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Neurooftalmología

Neuropatía óptica por tacrolimus

1. ¿Qué es la neuropatía óptica por tacrolimus?

Sección titulada «1. ¿Qué es la neuropatía óptica por tacrolimus?»

El tacrolimus (FK506) es un inhibidor de la calcineurina fosfatasa producido por Streptomyces tsukubensis2). Suprime la función de las células T y la síntesis de citocinas e interleucinas, y se usa ampliamente para prevenir el rechazo después del trasplante de órganos sólidos y para tratar enfermedades autoinmunes (como miastenia gravis, colitis ulcerosa y nefritis lúpica). En Japón, los nombres comerciales son Prograf y Graceptor.

La neuropatía óptica por tacrolimus (TON) es una complicación rara, con solo unos 16 casos reportados en la literatura hasta 20222). Un estudio retrospectivo de 65 consultas oftalmológicas en pacientes postrasplante pulmonar identificó TON en 3 casos (4.6%), lo que sugiere que podría ser más frecuente de lo esperado1).

El tiempo de aparición varía ampliamente, desde 2 meses hasta 10 años después del inicio del tacrolimus, con una mediana de varios meses1). El primer reporte de caso de TON fue realizado por Brazis et al. (2000) en un hombre de 58 años después de un trasplante hepático.

Además de la TON, otros efectos secundarios oculares del tacrolimus incluyen disminución de la producción de lágrimas, triquiasis, retinitis por citomegalovirus, ceguera cortical y maculopatía.

Q ¿Con qué frecuencia ocurre la neuropatía óptica por tacrolimus?
A

Aunque es extremadamente raro, con solo unos 16 casos reportados en la literatura, un estudio encontró TON en 3 de 65 consultas (4.6%) después de un trasplante de pulmón1), lo que sugiere que la frecuencia real de aparición podría haber sido subestimada.

2. Principales síntomas y hallazgos clínicos

Sección titulada «2. Principales síntomas y hallazgos clínicos»
  • Disminución de la agudeza visual: típicamente una pérdida visual bilateral e indolora de inicio agudo a subagudo. La gravedad varía desde leve hasta ausencia de percepción de luz (NLP).
  • Patrón de inicio: generalmente bilateral, pero inicialmente puede ser unilateral y progresar a bilateral en días o semanas. En raras ocasiones permanece unilateral.
  • Discromatopsia (alteración de la visión del color): puede ocurrir antes o junto con la disminución de la agudeza visual1).
  • Velocidad de progresión: la disminución de la agudeza visual suele ocurrir en días o meses, pero en algunos casos progresa lentamente durante más de un año.
  • Hallazgos de la papila óptica: normal, edema, palidez y variados. El edema papilar puede o no acompañarse de hemorragias peripapilares.
  • Reporte de edema papilar marcado: Hussein et al. (2022) reportaron en un hombre de 60 años después de un trasplante cardíaco un edema papilar máximo en la literatura, con un grosor promedio de la capa de fibras nerviosas de la retina (RNFL) por tomografía de coherencia óptica (OCT) de 442 μm (ojo derecho) y 330 μm (ojo izquierdo)2). También se acompañaba de hemorragias peripapilares.
  • Anomalías del campo visual: defectos del campo nasal superior e inferior, disminución general de la sensibilidad, hemianopsia bitemporal, escotoma central, entre otros. En el caso de Hussein, se presentó estrechamiento del campo visual y aumento de la mancha ciega correspondientes al edema papilar, mostrando hallazgos similares al papiledema2).
  • RAPD (defecto pupilar aferente relativo): positivo en casos con asimetría entre ambos ojos.
  • Hallazgos en OCT: en la fase aguda muestra aumento del grosor de la RNFL (edema), y en la fase crónica, adelgazamiento (atrofia)1,2). En el caso de Hussein, el grosor de la RNFL disminuyó de 442 μm a 62 μm (ojo derecho) 12 meses después del cambio a ciclosporina2).
  • Prueba de visión cromática: se ha reportado una disminución marcada, como 0/12 (ambos ojos) en la prueba de Hardy-Rand-Rittler y 1.5/14 (ojo derecho) y 11.5/14 (ojo izquierdo) en la prueba de Ishihara1).

La sustancia causante de la TON es el propio tacrolimus (inhibidor de la calcineurina). Se han identificado los siguientes factores de riesgo.

  • Polimorfismo del gen ABCB1 (MDR1): puede aumentar la permeabilidad al tacrolimus en el sistema nervioso central (SNC) y aumentar la susceptibilidad1).
  • Enfermedad de injerto contra huésped (EICH): la ruptura transitoria de la barrera hematoencefálica aumenta la permeabilidad al tacrolimus en el SNC. La EICH reduce el aclaramiento de tacrolimus en un 20% debido a la disfunción hepática y en un 40% debido a la lesión renal aguda (LRA)1).
  • Lesión renal aguda (LRA): en los 3 casos se observó LRA transitoria antes y después de la aparición de los síntomas visuales, lo que sugiere una asociación entre el aumento de creatinina y el desarrollo de TON (relación causal desconocida)1).
  • Infecciones que rompen la barrera hematoencefálica: la meningitis por VZV, entre otras, puede aumentar la permeabilidad al tacrolimus en el SNC1).
  • Duración del tratamiento: cuanto más prolongado, mayor puede ser el riesgo. Sin embargo, hay casos que se desarrollaron en 2 meses, por lo que no se puede predecir solo con la duración.
  • Alteración de la vía de excreción biliar: dado que el tacrolimus se elimina principalmente por excreción biliar, en pacientes con enfermedades del tracto biliar se debe considerar un inmunosupresor alternativo.

La concentración sanguínea no es un factor predictivo de aparición. Se han reportado múltiples casos que se desarrollaron incluso dentro del rango terapéutico objetivo (5-20 ng/mL) (Ascaso et al. 2.6 ng/mL, Kessler et al. 3.4 ng/mL, Shao et al. 13.9 ng/mL, etc.), y dado que la vida media varía ampliamente entre 3.5 y 40.5 horas, la concentración plasmática puede no reflejar con precisión la carga real en el cuerpo1).

Q ¿Puede ocurrir neuropatía óptica incluso si la concentración sanguínea de tacrolimus está dentro del rango normal?
A

Puede ocurrir. Se han reportado varios casos que ocurrieron incluso dentro del rango terapéutico objetivo, y el monitoreo de la concentración sanguínea por sí solo no puede prevenir el desarrollo de neuropatía óptica1). Esto se debe a que la vida media del tacrolimus varía ampliamente entre 3.5 y 40.5 horas, y la concentración plasmática puede no reflejar con precisión la carga real en el cuerpo.

La TON es un diagnóstico de exclusión, y se diagnostica después de descartar neuropatías ópticas infecciosas, inflamatorias y tumorales1).

  • Examen de fondo de ojo con dilatación pupilar: evaluación del edema, palidez o normalidad del disco óptico.
  • OCT: evaluación del grosor de la capa de fibras nerviosas de la retina. En la fase aguda muestra engrosamiento (se ha reportado hasta 442 μm 2)), y en la fase atrófica, adelgazamiento (disminución hasta 62 μm 2)).
  • Campimetría (campímetro de Humphrey): evaluación del patrón de defectos del campo visual.
  • Prueba de visión cromática (Ishihara, Hardy-Rand-Rittler): evaluación cuantitativa de la discromatopsia.
  • Angiografía fluoresceínica (FA): evaluación del retraso o defecto del flujo sanguíneo hacia la papila óptica (reportado por Yun et al. y Shao et al.).
  • RMN (cerebro y órbita): los hallazgos varían ampliamente entre casos, desde normal hasta realce del nervio óptico o lesiones de la sustancia blanca. Solo el 35.7% de los pacientes con tacrolimus y síntomas neurológicos presentan anomalías de la sustancia blanca1).
  • VRM (venografía por resonancia magnética): útil para descartar hipertensión intracraneal (diagnóstico diferencial con edema de papila)2). En el caso de Hussein, la presión de apertura fue de 12 cmH2O (normal) y en una segunda medición de 14 cmH2O, también normal, descartando edema de papila2).

Análisis de sangre y líquido cefalorraquídeo

Sección titulada «Análisis de sangre y líquido cefalorraquídeo»
  • Concentración sérica de tacrolimus: verificación del rango terapéutico (aunque no es un factor predictivo de aparición).
  • Pruebas para exclusión: CBC, ACE, FR, ANCA, ANA, complemento, VDRL.
  • Exclusión de infecciones: citomegalovirus, toxoplasma, enfermedad de Lyme, VZV, HSV, criptococo, hongos y cultivos bacterianos1).
  • Exclusión de causas metabólicas: ácido fólico y vitamina B12.
  • Función renal (creatinina): evaluación de AKI1).
  • Punción lumbar: exclusión de hipertensión intracraneal e infecciones (recuento celular, glucosa, proteínas y cultivo del LCR).
  • Neuropatía óptica isquémica (neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica [NAION] / neuropatía óptica isquémica anterior [AION])
  • Neuropatía óptica por deficiencia nutricional (deficiencia de folato y vitamina B12)
  • Neuropatía óptica neoplásica o compresiva
  • Neuropatía óptica infecciosa (CMV, criptococo, VZV, etc.)
  • Neuritis óptica desmielinizante
  • Neuropatía óptica hereditaria de Leber
  • Otras neuropatías ópticas tóxicas (etambutol, etc.)
  • Papiledema: debido a hipertensión intracraneal. Excluir mediante punción lumbar y MRV2).
  • Síndrome de leucoencefalopatía posterior reversible (PRES): el síndrome de leucoencefalopatía posterior reversible inducido por tacrolimus y la TON pueden coexistir 1).

El principio del tratamiento de la neuropatía óptica tóxica es la suspensión de la sustancia tóxica; si la suspensión o interrupción del fármaco se retrasa, existe el riesgo de que queden anomalías visuales irreversibles.

Se recomienda cuando los beneficios de la suspensión superan los riesgos, pero en ocasiones puede ser difícil suspender el tacrolimus debido a la supervivencia del órgano trasplantado o al manejo de la enfermedad autoinmune. En tales casos, se requiere una cuidadosa discusión entre los equipos médicos.

Suspensión

Primera opción de tratamiento: Una vez diagnosticado TON, considerar la suspensión inmediata del tacrolimus.

Considerar el estado del órgano trasplantado y la actividad de la enfermedad autoinmune, y decidir tras consultar con el equipo médico tratante.

Cambio a un medicamento alternativo

Ciclosporina: el cambio más reportado. En el caso de Hussein y colaboradores, tras cambiar de tacrolimus 3 mg dos veces al día a ciclosporina 150 mg dos veces al día, la agudeza visual mejoró a 20/25 (ambos ojos) a los 12 meses y el grosor de la capa de fibras nerviosas de la retina (RNFL) se normalizó 2).

Micofenolato de mofetilo: se ha reportado recuperación de la visión al usarlo como alternativa (Kessler y colaboradores).

Terapia adyuvante con corticosteroides

No es un tratamiento establecido. Gupta y cols.: suspensión de tacrolimus más prednisolona oral estabilizó la visión y mejoró el campo visual.

Limitaciones si no se suspende: Ascaso y cols.: se administró pulsos de altas dosis de esteroides mientras se continuaba con tacrolimus, pero no hubo mejoría.

Q ¿Se recupera la visión si se suspende el tacrolimus?
A

Con la suspensión, se puede esperar al menos una mejora parcial de la visión en aproximadamente la mitad (alrededor del 50%) de los casos1). Sin embargo, algunos casos continúan empeorando después de la suspensión o presentan daño visual irreversible. La intervención temprana tiende a dar mejores resultados2).

6. Fisiopatología y mecanismo detallado de aparición

Sección titulada «6. Fisiopatología y mecanismo detallado de aparición»

Se han propuesto múltiples mecanismos para la patogénesis de la TON, incluyendo mecanismos vasculares, desmielinizantes y de toxicidad directa, que pueden variar en cada caso individual.

Mecanismo vascular (isquémico)

Aumento de tromboxano A2: El tacrolimus eleva los niveles de tromboxano A2, causando vasoconstricción y provocando isquemia del nervio óptico.

Hallazgos angiográficos: Se ha reportado ausencia de flujo sanguíneo hacia la papila óptica (Yun et al.) y retraso o disminución de la perfusión (Shao et al.) en la angiografía fluoresceínica.

Mecanismo: vasoconstricción e isquemia tisular relativa por modificación de la interacción entre prostaciclina y tromboxano A22).

Mecanismo de desmielinización y toxicidad directa

Afinidad por la mielina: el tacrolimus es liposoluble y tiene afinidad por la mielina, que tiene un alto contenido lipídico, dañando los oligodendrocitos.

Evidencia histológica: la biopsia del nervio óptico mostró una desmielinización marcada con preservación de los axones, sin cambios isquémicos (Rasool et al.)2).

Neurotoxicidad directa: causa edema axonal, aumento del contenido de agua y edema del tejido nervioso2).

Alteración de la barrera hematoencefálica: la alteración transitoria de la barrera hematoencefálica debida a EICH o meningitis (p. ej., VZV) puede aumentar la penetración de tacrolimus en el SNC1). Los polimorfismos genéticos de ABCB1 (bomba de extrusión de múltiples fármacos de la glicoproteína P) reducen la eliminación de tacrolimus del SNC, aumentando la susceptibilidad a la neurotoxicidad independientemente de las concentraciones plasmáticas1,2).

Asociación con PRES: la TON puede preceder al PRES (síndrome de encefalopatía posterior reversible). Se sugiere que la TON podría ser un signo temprano de desregulación vascular y disfunción de la barrera hematoencefálica1).

Factores farmacocinéticos: el tacrolimus mantiene su actividad biológica incluso después del metabolismo hepático. Su vida media varía ampliamente entre 3,5 y 40,5 horas, y las concentraciones plasmáticas normales pueden no reflejar con precisión la carga real de tacrolimus1).

Q ¿Es la neuropatía óptica por tacrolimus igual que la neuropatía óptica por ciclosporina?
A

Se considera una entidad diferente. El tacrolimus, altamente liposoluble, tiene alta afinidad por la mielina, y se han reportado hallazgos de biopsia del nervio óptico que muestran predominantemente desmielinización 2). Dado que también hay informes de mejoría visual al cambiar a ciclosporina, se cree que los mecanismos de toxicidad de ambos fármacos son diferentes.


7. Investigación reciente y perspectivas futuras (reportes en fase de investigación)

Sección titulada «7. Investigación reciente y perspectivas futuras (reportes en fase de investigación)»

Primer reporte y revisión exhaustiva de TON postrasplante pulmonar (Nanda 2021)

Sección titulada «Primer reporte y revisión exhaustiva de TON postrasplante pulmonar (Nanda 2021)»

Nanda y cols. (2021) reportaron 3 casos de TON después de trasplante pulmonar y tabularon las características clínicas de 16 casos previamente reportados (incluyendo sus 3 casos) 1). La frecuencia de 3 casos entre 65 consultas fue mayor de lo esperado, lo que llevó a proponer la necesidad de seguimiento oftalmológico de rutina después del trasplante pulmonar. Actualmente, no existen pautas para el seguimiento oftalmológico periódico después del trasplante pulmonar.

Importancia del diagnóstico diferencial con papiledema (Hussein 2022)

Sección titulada «Importancia del diagnóstico diferencial con papiledema (Hussein 2022)»

Hussein et al. (2022) reportaron un caso de TON con el papiledema más grande reportado hasta la fecha, con un grosor de la capa de fibras nerviosas de la retina de 442 μm en OCT 2). Aunque presentaba hallazgos similares al papiledema, la presión intracraneal fue normal en la punción lumbar. Este caso, que mejoró notablemente tras cambiar a ciclosporina, destaca la importancia de diferenciar entre papiledema y TON.

  • Esclarecimiento del mecanismo de aparición (isquémico vs. desmielinizante)
  • Estratificación de factores de riesgo genéticos como el polimorfismo del gen ABCB1
  • Desarrollo de guías de seguimiento oftalmológico postrasplante1)
  • Desarrollo de métodos de administración que consideren las diferencias individuales en el metabolismo y distribución de tacrolimus

  1. Nanda T, Rasool N, Bearelly S. Tacrolimus induced optic neuropathy in post-lung transplant patients: A series of 3 patients. Am J Ophthalmol Case Rep. 2021;23:101155.
  2. Hussein IM, Micieli JA. Tacrolimus optic neuropathy mimicking papilledema. Case Rep Ophthalmol. 2022;13:693-700.
  3. Hussein IM, Micieli JA. Expanding the Clinical Spectrum of Tacrolimus Optic Neuropathy. J Neuroophthalmol. 2023;43(4):e230-e232. PMID: 36166770.

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