El papiledema se refiere a la hinchazón del disco óptico secundaria al aumento de la presión intracraneal (PIC). Este término se usa exclusivamente para la hinchazón del disco debida a PIC elevada; la hinchazón por otras causas se llama edema del disco óptico. En japonés, también se denomina “disco óptico congestivo” (うっ血乳頭).
El papiledema es una señal de advertencia de afecciones graves como tumores cerebrales, inflamación del SNC, trombosis venosa cerebral e hipertensión intracraneal idiopática (HII), y es un hallazgo oftalmológico que no debe pasarse por alto. La diferenciación del pseudopapiledema debido a drusas del disco óptico, disco inclinado o disco pequeño también es importante.
Epidemiología: La incidencia anual de hipertensión intracraneal idiopática en Estados Unidos es de 1.15 por cada 100,000 personas 2), con una tasa más alta en mujeres (1.97 vs 0.36 por 100,000 en hombres). La incidencia más alta se da en el grupo de edad reproductiva de 18 a 44 años (2.47 por 100,000), y está aumentando mundialmente con la epidemia de obesidad 2). La PIC normal en adultos medida por manómetro es inferior a 250 mmH2O, y en niños inferior a 280 mmH2O.
Q¿Cuál es la diferencia entre papiledema y edema del disco óptico?
A
El papiledema es un término limitado a la PIC elevada, mientras que la hinchazón del disco por otras causas (p. ej., neuritis óptica, isquemia, lesiones infiltrativas) se llama edema del disco óptico. Esta distinción es importante porque guía directamente la identificación de la etiología y la selección del tratamiento adecuado.
Además del edema de papila bilateral (A), la OCT muestra PHOMS hiperreflectivos con señales de flujo sanguíneo interno (flechas amarillas) en los márgenes superior e inferior del disco (B, C), y la RM con venografía revela distensión de la vaina del nervio óptico, silla turca vacía (flecha blanca, D) y defecto de flujo en el seno transverso (flecha azul, E). Esto corresponde al “edema de papila” tratado en la sección “2. Síntomas principales y hallazgos clínicos”.
En la fase aguda del edema de papila, las funciones visuales centrípetas (mejor agudeza visual corregida, visión cromática) suelen mantenerse normales, y los síntomas subjetivos iniciales son a menudo escasos.
Oscurecimientos visuales transitorios (TVO): Pérdida visual transitoria bilateral de segundos de duración. Desencadenada por cambios posturales o la maniobra de Valsalva. Se cree que el mecanismo es isquemia transitoria del disco óptico.
Cefalea: Posicional, que empeora por la mañana o al acostarse. Puede acompañarse de náuseas y vómitos.
Acúfenos pulsátiles: Un sonido de “siseo”. Causado por flujo turbulento venoso.
Diplopía: Diplopía horizontal debida a parálisis del nervio abducens (VI par craneal). Aparece como un signo de localización falsa de hipertensión intracraneal.
Constricción del campo visual y pérdida visual: Cuando la hipertensión intracraneal persiste durante meses, aparece constricción del campo visual inferonasal o concéntrica, seguida de pérdida visual.
Desplazamiento hacia la hipermetropía: Debido al acortamiento de la longitud axial por aplanamiento de la parte posterior del globo ocular.
En niños, la hipertensión intracraneal a menudo se descubre por la esotropía asociada a parálisis bilateral del nervio abducens.
Hallazgos clínicos (hallazgos confirmados por el médico en la exploración)
Hallazgos fundoscópicos en el edema de papila agudo:
Opacidad de la capa de fibras nerviosas de la retina: Pérdida del brillo peripapilar.
Elevación y borrosidad de los márgenes del disco: Los márgenes se vuelven indistintos y la superficie del disco se eleva.
Hiperemia del disco y pérdida de la excavación fisiológica: Enrojecimiento e hinchazón del disco, y la excavación en la superficie del disco desaparece.
Cambios vasculares: Dilatación y tortuosidad de las venas retinianas, ingurgitación venosa, hemorragias, manchas algodonosas, exudados (pueden formar una estrella macular).
Pulsación venosa espontánea (PVE): Presente en aproximadamente el 90% de los individuos normales. Desaparece con el aumento de la presión intracraneal; si está presente, sugiere que no hay elevación actual de la PIC. Sin embargo, tenga en cuenta que está ausente en el 10-20% de la población normal.
Líneas de Paton: Pliegues concéntricos alrededor del disco óptico. Pueden acompañarse de pliegues coroideos.
La gravedad del papiledema se evalúa mediante la escala de Frisén (estadios 0 a 5) y se utiliza como indicador del pronóstico visual.
Estadios 0–1
Estadio 0 (normal): Borrosidad de los bordes nasal, superior e inferior del disco. Capa de fibras nerviosas radial.
Estadio 1 (muy temprano): Oscurecimiento del borde nasal del disco. Sin elevación del borde. Halo grisáceo sutil. Pliegues coroideos concéntricos o radiales.
Estadios 2–3
Estadio 2 (temprano): Oscurecimiento de todos los bordes. Elevación del borde nasal. Halo peripapilar completo.
Estadio 3 (moderado): Aumento del diámetro del disco. Oscurecimiento de algunos segmentos de los vasos principales. Extensiones digitiformes en el borde externo del halo.
Estadios 4–5
Estadio 4 (marcado): Elevación de todo el disco. Oscurecimiento completo de los segmentos de los vasos principales sobre el disco.
Estadio 5 (grave): Protrusión en forma de cúpula. El halo es estrecho con bordes lisos. Desaparición de la excavación fisiológica.
QSi hay oscurecimiento visual transitorio, ¿la visión siempre empeora?
A
El TVO es un síntoma característico del papiledema, pero no es un precursor directo de la pérdida de visión. Sin embargo, si la hipertensión intracraneal persiste durante mucho tiempo, puede progresar desde una pérdida severa del campo visual periférico hasta una disminución de la visión central. Si el TVO aparece con frecuencia, es importante acudir rápidamente a un especialista para investigar la causa.
La velocidad de formación del papiledema depende de la velocidad de aumento de la presión intracraneal. Con una elevación leve y gradual de la PIC, puede aparecer en varias semanas; con cambios severos y agudos, puede aparecer en horas o un día.
Obesidad / aumento de peso reciente: El factor de riesgo más importante en mujeres en edad fértil.
Condiciones asociadas: Síndrome de ovario poliquístico (SOP), anemia por deficiencia de hierro, enfermedad tiroidea, apnea obstructiva del sueño (AOS), enfermedad renal.
Medicamentos: Antibióticos tetraciclinas, derivados de la vitamina A, litio, esteroides (o su retirada).
Factores genéticos: Se ha informado de aparición familiar de hipertensión intracraneal idiopática, y estudios de asociación de genoma completo han identificado regiones candidatas en los cromosomas 5, 13 y 14, pero no se ha establecido un patrón de herencia mendeliano2).
Q¿La pérdida de peso mejora el papiledema?
A
Cuando es causada por hipertensión intracraneal idiopática, se ha demostrado que una pérdida de peso del 5–10% mejora los síntomas de PIC y el papiledema. Sin embargo, el control de peso es solo una parte del tratamiento conservador, y dependiendo del grado de papiledema y la presencia de disfunción visual, puede ser necesaria la combinación con medicación o tratamiento quirúrgico.
El diagnóstico de papiledema se realiza mediante una combinación de examen oftalmológico, neuroimagen y punción lumbar (PL). Primero, se mide la presión arterial para descartar hipertensión maligna, y se realiza una imagen de emergencia (TC → RM + RMV con contraste) para evaluar lesiones ocupantes de espacio y trombosis del seno venoso. Después de confirmar que no hay riesgo de hernia cerebral, se realiza la PL.
Oftalmoscopia: La confirmación de papiledema bilateral es fundamental. Evalúe enrojecimiento, hinchazón, bordes borrosos, oscurecimiento de los vasos retinianos, hemorragias, exudados y dilatación venosa.
Angiografía fluoresceínica (AF): La fuga de colorante del disco óptico sugiere papiledema verdadero. En el pseudopapiledema no hay fuga, solo tinción. Sin embargo, en miopía alta o drusas enterradas, puede ocurrir fuga incluso en pseudopapiledema, lo cual es una limitación.
Tomografía de coherencia óptica (OCT) (SD-OCT de la capa de fibras nerviosas de la retina [RNFL]): Útil para detectar hinchazón sutil del disco y seguimiento. La OCT de la capa de células ganglionares - plexiforme interna (GCL-IPL) ayuda a diferenciar atrofia de mejoría.
Prueba de campo visual (perimetría automatizada): Evalúa el agrandamiento de la mancha ciega, escotoma arqueado, escalón nasal y constricción concéntrica. Se utiliza Humphrey 30-2.
Ecografía modo B, autofluorescencia de fondo, EDI-OCT: Útiles para identificar pseudopapiledema (p. ej., drusas).
Prueba de diplopía: Detección de parálisis bilateral del nervio abducens.
El pseudopapiledema puede ser causado por hipermetropía alta, miopía alta, drusas, disco inclinado, fibras nerviosas mielinizadas, hamartoma, etc. Hay anomalía en la morfología del disco pero no edema real. Los siguientes hallazgos sugieren pseudopapiledema.
Sin telangiectasias ni hiperemia en la superficie del disco
Ausencia de excavación fisiológica
Sin hemorragias ni exudados
Sin opacidad de la capa de fibras nerviosas de la retina
Los vasos sanguíneos en la superficie del disco se pueden seguir claramente
Diagnóstico diferencial: drusas enterradas, disco inclinado, papilopatía diabética, papilopatía hipertensiva, escleritis posterior, neuritis perióptica, uveítis (sarcoidosis, VKH), neuritis óptica, oftalmopatía tiroidea, CRVO, NAION, neuropatía óptica infiltrativa (linfoma, leucemia), meningioma de la vaina del nervio óptico, etc.
Los tres objetivos del tratamiento son: (1) tratar la causa subyacente, (2) preservar la función visual y (3) aliviar los síntomas (como el dolor de cabeza).
Hipertensión maligna: Traslado urgente inmediato. Prestar atención a la combinación de hipertensión intracraneal e hipertensión sistémica (FISH).
Lesiones ocupantes de espacio: Priorizar el tratamiento primario como la cirugía.
Trombosis venosa cerebral aguda: Consultar a un equipo especializado en neurocirugía y neurología. Iniciar anticoagulación con warfarina. Evitar la acetazolamida ya que puede empeorar la condición. Se puede considerar agregarla después de iniciar la anticoagulación.
Inducido por fármacos: Suspender el fármaco causante.
En Japón, lo siguiente es la base del tratamiento para la hipertensión intracraneal.
Reducción de la presión intracraneal: Procedimientos neuroquirúrgicos como la extirpación de lesiones ocupantes de espacio o la derivación ventriculoperitoneal.
Hipertensión intracraneal idiopática: Extracción de LCR mediante punción lumbar, administración de acetazolamida (Diamox®) o manitol (la acetazolamida no está cubierta por el seguro en Japón).
Primera línea: Acetazolamida (inhibidor de la anhidrasa carbónica). El ensayo IIHT respaldó su seguridad y eficacia en combinación con pérdida de peso en pacientes con pérdida visual leve, mejorando el papiledema1). La administración durante 6 meses mostró reducción de la PIC, mejora de la CV y disminución del papiledema2).
Segunda línea: Topiramato (anticonvulsivante; reduce la PIC y mejora la función visual)2), Furosemida (Lasix®). Se usa cuando la acetazolamida no es tolerada o es ineficaz.
Manejo quirúrgico de la hipertensión intracraneal idiopática
Fenestración de la vaina del nervio óptico (ONSF): Se elige cuando la pérdida visual es el problema principal. Se crea una pequeña ventana en la vaina del nervio óptico para aliviar la compresión2).
Derivación de LCR: La derivación lumboperitoneal (LP) se considera la intervención quirúrgica primaria para la HII2). La derivación ventriculoperitoneal (VP) también es una opción. Indicada cuando predomina la cefalea, o cuando coexisten cefalea y pérdida visual.
Stent del seno venoso dural: Una opción cuando hay estenosis significativa del seno venoso y un gran gradiente de presión. Se ha reportado como seguro y eficaz4).
Cirugía bariátrica: Intervención quirúrgica para la pérdida de peso. El ensayo IIH Weight Trial (JAMA Neurol 2021) demostró su eficacia1).
Complicaciones del tratamiento quirúrgico: Falla, rotura e infección de la derivación; pérdida visual relacionada con la manipulación quirúrgica en ONSF requieren atención.
Pronóstico: Si la presión intracraneal disminuye tempranamente, el papiledema se resuelve rápidamente y la función visual se preserva. El tratamiento tardío que lleva a disfunción visual es irreversible. La tasa de recurrencia de la HII es del 9–28%, y es importante el seguimiento regular2). El pronóstico visual es generalmente bueno, pero ocurre pérdida visual severa en una minoría2).
Factores pronósticos desfavorables: Aumento de peso, severidad del papiledema, severidad de la cefalea basal2).
HII fulminante: En casos severos con pérdida visual profunda, papiledema severo y constricción del campo visual, la presión de apertura media del LCR puede alcanzar 54.1 cmH2O (rango 29–70 cmH2O)1); el 50% progresa a ceguera legal, y todos tienen defectos residuales del campo visual y atrofia óptica1). Si la DM basal del CVH es menor de -7 dB, la visión no se recuperó1).
Q¿Se puede usar acetazolamida para todos los tipos de papiledema?
A
La acetazolamida está establecida como tratamiento de primera línea para la hipertensión intracraneal idiopática, pero está contraindicada cuando la causa es trombosis venosa cerebral, ya que puede empeorar la condición. Es esencial identificar la causa subyacente y seleccionar el tratamiento en consecuencia. Tenga en cuenta que se usa fuera de indicación en Japón.
El estancamiento del flujo axoplásmico juega un papel central en la formación del papiledema.
Mecanismo del estancamiento del flujo axoplásmico:
Aumento de la PIC detrás del ojo → aumento de la presión en el espacio subaracnoideo alrededor del nervio óptico → compresión del nervio óptico → estancamiento del transporte axonal anterógrado en el disco óptico → edema nervioso (papiledema).
Una vez que ocurre la atrofia, las fibras nerviosas muertas no se hinchan, por lo que el papiledema puede desaparecer incluso si la elevación de la PIC persiste (atrofia en etapa terminal).
Fisiopatología de la hipertensión intracraneal idiopática: El mecanismo exacto se desconoce. Se cree que están involucrados la desregulación de la dinámica del LCR, factores metabólicos y hormonales 2). También se ha propuesto la estenosis del seno venoso que conduce a un aumento de la presión del seno venoso y una disminución de la absorción de LCR. Recientemente, la hipertensión intracraneal idiopática se reconoce cada vez más como un trastorno metabólico sistémico asociado con la desregulación de los andrógenos 1).
Hipertensión intracraneal relacionada con MAV (mecanismo raro): Las malformaciones arteriovenosas (MAV) no rotas pueden causar hipertensión intracraneal y papiledema sin hemorragia ni hidrocefalia 3). El mecanismo propuesto es el drenaje anormal debido a la arterialización de las venas corticales → aumento de la presión de pulso en el espacio subaracnoideo → deterioro de la reabsorción de LCR. Una revisión de la literatura reportó 26 casos de este tipo 3).
7. Investigación reciente y perspectivas futuras (informes en fase de investigación)
La colocación de stent en el seno transverso (TSS) se ha reportado como un tratamiento seguro y eficaz en el manejo de la hipertensión intracraneal idiopática4).
Waser et al. (2021) reportaron TSS en un caso de papiledema con hernia del parénquima cerebral dentro del seno venoso dural (BHDVS) en un hombre de 52 años4). Seis meses después de la colocación del stent, se logró la desaparición objetiva del papiledema y la normalización del gradiente de presión del seno venoso (32 mmHg → 12 mmHg, gradiente >15 mmHg → 5 mmHg).
Desaparición del papiledema mediante embolización de MAV
Ghorbani et al. (2025) reportaron embolización endovascular en 4 casos de MAV no rota que presentaban hipertensión intracraneal y papiledema3). El papiledema bilateral desapareció dentro del primer mes después del tratamiento, y en los casos de embolización completa no fue necesario ajuste de medicación. En el Caso 1 (hombre de 35 años), la presión de apertura de la punción lumbar se normalizó de 38 cmH2O a 28 cmH2O una semana después de la embolización y a 21 cmH2O al mes, confirmándose la desaparición del papiledema.
Nuevo concepto de hipertensión intracraneal idiopática como enfermedad metabólica sistémica y perspectivas terapéuticas
La hipertensión intracraneal idiopática se está posicionando cada vez más como una enfermedad metabólica sistémica independiente de la obesidad1). Un ensayo controlado aleatorizado (IIH Weight Trial, JAMA Neurol 2021) que comparó cirugía bariátrica versus intervención comunitaria de control de peso demostró la eficacia de la cirugía bariátrica1). Se están llevando a cabo investigaciones sobre nuevos tratamientos dirigidos a la desregulación de andrógenos1), y el fortalecimiento de la evidencia para intervenciones quirúrgicas también es una prioridad1). Establecer la etiología, los factores adicionales de disfunción y el tratamiento óptimo de la hipertensión intracraneal idiopática son desafíos de investigación futuros2).
Bonelli L, Menon V, Arnold AC, Mollan SP. Managing idiopathic intracranial hypertension in the eye clinic. Eye. 2024;38:2472-2481.
Toshniwal SS, Kinkar J, Chadha Y, et al. Idiopathic intracranial hypertension: a comprehensive review. Cureus. 2024;16(3):e56256.
Ghorbani M, Griessenauer CJ, Wipplinger C, et al. Intracranial hypertension and papilledema secondary to an unruptured arteriovenous malformation: review of the literature. Neuroradiol J. 2025;38(4):387-393.
Waser B, Wood HM, Mews P, Lalloo S. Transverse sinus stenting for treatment of papilloedema secondary to a large brain herniation into a dural venous sinus with associated tectal plate lesion: case report and literature review. Interv Neuroradiol. 2021;27(6):756-762.
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