El síndrome de hipoventilación por obesidad (OHS) se define por la siguiente tríada.
Obesidad: IMC >30 kg/m²
Hipercapnia diurna: PaCO₂ >45 mmHg
Trastorno respiratorio del sueño: A menudo se asocia con apnea obstructiva del sueño (AOS)
El diagnóstico requiere la exclusión de otras causas de hipoventilación (p. ej., enfermedad neuromuscular, enfermedad de la pared torácica, enfermedad del parénquima pulmonar)1)2).
En 1956, Burwell y colaboradores denominaron a los pacientes con obesidad extrema y somnolencia “síndrome de Pickwick” en alusión a la novela de Dickens1). Sin embargo, durante décadas posteriores, la distinción entre OHS y AOS fue poco clara. En 1999, la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM) clasificó las causas de hipercapnia diurna en “predominio de obstrucción de la vía aérea superior (AOS)” y “predominio de hipoventilación (OHS)”, estableciendo la definición formal de OHS1).
Aproximadamente el 90% de los pacientes con OHS presentan AOS comórbida, mientras que el 10% restante muestra hipoventilación durante el sueño sin eventos obstructivos2).
La prevalencia estimada de OHS en la población general de EE. UU. es aproximadamente del 0,15–0,3% 1). La prevalencia aumenta notablemente con el aumento del IMC.
IMC 30–35 kg/m²: 8–12%
IMC >40 kg/m²: 18–31%
IMC >50 kg/m²: aproximadamente el 50% 2)
La prevalencia de OHS en la población de pacientes con OSA se reporta entre el 10 y el 20% 2). El diagnóstico suele retrasarse y generalmente se diagnostica por primera vez entre los 40 y 60 años. Aproximadamente el 75% son diagnosticados erróneamente con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) 2).
Q¿Cuál es la diferencia entre el OHS y la OSA (apnea obstructiva del sueño)?
A
La OSA se caracteriza por apneas e hipopneas repetitivas debido al colapso de la vía aérea superior durante el sueño. El OHS difiere en que, además de la OSA, persiste hipercapnia (PaCO₂ >45 mmHg) incluso durante la vigilia. Aproximadamente el 90% de los pacientes con OHS tienen OSA comórbida, pero alrededor del 10% tienen un tipo de hipoventilación sin OSA.
Los síntomas sistémicos del OHS son los siguientes.
Somnolencia diurna excesiva: Es la queja más común.
Cefalea matutina: Se cree que es causada por la vasodilatación cerebral debido a la retención nocturna de CO₂.
Fatiga crónica: Asociada con la mala calidad del sueño.
Disnea: Particularmente notable durante el esfuerzo.
Ronquidos y sensación de asfixia nocturna: Son síntomas asociados con la OSA. En un caso con OSA grave (AHI 58.2), se ha reportado insuficiencia respiratoria hipercápnica aguda que requirió manejo con intubación6).
Los síntomas subjetivos oculares incluyen los siguientes.
Disminución de la agudeza visual: Causada por papiledema o CRVO.
Visión borrosa transitoria: Ocurre con aumento de la presión intracraneal, causando pérdida de visión bilateral durante unos segundos. Si la presión intracraneal elevada persiste durante meses, aparece estrechamiento del campo visual inferonasal o concéntrico.
Hinchazón bilateral del disco óptico: Acompañada de hemorragias y ingurgitación venosa. El mecanismo principal es hipercapnia → vasodilatación cerebral → aumento de la presión intracraneal → aumento de la presión venosa en el disco óptico.
Otra hipótesis: También se ha propuesto que la hipoxemia durante las apneas en la AOS provoca un aumento de la presión intracraneal durante el sueño, y la compresión del seno transverso eleva la presión intracraneal.
CRVO
Oclusión de la vena central de la retina: Presenta tortuosidad y dilatación venosa, hemorragias en llama, y edema leve del disco óptico y edema macular en uno o ambos ojos.
Mecanismo propuesto: La dilatación de la arteria central de la retina inducida por hipoxia comprime la vena central de la retina adyacente. También puede contribuir el aumento local de la viscosidad sanguínea asociado al edema del disco óptico.
FES
Síndrome del párpado flácido: Estado en el que el párpado superior se evierte fácilmente hacia arriba. Se encuentra en el 2–33% de los pacientes con AOS. Causado por debilidad del músculo tarsal, ocurre típicamente en el lado sobre el que el paciente duerme.
Casos bilaterales: Sugieren decúbito lateral alternante o posición prona para dormir.
Neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica
Neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica: Se caracteriza por pérdida visual monocular indolora repentina, edema del disco óptico y defecto pupilar aferente relativo (RAPD).
Asociación con OSA: Los pacientes con OSA tienen un 16% más de riesgo de desarrollar neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica, involucrando efectos combinados de hipoxia, estrés oxidativo y aumento de la presión intracraneal durante la apnea.
Aumento del perímetro cervical y estrechamiento faríngeo: Signos de obstrucción de la vía aérea superior.
Acentuación del segundo tono cardíaco (P2): Sugiere la presencia de hipertensión pulmonar.
Edema en extremidades inferiores: Asociado con cor pulmonale (insuficiencia cardíaca derecha).
Rubor facial y cianosis: Relacionados con hipoxemia y policitemia2).
Q¿Qué síntomas se presentan cuando hay papiledema?
A
En la etapa inicial, a menudo no hay síntomas subjetivos aparte de oscurecimientos visuales transitorios (en ambos ojos) que duran unos segundos. Cuando la hipertensión intracraneal persiste durante varios meses, aparecen defectos del campo visual en patrón inferonasal o concéntrico, seguidos de pérdida de agudeza visual. También puede ocurrir parálisis bilateral del nervio abducens.
Obesidad: El factor de riesgo más importante. Con un IMC >50, la prevalencia de OHS alcanza aproximadamente el 50%2).
OSA grave: La OSA grave con un índice de apnea-hipopnea (IAH) ≥30 aumenta la probabilidad de OHS.
Diferencias de sexo: A diferencia de la OSA, la OHS no muestra una diferencia clara entre sexos2).
Raza/Etnia: No se han demostrado factores de riesgo específicos de una raza. Los afroamericanos pueden tener un mayor riesgo de OHS debido a una mayor prevalencia de obesidad mórbida. Los asiáticos tienden a desarrollar OHS con IMC más bajos2).
En comparación con los pacientes obesos no hipercápnicos, los pacientes con OHS tienen un riesgo significativamente mayor de las siguientes complicaciones 2).
Insuficiencia cardíaca: OR 9 (IC 95%: 2.3-35)
Angina de pecho: OR 9 (IC 95%: 1.4-57.1)
Cor pulmonale: OR 9 (IC 95%: 1.4-57.1)
Hipertensión pulmonar: Complica hasta el 88% de los pacientes con OHS (15% en OSA sola)
El diagnóstico de OHS requiere cumplir las siguientes tres condiciones.
PaCO₂ en vigilia >45 mmHg (confirmado mediante gasometría arterial)
IMC >30 kg/m² (en niños, IMC >percentil 95)
Exclusión de otras causas de hipoventilación (enfermedad pulmonar parenquimatosa, enfermedad de la pared torácica, enfermedad neuromuscular, farmacológica, etc.)
Gasometría arterial (ABG): Esencial para el diagnóstico definitivo. Mida la PaCO₂ sin oxígeno suplementario 2).
Polisomnografía (PSG): Evalúa la presencia y gravedad de la OSA e identifica patrones de hipoventilación nocturna. Según los criterios de la AASM, se diagnostica hipoventilación relacionada con el sueño cuando la PaCO₂ >55 mmHg persiste durante ≥10 minutos durante el sueño, o cuando la PaCO₂ aumenta ≥10 mmHg con respecto al valor en vigilia y supera los 50 mmHg durante ≥10 minutos 3).
Nivel de bicarbonato sérico: Un valor <27 mmol/L es útil para excluir el SOH (valor predictivo negativo del 99%). Las guías de la ATS recomiendan esta prueba en pacientes con sospecha clínica moderada a alta (prevalencia de SOH ≥20%, generalmente IMC >40) 3).
Pruebas de función pulmonar: A menudo muestran un patrón restrictivo (CVF reducida) 2). La CVF reducida también es un predictor de riesgo de ingreso en UCI 3).
Ecocardiografía: Se utiliza para evaluar la hipertensión pulmonar y la función cardíaca derecha 4).
Oftalmoscopia: Confirmación de papiledema bilateral. La angiografía con fluoresceína que muestra fuga de colorante del disco óptico también es útil para el diagnóstico.
Cuando se presenta papiledema, es importante diferenciarlo de la hipertensión intracraneal idiopática (HII). La HII ocurre comúnmente en mujeres jóvenes obesas, con presión intracraneal elevada pero PaCO₂ normal. En contraste, el SHO se asocia con hipercapnia, que aumenta la presión intracraneal a través de la vasodilatación cerebral. Se utiliza TC o RM para excluir lesiones ocupantes de espacio e hidrocefalia, y la RMV para confirmar estenosis u oclusión de los senos venosos cerebrales.
Q¿En qué casos se sospecha SHO?
A
En pacientes obesos (especialmente IMC >40) que presentan somnolencia diurna excesiva, cefalea matutina y disnea, se debe sospechar OHS cuando el bicarbonato sérico sea ≥27 mmol/L. Confirmar el diagnóstico con gasometría arterial que muestre PaCO₂ >45 mmHg.
Los pilares del tratamiento de la OHS son la terapia de presión positiva en la vía aérea (terapia PAP) y la pérdida de peso.
CPAP
Presión positiva continua en la vía aérea: Primera línea para OHS con OSA grave (AHI≥30). Mantiene una presión positiva constante durante el sueño para prevenir el colapso de la vía aérea superior.
Tasa de eficacia: Los eventos respiratorios desaparecen en el 57% de los pacientes. En casos sin respuesta, considere cambiar a BiPAP.
VNI (BiPAP, etc.)
Ventilación no invasiva: Primera línea cuando la AOS es leve o está ausente. También indicada en casos sin respuesta a CPAP.
Tasa de éxito en fase aguda: La tasa de éxito de la VNIP para la insuficiencia respiratoria hipercápnica aguda (IRHA) es aproximadamente del 84%4).
La VNI a largo plazo y la CPAP tienen eficacia equivalente. Se puede prescribir CPAP independientemente de la gravedad de la PaCO₂ basal, pero si la hipercapnia no mejora después de 2 a 3 meses, se recomienda cambiar a VNI2).
La pérdida de peso significativa mediante métodos convencionales o cirugía bariátrica mejora la función pulmonar, la fuerza de los músculos respiratorios y los trastornos respiratorios del sueño.
En un estudio de Sugerman et al., 61 pacientes con SHO sometidos a cirugía bariátrica mostraron una mejoría en la PaO₂ de 53 a 73 mmHg y en la PaCO₂ de 53 a 44 mmHg al año de la cirugía. Sin embargo, en el seguimiento a 5 años, la PaO₂ disminuyó a 68 mmHg, la PaCO₂ aumentó a 47 mmHg y el IMC aumentó de 38 a 40 kg/m², lo que indica desafíos en el mantenimiento de los efectos a largo plazo2).
Desde la generalización del CPAP, la traqueostomía se realiza con menos frecuencia, pero sigue siendo un último recurso cuando otras opciones de tratamiento no son efectivas. Puede mejorar la ventilación alveolar al evitar la vía aérea superior, pero no afecta la producción de CO₂ ni la debilidad muscular específica del SHO.
Medroxiprogesterona: Tiene un efecto estimulante respiratorio en el hipotálamo y mejora la hipoxemia y la hipercapnia, pero no las corrige por completo. Conlleva riesgo de tromboembolismo venoso y no se recomienda en pacientes con movilidad limitada2).
Acetazolamida: Inhibe la conversión de CO₂ en bicarbonato, disminuye el pH cerebral y aumenta el impulso ventilatorio central. Se ha informado que mejora el AHI, aumenta la PaO₂ y disminuye la PaCO₂. Sin embargo, en pacientes con limitación ventilatoria, existe riesgo de empeorar la acidosis y la dificultad respiratoria 2).
Para el papiledema, el manejo de la enfermedad subyacente OHS (terapia PAP, reducción de peso para disminuir la presión intracraneal) es lo más importante. Como tratamiento farmacológico para reducir la presión intracraneal, también se administran acetazolamida (Diamox, uso no indicado en ficha técnica) y manitol. Si la presión intracraneal disminuye tempranamente, el papiledema se resuelve rápidamente sin dejar deterioro visual. Sin embargo, si el tratamiento se retrasa, puede provocar deterioro visual irreversible.
Para la CRVO, el tratamiento sigue el manejo general de la CRVO (p. ej., terapia anti-VEGF), pero el manejo de la OHS como enfermedad subyacente es esencial.
Q¿Cómo se elige entre CPAP y BiPAP?
A
En el SHO con AOS grave (IAH≥30), la CPAP es de primera línea. Si la AOS es leve o está ausente, o si la hipercapnia no mejora después de 2-3 meses a pesar de una adherencia adecuada a la CPAP, considere cambiar a BiPAP (VNI).
La fisiopatología del SHO implica múltiples mecanismos que interactúan.
Cambios en el volumen pulmonar: El exceso de tejido adiposo restringe el movimiento diafragmático y reduce la distensibilidad pulmonar. La capacidad residual funcional (CRF) y el volumen de reserva espiratorio (VRE) disminuyen, lo que provoca un cierre precoz de la vía aérea y presión positiva al final de la espiración intrínseca. Esto resulta en desajuste ventilación-perfusión y atelectasia en los lóbulos pulmonares inferiores, causando hipoxemia2).
Cambios en el centro respiratorio: Inicialmente, se aumenta el impulso respiratorio para compensar el aumento de la carga respiratoria. Sin embargo, cuando esta compensación falla, se produce hipoventilación, y la hipoventilación persistente suprime secundariamente el centro respiratorio, lo que lleva a hipercapnia durante la vigilia.
Resistencia a la leptina: La leptina es una hormona estimulante respiratoria derivada del tejido adiposo. En la obesidad, los niveles sanguíneos de leptina aumentan, pero la resistencia central a la leptina reduce su efecto estimulante sobre el impulso respiratorio, atenuando la respuesta ventilatoria a la hipercapnia2)3).
Compensación renal: En respuesta a la acumulación de CO₂, los riñones suprimen la excreción de bicarbonato, produciendo una alcalosis metabólica compensatoria. El bicarbonato acumulado atenúa aún más la respuesta ventilatoria al CO₂, progresando desde hipoventilación nocturna a hipercapnia crónica2).
Disfunción mitocondrial: El aumento de la oxidación de ácidos grasos en la obesidad eleva la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS), y el estrés oxidativo daña la función de los quimiorreceptores del centro respiratorio. Esto reduce aún más la sensibilidad a la hipercapnia y la hipoxia4).
La hipercapnia dilata los vasos sanguíneos cerebrales, lo que provoca un aumento de la presión intracraneal (PIC). Esto eleva la presión venosa en el disco óptico, causando papiledema. En pacientes con AOS, se plantea la hipótesis de que la hipoxemia durante los episodios de apnea también aumenta la PIC durante el sueño. Además, se ha propuesto que la compresión del seno transverso eleva la PIC.
Se cree que múltiples mecanismos están involucrados en el desarrollo de la CRVO.
Compresión venosa por dilatación arterial: La dilatación de la arteria central de la retina debido a la hipoxemia comprime físicamente la vena central de la retina dentro de la misma vaina adventicia.
Aumento de la viscosidad sanguínea local: El papiledema y la elevación de la presión venosa provocan la fuga de plasma al intersticio, lo que conduce a una hiperviscosidad sanguínea local. Esto retrasa la circulación retiniana y empeora la oclusión venosa.
Activación simpática: La fragmentación del sueño debida al SHO activa el sistema nervioso simpático, elevando la presión arterial.
Estos cambios actúan de forma combinada, aumentando el riesgo de CRVO en pacientes con OHS.
7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (informes en fase de investigación)
Actualmente, el OHS carece de una escala de gravedad ampliamente utilizada. El grupo de trabajo de la ERS ha propuesto un sistema que clasifica la hipoventilación en la obesidad en cinco etapas (etapas 0 a 4) 1). Además, Cabrera Lacalzada y Diaz-Lobato propusieron una clasificación en leve, moderada y grave basada en la PaCO₂, PaO₂, IMC y AHI en vigilia 1). Sin embargo, ninguna de ellas ha sido validada en estudios prospectivos a gran escala, y su utilidad clínica no está establecida.
Las terapias con incretinas, como los agonistas del receptor GLP-1, han mostrado una pérdida de peso significativa en el tratamiento de la obesidad, pero se ha informado de recuperación de peso y reversión de las mejoras cardiometabólicas tras la interrupción. Su eficacia en el OHS sigue siendo en gran medida desconocida 2).
En una cohorte retrospectiva francesa de Gachelin et al. (102 niños obesos, edad media 10,5 años), se diagnosticó OHS en el 3,9% 7). El OHS pediátrico se maneja actualmente mediante extrapolación de datos de adultos, y existe una necesidad urgente de establecer prevalencia, criterios diagnósticos y protocolos de tratamiento específicos para la población pediátrica.
Las tecnologías de salud digital, como la monitorización remota y los sistemas de retroalimentación, están siendo consideradas para mejorar la adherencia a la terapia PAP y el manejo integral del OHS.