La parálisis congénita del nervio oculomotor es una afección en la que el tercer nervio craneal (nervio oculomotor, NC3) está dañado desde el nacimiento. El nervio oculomotor inerva cinco músculos extraoculares: el recto superior, recto inferior, oblicuo inferior, recto medial y elevador del párpado superior, así como el esfínter pupilar y el músculo ciliar a través de fibras parasimpáticas (del núcleo de Edinger-Westphal). El daño a este nervio produce restricción del movimiento ocular, ptosis y anomalías pupilares.
Las causas de parálisis del nervio oculomotor en niños se reportan como 43–47% congénitas, 13–23% traumáticas, 10% tumorales y 7% aneurismáticas. La incidencia estimada de parálisis congénitas combinadas del tercer, cuarto y sexto nervio craneal es de 7.6 por cada 100,000 personas.
Se desconoce el mecanismo exacto de aparición, pero se cree que resulta de un daño del nervio periférico debido a eventos adversos perinatales (como traumatismo del parto o hipoxia) más que a un trastorno del desarrollo dentro del tronco encefálico.
Q¿Qué tan rara es la parálisis congénita del nervio oculomotor?
A
Del 43 al 47% de las parálisis del nervio oculomotor en niños se consideran congénitas. La incidencia combinada de parálisis congénitas del tercer, cuarto y sexto nervio craneal es de 7.6 por cada 100,000 personas, lo que la convierte en una enfermedad relativamente rara.
En recién nacidos y lactantes, a menudo se descubre como ptosis o estrabismo. Dado que los lactantes no pueden quejarse de síntomas, la observación de las siguientes anomalías por parte de los cuidadores suele ser el desencadenante del diagnóstico.
Exotropía + hipotropía: Debido a la acción no antagonizada de los músculos oblicuo superior y recto lateral, el ojo está en abducción y depresión.
Restricción de los movimientos oculares: La aducción, elevación y depresión están todas afectadas.
Ptosis: Ptosis severa debido a parálisis completa del músculo elevador del párpado superior.
Midriasis pupilar: A menudo se acompaña de dilatación pupilar debido a la lesión de las fibras nerviosas parasimpáticas.
Parálisis incompleta
Grado variable de restricción del movimiento ocular: La combinación y gravedad de los músculos afectados varían entre individuos.
Ptosis parcial: Limitada a una caída del párpado leve a moderada.
Casos con preservación pupilar: Algunos casos no afectan la pupila. Los casos que presentan miosis se asocian con regeneración aberrante.
Los hallazgos característicos de la parálisis congénita del nervio oculomotor incluyen los siguientes:
Regeneración aberrante del nervio oculomotor: Se observa en 1/3 a 1/2 de los pacientes. Durante la regeneración nerviosa tras una lesión, se forman conexiones erróneas que provocan movimientos del párpado y de los músculos extraoculares en conjunto con los movimientos de la mandíbula. Es más notable durante la alimentación. En casos congénitos, se reporta regeneración aberrante en el 61–93%.
Espasmos oculomotores cíclicos: Un hallazgo raro. Se producen espasmos que duran de 10 a 30 segundos en intervalos regulares, causando elevación del párpado, aducción, miosis y espasmo de acomodación. Se considera una forma de sincinesia aberrante.
Postura cefálica compensatoria: Inclinar la cabeza para facilitar la fusión.
Q¿Qué es la regeneración aberrante del nervio oculomotor?
A
Cuando el nervio oculomotor dañado se regenera, forma conexiones erróneas hacia músculos que no son los objetivos originales. Esto provoca elevación del párpado o movimiento ocular con el movimiento de la mandíbula. Se observa en el 61–93% de los casos de parálisis congénita del nervio oculomotor y es más notable durante la alimentación (masticación).
Las causas de la parálisis congénita del nervio oculomotor se clasifican de la siguiente manera.
Eventos perinatales adversos: La lesión del nervio periférico debida a traumatismo del parto o complicaciones perinatales se considera la causa más común. Se presume una lesión mecánica durante el parto, más que un trastorno del desarrollo del tronco encefálico.
Traumatismo: Representa del 13 al 23% de todas las parálisis del nervio oculomotor pediátricas. Generalmente se asocia con traumatismo craneoencefálico grave.
Inflamación/infección: La parálisis del nervio oculomotor puede presentarse como migraña oftalmopléjica. A menudo ocurre después de un dolor de cabeza, pero también hay casos no relacionados con el dolor de cabeza. La RM sugiere la participación de inflamación, y se recomienda terapia antiinflamatoria agresiva. Con ataques repetidos, la duración se alarga y algunos casos se vuelven permanentes.
Tumor: Representa aproximadamente el 10% de las parálisis del nervio oculomotor pediátricas. Se recomienda realizar imágenes anuales en niños con parálisis persistente del nervio oculomotor. Hay informes de casos con parálisis completa aguda inexplicada del nervio oculomotor y sin anomalías en las imágenes, que años después resultaron ser schwannoma del nervio oculomotor.
Q¿Es hereditaria la parálisis congénita del nervio oculomotor?
A
El patrón de herencia de la parálisis congénita del nervio oculomotor en sí no está establecido. Sin embargo, la CFEOM (fibrosis congénita de los músculos extraoculares), un grupo de trastornos congénitos de inervación craneal (CCDDs), puede tener formas de herencia autosómica dominante (CFEOM1) y autosómica recesiva (CFEOM2). Si hay antecedentes familiares de estrabismo, es necesario diferenciar estas condiciones.
En niños que presentan parálisis del nervio oculomotor por primera vez, se recomienda realizar neuroimagen en todos los casos debido a la posibilidad de lesiones neurológicas subyacentes. También se recomienda la consulta con un neurólogo pediátrico.
RM/ARM: Es la prueba de imagen de primera elección. La técnica SPGR proporciona alta resolución incluso con cortes finos (2–3 mm), y las arterias aparecen como señal alta. La ARM es un método no invasivo para visualizar las arterias cerebrales sin contraste, sencillo y con alto valor diagnóstico.
Angiografía por TC 3D: La imagen tridimensional (renderizado de volumen) con contraste también es útil.
Examen pupilar: Verifica la presencia de midriasis o miosis. Es útil para localizar la lesión, pero la ausencia de signos pupilares no descarta la parálisis del nervio oculomotor.
Prueba de motilidad ocular: Evaluar la limitación del movimiento en cada dirección y determinar si es parálisis completa o incompleta.
Examen ocular externo: Evaluar MRD1 (distancia del reflejo marginal 1), función del elevador y fenómeno de Bell. Esta información es esencial para la planificación quirúrgica.
El tratamiento de la parálisis congénita del nervio oculomotor requiere un enfoque integral que priorice la prevención de la ambliopía, mejorando al mismo tiempo la posición ocular y la del párpado. Si existe una enfermedad subyacente, su tratamiento tiene prioridad.
Terapia de oclusión: Para prevenir la ambliopía, se ocluye el ojo sano mientras se usan gafas correctoras completas. Durante la oclusión, vigile la disminución de la agudeza visual en el ojo sano o la inversión de la fijación.
Prescripción de gafas: Corrección de errores refractivos.
Prescripción de prismas: Puede aplicarse para desviaciones leves.
Inyección de toxina botulínica tipo A: Se inyecta en los músculos extraoculares para mejorar la alineación ocular, pero la tasa de éxito no es constante.
El tratamiento de la ptosis es esencial para prevenir la ambliopía y garantizar oportunidades de visión binocular. Generalmente, se recomienda realizar la cirugía de estrabismo antes de la cirugía de párpados, ya que la cirugía de los músculos verticales puede cambiar la posición del párpado.
Suspensión Frontal
Indicaciones: Recomendada para ptosis severa con función deficiente del elevador (menos de 3–4 mm).
Material de suspensión: La fascia lata autóloga es el estándar de oro. Requiere un segundo sitio quirúrgico para su obtención del muslo lateral. El tejido autólogo puede usarse en niños de 3 a 6 años o más.
Materiales sintéticos: Se pueden usar silicona y otros, pero la tasa de recurrencia de la ptosis es ligeramente mayor.
Avance del Elevador
Indicaciones: Se usa frecuentemente cuando la función del elevador es de 5 mm o más.
Técnica: El músculo elevador se avanza hacia la superficie anterior del tarso, y se acorta la aponeurosis para mejorar la apertura del párpado.
Ventajas: No se requiere un segundo sitio quirúrgico.
Q¿A qué edad es mejor realizar la cirugía de ptosis palpebral?
A
Cuando el eje visual está obstruido por ptosis, es necesaria una intervención quirúrgica temprana para prevenir la ambliopía. Si se utiliza fascia lata autóloga para la suspensión frontal, la edad recomendada es de 3 a 6 años o más, pero la cirugía puede realizarse antes usando fascia lata de banco de donantes o materiales sintéticos.
El núcleo oculomotor es un núcleo complejo ubicado en el tegmento del mesencéfalo y tiene las siguientes subestructuras nucleares.
Subnúcleos del recto medial, recto inferior y oblicuo inferior: inervación ipsilateral
Subnúcleo del recto superior: inervación contralateral (decusa dentro del núcleo)
Subnúcleo del elevador del párpado superior: Ubicado en la línea media, inerva el músculo elevador del párpado superior de ambos lados (inervación bilateral)
Núcleo de Edinger-Westphal: Ubicado rostral al complejo nuclear, inerva el esfínter pupilar y el músculo ciliar ipsilaterales
El trayecto del nervio oculomotor es el siguiente:
Discurre ventralmente desde el núcleo en el tegmento del mesencéfalo
Sale al espacio subaracnoideo, pasando por encima de la arteria cerebelosa superior y por debajo de la arteria cerebral posterior
Entra en la pared lateral del seno cavernoso
Pasa a través de la fisura orbitaria superior hacia la órbita
Se ramifica en rama superior (recto superior, elevador del párpado superior) y rama inferior (recto medial, recto inferior, oblicuo inferior, fibras parasimpáticas)
Dentro del mesencéfalo, las fibras discurren en orden desde rostral: fibras parasimpáticas → fibras del recto inferior y oblicuo inferior → fibras del elevador del párpado superior y recto superior. Las fibras parasimpáticas (pupilares) discurren en la capa dorsomedial más superficial del nervio oculomotor, por lo que son susceptibles a lesiones por compresión.
En la parálisis congénita del nervio oculomotor, se observa regeneración aberrante en el 61–93% de los casos. Durante el proceso de regeneración nerviosa tras una lesión, se forman conexiones erróneas hacia músculos distintos del objetivo original. También pueden formarse conexiones secundarias con el nervio trigémino ipsilateral, manifestándose clínicamente como sincinesia del párpado y los músculos extraoculares con la masticación (sincinesia oculomotora).
Parálisis del Nervio Oculomotor con Espasmos Cíclicos
Es un fenómeno raro observado en algunos casos de parálisis congénita del nervio oculomotor. Generalmente se nota desde el nacimiento hasta los primeros años. Los músculos inervados por el nervio oculomotor se contraen a intervalos regulares, con una duración de 10 a 30 segundos. Durante la contracción, se produce elevación del párpado, aducción, miosis y aumento de la acomodación, y entre las contracciones se vuelve al estado de parálisis del nervio oculomotor. El mecanismo subyacente no está claro.
7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (Informes en etapa de investigación)
Se están dilucidando los mecanismos moleculares de los trastornos congénitos de la inervación craneal (CCDDs), incluida la parálisis congénita del nervio oculomotor.
CFEOM1 (Fibrosis congénita de los músculos extraoculares tipo 1): Se han identificado mutaciones en KIF21A como causa. KIF21A codifica una proteína motora kinesina que transporta sustancias a lo largo de los microtúbulos, y su anomalía conduce a un defecto en la guía axonal del nervio oculomotor (CN3).
CFEOM3 (Fibrosis congénita de los músculos extraoculares tipo 3): Las mutaciones en TUBB3 (beta-tubulina específica de neuronas) o TUBB2B (otra beta-tubulina) son responsables. Las anomalías en los componentes de los microtúbulos provocan defectos del desarrollo de CN3 y CN4.
Estos estudios profundizan la comprensión de los mecanismos moleculares de la guía axonal y pueden contribuir a dilucidar la etiología de la parálisis congénita del nervio oculomotor y al desarrollo de nuevos tratamientos en el futuro.
En cuanto a la migraña oftalmopléjica, una causa de parálisis del nervio oculomotor en niños, la RM ha mostrado hallazgos inflamatorios alrededor del nervio oculomotor, lo que sugiere la efectividad de una terapia antiinflamatoria agresiva.