alcohol al 70% y observar los ganchos bucales, el esqueleto cefalofaríngeo y los espiráculos posteriores bajo el microscopio2)5).
  • Análisis de ADN: El análisis del genoma mitocondrial o de la región del código de barras COI permite una identificación precisa de la especie. Es útil para distinguir especies estrechamente relacionadas difíciles de identificar morfológicamente, y existe un informe de dos especies (Lucilia coeruleiviridis y Phormia regina) identificadas a partir de un solo caso3).
  • Examen de fondo de ojo con dilatación pupilar: Permite la observación directa de trazas retinianas y larvas móviles.
  • Ecografía: Visualiza larvas flotantes en el vítreo6).
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT): Muestra áreas hiporreflectivas que sugieren túneles subretinianos.

Para el tipo externo, es necesaria la diferenciación de conjuntivitis aguda (viral, bacteriana, alérgica), cuerpo extraño corneal y celulitis palpebral2)5). Para el tipo intraocular, se requiere diferenciación de coriorretinitis, síndrome de ojo seco (se ha reportado diagnóstico erróneo en etapas tempranas6)) y neuroretinitis subaguda unilateral difusa (DUSN).

Método diagnósticoTipo ocular externoTipo ocular interno
Microscopio de lámpara de hendiduraVisualización directa de larvasLarvas en cámara anterior
Examen de fondo de ojoNo necesario (generalmente)Trayectos migratorios / larvas
EcografíaNo necesario (generalmente)Larvas intravítreas

El principio del tratamiento es la eliminación mecánica rápida de las larvas y la prevención de infecciones secundarias.

  • Inmovilización de las larvas con gotas anestésicas: Instilar un anestésico local como proparacaína al 0.5% para reducir la motilidad de las larvas y facilitar su eliminación 2).
  • Eliminación mecánica: Retirar las larvas con pinzas o un hisopo de algodón 1)2)5). Las larvas pueden estar firmemente adheridas a la conjuntiva o córnea mediante ganchos orales y espinas corporales, lo que dificulta su eliminación 1).
  • Método de asfixia: Cubrir el área donde se encuentran las larvas con aceite mineral o vaselina para asfixiarlas antes de retirarlas 1).
  • Lavado ocular: Después de la extracción, lavar abundantemente con solución salina5).
  • Antibióticos tópicos: Para prevenir infección secundaria, administrar ungüento de cloranfenicol o ungüento de eritromicina3)5). La aplicación frecuente de ungüento antibiótico también puede tener un efecto de asfixia sobre las larvas restantes3).
  • Ivermectina oral: Una dosis única de 200 μg/kg ha sido efectiva en casos limitados1). Sin embargo, su uso general en la oftalmomiasis externa no está establecido.
  • Seguimiento: Se recomienda una visita de seguimiento a las 24–48 horas para verificar la presencia de larvas restantes2).

Para la oftalmomiasis externa causada por O. ovis, la extracción mecánica más antibióticos tópicos se utiliza en el 52.8% de los casos, y la extracción mecánica más antibióticos tópicos más esteroides tópicos en el 41.3%2).

Fotocoagulación

Indicaciones: Cuando la larva es visible sobre o debajo de la retina.

Método: Se aplica láser de argón en la cabeza de la larva. Potencia 350–400 mW, duración 0.1–0.2 segundos, diámetro del punto 200 μm6).

Limitaciones: Incluso después de matar la larva, los restos pueden permanecer en el ojo, causando potencialmente inflamación persistente debido a sustancias inmunogénicas6).

Vitrectomía

Indicaciones: Tratamiento de primera línea cuando la larva está presente en el vítreo.

Método: Se agarra y extrae la larva con fórceps mediante vitrectomía pars plana (PPV) de calibre 256).

Ventajas: Se puede esperar una mejora inmediata de la inflamación, restauración de la transparencia de los medios visuales y una rápida mejora de la visión6).

En el tipo intraocular, la reacción inflamatoria eosinofílica se suprime preoperatoriamente con dexametasona tópica al 0.1% y prednisolona sistémica (1 mg/kg/día durante 7 días)6). Postoperatoriamente, se administran gotas oftálmicas de levofloxacino al 0.5% durante 2 semanas para prevenir la infección bacteriana secundaria6).

Orazbekov et al. (2022) realizaron vitrectomía en 3 casos de tipo intraocular6). En un caso donde la larva había estado en el ojo durante 1 mes, la agudeza visual postoperatoria se recuperó a 20/32, mientras que en un caso de 5 meses, se mantuvo en 20/400. Se demostró que el diagnóstico y la cirugía tempranos están directamente relacionados con el pronóstico visual.

Q ¿Se puede curar completamente el tipo externo?
A

El tipo externo se cura completamente mediante la extracción mecánica de la larva. En una revisión de 312 casos, todos los casos reportados se curaron2). Sin embargo, si la larva permanece en el fondo de saco, puede ocurrir recurrencia, por lo que se recomienda un seguimiento después de 24 a 48 horas2).

La oftalmomiasis se clasifica en parasitismo obligatorio y facultativo según la ecología de la mosca causante1)2).

  • Parasitismo obligatorio: O. ovis, D. hominis, etc. El tejido vivo es esencial para el desarrollo de las larvas. La hembra de O. ovis incuba los huevos dentro del cuerpo y generalmente deposita larvas de primer estadio en la cavidad nasal de ovejas y cabras. El ciclo de vida desde el huevo hasta el adulto toma de 1 a 9 meses1).
  • Parasitismo facultativo: Calliphoridae (moscas de la carne), etc. Normalmente ponen huevos en tejido necrótico o heridas, pero también pueden parasitar tejidos oculares en heridas abiertas o condiciones insalubres1).

Las larvas de primer estadio de O. ovis aterrizan en la superficie conjuntival y se adhieren al epitelio conjuntival y corneal mediante ganchos orales y espinas corporales2). Las larvas se mueven activamente dentro del saco conjuntival, causando daño tisular mecánico y reacción inflamatoria. Las larvas de Calliphoridae destruyen el tejido tanto por enzimas proteolíticas secretadas como por trituración mecánica con ganchos orales1).

Las larvas de O. ovis no maduran en el cuerpo humano y generalmente mueren dentro de los 10 días2). Por lo tanto, la oftalmomiasis externa puede resolverse espontáneamente, pero raramente, dependiendo del estado inmunológico del huésped, puede tener un curso invasivo.

El mecanismo por el cual las larvas penetran la esclerótica y entran al ojo no se comprende completamente. Se considera que los ganchos bucales de las larvas son las herramientas de penetración 6). Después de la entrada, las larvas migran por el espacio subretiniano, dejando marcas blancas características en el epitelio pigmentario de la retina (EPR). Luego pueden ingresar a la cavidad vítrea.

Cuando las larvas mueren en el espacio subretiniano o en el vítreo, las sustancias inmunogénicas desencadenan una reacción inflamatoria tisular mediada por eosinófilos 6). Esto causa uveítis, edema retiniano y desprendimiento de retina. Cuanto más tiempo permanezcan las larvas en el ojo, más irreversible será el daño tisular, lo que conduce a un mal pronóstico visual 6).

Orazbekov et al. identificaron larvas extraídas de tres casos del tipo intraocular 6). Se identificaron tres especies: Stomoxys calcitrans (mosca de los establos), Oestrus ovis y Musca sorbens (mosca del bazar), todas con características morfológicas de adherirse al tejido con ganchos bucales y moverse con espinas. Se especula que la esclerótica más delgada en los niños en comparación con los adultos facilita la entrada de las larvas al ojo.

Q ¿Por qué las larvas entran al ojo?
A

Se cree que penetran la esclerótica usando ganchos bucales 6). En los niños, la esclerótica es más delgada y la densidad de miofibroblastos es menor, lo que puede facilitar la entrada de las larvas 6). Los tres casos intraoculares fueron niños de 4 a 15 años.


7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (Informes en fase de investigación)

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Calentamiento global y cambios epidemiológicos

Sección titulada «Calentamiento global y cambios epidemiológicos»

Tradicionalmente, la miasis ocular se concentraba en regiones cálidas como la costa mediterránea, Oriente Medio y el sur de Asia. Sin embargo, en los últimos años, se han reportado casos autóctonos en áreas previamente no endémicas como Alemania, Francia y China 2).

Martínez-Rojano et al. (2023) señalaron en una revisión de 312 casos que el calentamiento global está expandiendo el hábitat de O. ovis 2). En Borgoña (Francia), se confirmó un aumento de temperatura superior al promedio mundial entre 1961 y 2011, y se reportó el establecimiento del género Oestrus. Se enfatiza la necesidad de vigilancia epidemiológica de la miasis ocular ante el cambio climático futuro.

Identificación de especies mediante análisis de ADN

Sección titulada «Identificación de especies mediante análisis de ADN»

Parker et al. (2024) reportaron la primera identificación de dos larvas de Calliphoridae, Lucilia coeruleiviridis y Phormia regina, a partir de un solo caso 3). Mediante el análisis del genoma mitocondrial completo, lograron identificar especies estrechamente relacionadas que no pueden distinguirse solo con la región del código de barras COI. La identificación precisa de la especie causante es útil para evaluar el riesgo de progresión a oftalmomiasis interna y para estudios epidemiológicos.


  1. Wolek M, Tourmouzis K, Garcia A, et al. A case of facultative ophthalmomyiasis externa due to Calliphoridae and review of the literature. Am J Ophthalmol Case Rep. 2023;30:101822.
  2. Martinez-Rojano H, Huerta H, Samano R, et al. Ophthalmomyiasis externa and importance of risk factors, clinical manifestations, and diagnosis: review of the medical literature. Diseases. 2023;11(4):180.
  3. Parker TB, Meiklejohn KA, Dahlem GA, et al. Ophthalmomyiasis case caused by two blow fly (Diptera: Calliphoridae) species in North America. Scientific World Journal. 2024;2024:2209301.
  4. Sune MP, Sune MP, Mahajan SM, et al. Bilateral ophthalmomyiasis externa of lid by Musca domestica: a rare presentation. Cureus. 2024;16(5):e60424.
  5. Griffin B, Hawrami A, Stephenson J, et al. Ophthalmomyiasis externa caused by Oestrus ovis. BMJ Case Rep. 2022;15:e249796.
  6. Orazbekov L, Kanafyanova E, Ruslanuly K. Outcomes of pars plana vitrectomy in three cases of ophthalmomyiasis interna. Am J Ophthalmol Case Rep. 2022;28:101697.

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