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Tumores y patología

Melanoma orbitario

El melanoma orbitario es un tumor maligno derivado de melanocitos que se origina dentro de la órbita. Se clasifica en dos tipos: primario y secundario.

Primario

Definición: Transformación maligna de melanocitos ectópicos dentro de la órbita.

Frecuencia: Extremadamente raro, representa menos del 1% de todos los tumores orbitarios.

Factores predisponentes: El 90% se asocia con lesiones pigmentadas como nevo azul, nevo de Ota y melanocitosis orbitaria.

Secundario

Definición: Afectación orbitaria por invasión de tejidos circundantes o metástasis a distancia.

Frecuencia: Representa del 5 al 20% de todos los tumores orbitarios metastásicos. Los tumores orbitarios metastásicos constituyen del 2 al 7% de todos los tumores orbitarios.

Sitios primarios: Coroides 51%, conjuntiva 17%, piel 12%, cavidad nasal y senos paranasales 3%, párpado 2%.

Los datos epidemiológicos del melanoma orbitario primario son los siguientes. Según un análisis agrupado de 88 casos de una revisión bibliográfica 1).

  • Edad media de inicio: 45.1 años (rango 5–91 años, mediana 45 años)
  • Proporción por sexo: 58% hombres, 42% mujeres (sin diferencia significativa)
  • Raza: 95% caucásicos (norte de Europa)

El intervalo de diagnóstico del melanoma orbitario secundario varía ampliamente, desde 0 meses hasta 34 años después del diagnóstico del melanoma primario. En adultos, el melanoma cutáneo maligno también puede ser el origen de la metástasis orbitaria.

Q ¿Cuál es la diferencia entre el melanoma orbitario primario y el secundario?
A

El melanoma orbitario primario se origina a partir de melanocitos ectópicos dentro de la órbita y es extremadamente raro, representando menos del 1% de todos los tumores orbitarios. El melanoma orbitario secundario resulta de la invasión o metástasis a distancia de melanomas uveales, conjuntivales o cutáneos, y constituye del 5 al 20% de todos los tumores orbitarios metastásicos. El pronóstico es peor para el melanoma orbitario secundario, con una supervivencia media de 24 meses.

2. Principales síntomas y hallazgos clínicos

Sección titulada «2. Principales síntomas y hallazgos clínicos»

Las frecuencias de los principales síntomas subjetivos se muestran a continuación (de una revisión bibliográfica de 88 casos) 1).

SíntomaFrecuencia
Proptosis unilateral73%
Disminución de la visión32%
Diplopía15%
Dolor periorbitario14%
Masa palpable9%

Otros síntomas pueden incluir ptosis, hinchazón palpebral, defecto pupilar aferente relativo (RAPD) y poliosis1).

La restricción del movimiento ocular por infiltración orbitaria de un tumor maligno progresa relativamente rápido.

Hallazgos clínicos (hallazgos confirmados por el médico en el examen)

Sección titulada «Hallazgos clínicos (hallazgos confirmados por el médico en el examen)»

Los hallazgos y pruebas que deben evaluarse en el examen oftalmológico son los siguientes:

  • Proptosis: Evaluada mediante exoftalmometría de Hertel.
  • Ptosis y movimiento ocular anormal: Debido a compresión o infiltración por la masa.
  • Quemosis e inyección conjuntival: Observadas como cambios inflamatorios.
  • Edema del disco óptico: Se observa en casos avanzados cuando ocurre compresión del nervio óptico.
  • Pruebas recomendadas: Exoftalmometría de Hertel, prueba de visión cromática, movimiento de músculos extraoculares, agudeza visual y presión intraocular, examen del segmento anterior y posterior, campo visual y tomografía de coherencia óptica de la mácula y el nervio óptico.

El melanoma orbitario primario se origina de la transformación maligna de melanocitos neurotrópicos mesenquimales profundos ectópicos dentro de la órbita. Los melanocitos derivan de la cresta neural y pueden formar tumores en sitios de migración de la cresta neural además de la piel, como el cerebro y el tracto gastrointestinal.

Las lesiones pigmentadas precursoras están presentes en el 90% de los casos primarios 1).

  • Nevus azul: Lesión precursora melanocítica benigna dentro de la órbita. Se detecta histológicamente en el 42% de los casos 1).
  • Nevus de Ota (melanocitosis oculodérmica): Melanocitosis dérmica distribuida en las regiones ocular y cutánea.
  • Melanocitosis orbitaria: Estado hiperplásico de melanocitos dentro de la órbita.

En una revisión de la literatura de 88 casos, el 24% presentaba melanocitosis ocular o nevus de Ota asociados 1).

  • Extensión extraescleral del melanoma uveal: La neoplasia maligna intraocular primaria más común. Origen coroideo 85-90%, iris 3-5%, cuerpo ciliar 5-8%. La invasión orbitaria a través de la esclera conlleva un mal pronóstico.
  • Extensión orbitaria del melanoma conjuntival o palpebral: Invasión desde la lámina propia hasta la órbita.
  • Metástasis a distancia del melanoma cutáneo: Metástasis a la órbita por vía linfática o hematógena.

Los factores de riesgo incluyen antecedentes familiares, exposición a radiación ultravioleta A, ojos azules, cabello rojo o rubio, piel clara, numerosos nevus e inmunosupresión.

Q ¿Tener nevus de Ota aumenta el riesgo de melanoma orbitario?
A

En el 90% de los melanomas orbitarios primarios existen lesiones pigmentarias predisponentes, y el nevus de Ota (melanocitosis oculodérmica) es uno de los factores predisponentes representativos 1). Sin embargo, no todos los nevi de Ota se malignizan; la malignización es rara. Es importante el seguimiento mediante exámenes oftalmológicos regulares.

El diagnóstico definitivo se realiza mediante biopsia y examen patológico. No se puede confirmar solo con imágenes. En pacientes con melanocitosis ocular, se debe evitar la biopsia para prevenir la diseminación.

A continuación se muestra una comparación de los hallazgos de TC y RM.

CaracterísticaTCRM
MorfologíaMasa homogénea bien definidaRealce con contraste de gadolinio
Características de señalÚtil para detectar destrucción óseaHiperintensidad en T1, hipointensidad en T2 (propiedad paramagnética de la melanina)
LimitacionesPuede ser mal diagnosticado como tumor benignoEl melanoma coroideo también muestra señales similares

En la RM, las propiedades paramagnéticas de la melanina causan una señal alta en imágenes potenciadas en T1 (en comparación con el vítreo) y una señal baja en imágenes potenciadas en T2 (en comparación con el vítreo). Realza con gadolinio y la señal aumenta en secuencias de supresión grasa.

El tumor se visualiza dentro del cono muscular o a lo largo de los músculos extraoculares, y en ocasiones puede observarse invasión del techo orbitario, la grasa retrobulbar o el seno cavernoso.

Los subtipos histológicos son los siguientes:

  • Melanoma no especificado: 86.6%, el más frecuente
  • Tipo epitelioide: 8.5%
  • Tipo células fusiformes B: 1.6%
  • Tipo mixto (fusiforme + epitelioide): 1.6%
  • Tipo células fusiformes A / Amelanótico: 0.8% cada uno

Las tinciones de inmunohistoquímica utilizadas para la confirmación son S100, HMB-45 y Melan-A 1). SOX-10 también es positivo 1).

  • 5-S-cisteinildopa: Los niveles sanguíneos superiores a 10 nmol/L aumentan el riesgo de diseminación sistémica.
  • PET/TC: Útil para la búsqueda de metástasis sistémicas.

Debido a que los hallazgos de imagen son bien definidos, puede ocurrir un diagnóstico erróneo con tumores benignos (schwannoma, histiocitoma fibroso, malformación arteriovenosa, hemangioma cavernoso) 1). También es importante la diferenciación del melanocitoma orbitario.

La cirugía es el pilar del tratamiento 1). Las opciones quirúrgicas son la escisión local (excisión/debulking) y la exenteración orbitaria.

Escisión local

Indicaciones: Casos en los que la ubicación y el tamaño del tumor son resecables.

Características: Preserva la función y la estética.

Resultados: Seleccionada en el 38% de 88 casos en una revisión de la literatura. Sin diferencias significativas en supervivencia ni recurrencia en comparación con la exenteración orbitaria (p=.16) 1).

Exenteración orbitaria

Indicaciones: Cuando la resección radical es difícil y no se espera que la terapia adyuvante sea efectiva.

Características: Alta capacidad curativa pero conlleva un deterioro psicosocial y funcional significativo.

Resultados: Seleccionada en el 57% de 88 casos en una revisión de la literatura. Sin diferencia en supervivencia en comparación con la escisión local (p=.16) 1).

Las principales complicaciones de la exenteración orbitaria incluyen fístula sinusal orbitaria (15/64 casos), fracaso del injerto cutáneo, secreción crónica y fuga de líquido cefalorraquídeo. Los métodos de reconstrucción van desde la granulación espontánea hasta colgajos libres. La reconstrucción de la cavidad cerrada con un colgajo de músculo temporal se considera útil para restaurar el volumen orbitario y mejorar la tolerancia a la radioterapia adyuvante 2).

La adición de radioterapia adyuvante mejora significativamente el cociente de riesgos instantáneos de muerte en comparación con la cirugía sola (HR 0.2, IC 95% 0.06–0.69, p=.01) 1).

  • Radioterapia externa: La más utilizada, en el 83% de los casos 1).
  • Terapia con protones: Alta conformidad al tumor, minimizando la dosis a tejidos normales. Utilizada en el 8% de los casos1).
  • Radioterapia de intensidad modulada/Radioterapia volumétrica modulada de arco: Utilizada en el 6% de los casos. Existen ejemplos de radioterapia volumétrica modulada de arco a 60 Gy en 30 fracciones con verificación de posición mediante radioterapia guiada por imagen2).
  • Brachiterapia: Utilizada en el 3% de los casos1).

Para tumores pequeños, la radioterapia sola también es una opción.

Las complicaciones tardías después de la radioterapia incluyen retinopatía por radiación, neuropatía óptica y cicatrización corneal, que requieren atención.

Aunque se usa para el melanoma metastásico, la evidencia específica para el melanoma orbitario es limitada. Para tumores metastásicos, el tratamiento se realiza en colaboración con otros departamentos (dermatología, oncología médica, etc.) que manejan la lesión primaria.

  • Inhibidores de puntos de control inmunitarios: Nivolumab (anticuerpo anti-PD-1), pembrolizumab (anticuerpo anti-PD-1), ipilimumab (anticuerpo anti-CTLA-4).
  • Fármacos diana moleculares: Inhibidores de BRAF, inhibidores de MEK.

Existe un informe de caso de remisión completa sin recurrencia durante 2 años en un paciente con invasión orbitaria de melanoma uveal (incluyendo metástasis intraperitoneal) después de 9 ciclos de pembrolizumab2).

Q ¿Existe diferencia en la supervivencia entre la exenteración orbitaria y la resección local?
A

El análisis de 88 casos en una revisión de la literatura no mostró diferencias significativas en las tasas de supervivencia o recurrencia entre la exenteración orbitaria y la resección local (p=.16)1). Por otro lado, agregar radioterapia adyuvante a la cirugía mejora significativamente la razón de riesgo de muerte (HR 0.2, p=.01). La elección del procedimiento quirúrgico se realiza considerando la ubicación, el tamaño del tumor y el estado general.

El melanoma orbitario primario se origina a partir de melanocitos de las leptomeninges, nervios ciliares o nidos de melanocitos ectópicos dentro de la órbita 1). Los melanocitos son células derivadas de la cresta neural y pueden dar lugar a tumores en sus sitios de migración (además de la piel, también en el cerebro y el tracto gastrointestinal). El 60–80% de los melanomas cutáneos surgen de novo, mientras que el 20–40% resultan de la transformación maligna de nevos benignos.

  • Extensión extraescleral del melanoma uveal: El tumor penetra la esclerótica e invade la órbita.
  • Melanoma conjuntival con invasión de la lámina propia: La invasión directa se extiende desde la conjuntiva hacia la órbita.
  • Metástasis de melanoma cutáneo distante: Alcanza la órbita por vía linfática o hematógena.

Se han reportado dos subgrupos genéticos de melanoma orbitario primario 1).

  • Tipo melanoma uveal: Mutaciones en GNAQ/GNA11/SF3B1. La mutación en el codón 209 de GNAQ/GNA11 se detecta hasta en el 90% de los melanomas uveales y activa la vía de señalización MAPK. Más común en melanomas orbitarios posteriores.
  • Tipo melanoma conjuntival: Mutaciones en NRAS/TERTp. Más común en melanomas orbitarios anteriores (cerca de la conjuntiva).

En cuanto al pronóstico, las mutaciones en SF3B1 y EIF1AX sugieren un pronóstico favorable 1). La pérdida de expresión de BAP-1 se asocia con metástasis en el melanoma uveal, pero no necesariamente se relaciona con mal pronóstico en el melanoma orbitario primario 1).

Q ¿Qué subtipos existen en el perfil genético del melanoma orbitario?
A

Se han reportado dos grupos: el tipo melanoma uveal (mutaciones en GNAQ/GNA11/SF3B1) y el tipo melanoma conjuntival (mutaciones en NRAS/TERTp) 1). Se ha sugerido que la ubicación del tumor dentro de la órbita puede corresponder al genotipo, y en el futuro podría utilizarse para predecir la respuesta a la inmunoterapia.


7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (Informes en fase de investigación)

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Eficacia y limitaciones de los inhibidores de puntos de control inmunitarios

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En una revisión bibliográfica de Adetunji et al. (2021), se informó el primer uso de la terapia combinada de ipilimumab más nivolumab para el melanoma orbitario primario 1). Después de dos ciclos, se desarrollaron meningitis aséptica inmunorrelacionada y hepatitis autoinmunitaria, lo que llevó a la interrupción, y no se logró la reducción del tumor.

La tasa de respuesta de los inhibidores de puntos de control inmunitarios para el melanoma uveal es menor que para el melanoma cutáneo. Se considera que la baja carga mutacional tumoral es un factor contribuyente 1).

Por otro lado, se ha informado un caso de remisión completa con pembrolizumab en un paciente con invasión orbitaria de melanoma uveal (incluyendo metástasis intraperitoneal) 2), y la predicción de la respuesta a la inmunoterapia mediante pruebas genéticas se cita como un desafío futuro 1).

  • Melanoma orbitario primario: Mediana de supervivencia global de 174 meses, metástasis en el 36%, recurrencia local en el 15%, muerte por metástasis en el 32% 1). La prevalencia de metástasis a los 5 años es del 38%.
  • Melanoma orbitario secundario: Mediana de supervivencia de 24 meses. El primario cutáneo tiene el peor pronóstico.
  • Principales sitios de metástasis: Hígado y pulmón son comunes.

  1. Adetunji MO, McGeehan B, Lee V, Maguire MG, Briceño CA. Primary orbital melanoma: A report of a case and comprehensive review of the literature. Orbit. 2021;40(6):461-469.
  2. Lalmand M, Gilis S, Raptos A, Simon A, Van Brussel S, Sasserath C. Ten years’ blindness of the right eye: A rare presentation of an orbital melanoma. SAGE Open Med Case Rep. 2023;11:2050313X231173786.
  3. Yong LSS, Tong JY, Huang S, Selva D. Radiological Characteristics of Orbital Melanoma. Ophthalmic Plast Reconstr Surg. 2023;39(2):195-196. PMID: 36867767.

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