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Neurooftalmología

Síndrome de Gradenigo

El síndrome de Gradenigo es un síndrome causado por la propagación de infección e inflamación al vértice petroso del hueso temporal. Fue descrito en 1904 por el otorrinolaringólogo italiano Giuseppe Gradenigo.

La tríada clásica incluye los siguientes tres signos:

Sin embargo, la tríada completa se presentó en menos del 50% de los 57 casos originales de Gradenigo 3). Según la definición de McLaren y colaboradores, la forma clásica es «otitis media + parálisis del nervio abducens + neuralgia del trigémino + apicitis petrosa en imagen», y la forma incompleta es «2 o más de la tríada + apicitis petrosa en imagen» 6).

Epidemiología: la mediana de edad de presentación es de 12 años, sin diferencia de sexo 3, 6). En la era preantibiótica, la tasa de complicaciones por infección del oído era del 2,3 al 6,4%, pero actualmente ha disminuido notablemente al 0,04-0,15%. La tasa de mortalidad se reporta entre el 2 y el 2,6% tanto en niños como en adultos 3, 6).

Q ¿Qué tan raro es actualmente el síndrome de Gradenigo?
A

Con la difusión de los antibióticos, la frecuencia de aparición como complicación de infección del oído ha disminuido drásticamente. Actualmente, la tasa de complicaciones por infección del oído es de aproximadamente 0,04-0,15%, y las revisiones de la literatura posteriores a 1990 reportan un número limitado de casos. La mediana de edad de presentación es de 12 años y la tasa de mortalidad es del 2-2,6% 3, 6).

2. Principales síntomas y hallazgos clínicos

Sección titulada «2. Principales síntomas y hallazgos clínicos»
  • Otalgia y otorrea: aparecen como síntomas precursores. El intervalo entre la otorrea y la aparición de la diplopía varía de 1 semana a 1 año, siendo más frecuente de 1 semana a 2 meses.
  • Diplopía horizontal: la parálisis del nervio abducens causa limitación de la abducción, lo que produce estrabismo convergente y diplopía horizontal.
  • Dolor facial profundo y dolor retroorbitario: es un dolor unilateral intenso debido a la inflamación del nervio trigémino (principalmente las ramas primera y segunda).
  • Cefalea: a menudo se acompaña de cefalea persistente.
  • Fiebre y malestar general: se presentan como síntomas sistémicos asociados a la infección.
  • Fiebre, náuseas, vómitos, mareos y confusión: pueden aparecer en casos graves o con complicaciones.
  • Casos “enmascarados”: raramente, hay casos que cursan con parálisis del recto lateral y cefalea, con pocos o ningún síntoma ótico7).
  • Abombamiento timpánico, perforación y secreción: hallazgos asociados a otitis media.
  • Parálisis del recto lateral ipsilateral: limitación de la abducción y estrabismo convergente. En formas incompletas, este puede ser el único hallazgo ocular.
  • Dolor a la palpación mastoidea: indica presencia de mastoiditis.
  • Hipoacusia de transmisión: asociada a patología del oído medio y mastoides.
  • Otras parálisis de nervios craneales: raramente se asocian afectaciones de los pares craneales VII, VIII, IX y X.
Q ¿Se debe sospechar el síndrome de Gradenigo incluso sin síntomas de oído?
A

Sí. Se han reportado casos “enmascarados” donde el uso insuficiente de antibióticos hace que los síntomas óticos sean leves o desaparezcan mientras la apicitis petrosa progresa de forma latente 7). También existen casos en adultos que se presentan solo con parálisis del recto lateral. Se requiere un diagnóstico que tenga en cuenta que más del 50% de los casos son formas incompletas.

La causa más frecuente del síndrome de Gradenigo es la otitis media aguda (OMA) no tratada o tratada de forma insuficiente. La infección se propaga desde el oído medio a través de las celdillas mastoideas y los tractos celulares hasta el vértice petroso. En raras ocasiones, también puede ser causado por colesteatoma, osteomielitis crónica, o causas no infecciosas (linfoma, paquimeningitis hipertrófica, absceso epidural).

Los principales patógenos causantes se muestran a continuación.

PatógenoNotas especiales
Pseudomonas aeruginosaPrincipal causa de petrositis4)
Streptococcus pneumoniaePrincipal causa de OMA en niños
Streptococcus pyogenes (estreptococo del grupo A)Frecuente en niños
Haemophilus influenzaeFrecuente en niños
Staphylococcus aureusincluyendo MRSA
Escherichia coliAdultos o pacientes inmunocomprometidos
Virus varicela-zósterCausa rara en pacientes inmunocomprometidos1)
  • Neumatización del ápex petroso: el 30-33% de los huesos temporales normales presentan neumatización del ápex petroso, que puede servir como vía de propagación de la infección5, 7).
  • Colesteatoma y osteomielitis crónica: las enfermedades del oído medio con destrucción ósea son una vía directa de propagación de la infección.
  • Diabetes, estado de inmunosupresión y uso prolongado de esteroides: debido a la susceptibilidad a infecciones, tienden a volverse graves 1).
  • Antecedentes de natación: aumenta el riesgo de propagación de otitis externa por Pseudomonas aeruginosa → otitis externa → otitis media → petrositis apical 4).
  • Tratamiento insuficiente solo con antibióticos tópicos: el tratamiento inadecuado sin antibióticos orales contribuye a la cronicidad 3).

El diagnóstico se basa en la tríada clínica, pero se debe tener en cuenta que muchos casos son incompletos. Se diagnostica combinando al menos dos de los siguientes: parálisis del nervio abducens, dolor facial y síntomas óticos, junto con hallazgos de apicitis petrosa en imágenes (criterios de McLaren para formas incompletas) 6).

TC (hueso temporal)

Evaluación de destrucción ósea: detecta destrucción ósea y opacidad de partes blandas en el ápex petroso. Es útil por su baja tasa de falsos positivos y para evaluar la neumatización.

Limitaciones: la destrucción solo es detectable cuando se ha descalcificado el 30-50% del hueso, por lo que pueden pasarse por alto lesiones iniciales 5). En fases tempranas de la infección o tras tratamiento antibiótico, los hallazgos pueden ser casi normales.

RM (cerebro y hueso temporal)

Evaluación de partes blandas: muestra lesiones del ápex petroso hipointensas en T1 e hiperintensas en T2. Es superior a la TC para detectar afectación de nervios y vasos, así como complicaciones intracraneales 5).

DWI: la restricción de la difusión (hiperintensidad con disminución de ADC) sugiere formación de absceso 5).

RM con contraste: el realce en anillo sugiere absceso, y el engrosamiento dural alrededor del cavum de Meckel indica extensión inflamatoria al nervio trigémino5, 6). El realce anormal del seno cavernoso refleja el mecanismo de la parálisis del nervio abducens.

  • Cultivo de otorrea: esencial para identificar el patógeno causante y realizar pruebas de sensibilidad antibiótica.
  • Hemograma y marcadores inflamatorios: a menudo se observan leucocitosis (con predominio de neutrófilos), elevación de PCR y VSG.
  • Punción lumbar: se realiza cuando se sospecha meningitis concomitante.
  • Tumores: meningioma, plasmocitoma, condroma, condrosarcoma, schwannoma, cordoma3)
  • Enfermedades del oído: colesteatoma, granuloma de colesterol, derrame petroso
  • Trombosis del seno cavernoso: la otitis media es una de las causas y puede presentar parálisis del nervio abducens
  • Síndrome de Tolosa-Hunt: parálisis del nervio abducens por inflamación granulomatosa del seno cavernoso y la fisura orbitaria superior
  • Síndrome de Lemierre: tromboflebitis séptica de la vena yugular interna3)

El tratamiento principal consiste en la administración intravenosa prolongada de antibióticos de amplio espectro en dosis altas. Dado que Pseudomonas aeruginosa es el patógeno más frecuente en la apicitis petrosa, es importante considerar la cobertura antipseudomónica al seleccionar los antibióticos4). Antes de obtener los resultados del cultivo, se elige un antibiótico de amplio espectro que cubra tanto bacterias gramnegativas (incluyendo Pseudomonas) como grampositivas como tratamiento empírico.

A continuación se muestran los principales regímenes antibióticos reportados.

RégimenCobertura principalFuente
Vancomicina + ceftriaxonaMRSA + bacterias gramnegativas3)
Ceftazidima + cefazolinaPseudomonas aeruginosa + bacterias grampositivas4)
Piperacilina/tazobactamPseudomonas aeruginosa + amplio espectro2)
Bencilpenicilina + clindamicinaEstreptocócico5)
Vancomicina + cefepimaPara pacientes inmunodeprimidos1)
  • Duración de los antibióticos intravenosos: generalmente se administran durante 2 a 6 semanas y luego se cambia a antibióticos orales3, 6).
  • Tratamiento después del cambio a vía oral: a menudo se continúa con amoxicilina-ácido clavulánico o ciprofloxacino durante 4 semanas4, 5).
  • Esteroides: se usan a veces para reducir la inflamación y promover la recuperación de los nervios craneales3). En casos con estenosis de la arteria carótida interna, se ha reportado el uso combinado de pulsos de esteroides y aspirina4).
  • Anticoagulación: se utiliza en casos de trombosis del seno venoso, pero la evidencia es limitada2, 3).
Q ¿Durante cuánto tiempo se deben administrar los antibióticos?
A

Generalmente, se administran antibióticos intravenosos durante 2 a 6 semanas, seguidos de antibióticos orales3, 6). En niños, se espera una resolución completa de los síntomas con 4 a 6 semanas de tratamiento. La mejoría en las imágenes también es un criterio para finalizar el tratamiento.

Cuando no hay respuesta al tratamiento farmacológico, se considera la cirugía en casos de osteomielitis que requiere desbridamiento de secuestros óseos o formación de abscesos. Decidir la cirugía en el momento adecuado es importante para evitar parálisis nerviosa permanente o muerte7).

  • Mastoidectomía: el procedimiento más común. Tras una incisión retroauricular, se eliminan las celdillas aéreas con un taladro eléctrico y una cureta.
  • Abordaje infralaberíntico: se identifica el tracto celular por debajo de la espira basal del caracol, y se drena el área delimitada por la arteria carótida interna por delante, el bulbo de la vena yugular por detrás y el caracol por arriba. Es una técnica que permite preservar la audición7).
  • Petrosectomía: Procedimiento para extirpar ampliamente el tejido patológico de la porción petrosa del hueso temporal.
  • Miringotomía con colocación de tubo de ventilación: Se realiza para drenar el líquido del oído medio.
Q ¿En qué casos se requiere cirugía para el síndrome de Gradenigo?
A

La cirugía está indicada cuando el tratamiento con antibióticos solo es insuficiente, cuando se necesita desbridamiento de secuestros óseos por osteomielitis, o cuando se confirma la formación de abscesos. El procedimiento se selecciona entre mastoidectomía, abordaje infralaberíntico o petrosectomía según la extensión de la lesión y la necesidad de preservar la audición7).

6. Fisiopatología y mecanismo detallado de aparición

Sección titulada «6. Fisiopatología y mecanismo detallado de aparición»

La infección se propaga en el orden: oído medio → celdillas mastoideas → ápex petroso. Las celdillas mastoideas contienen médula ósea rica en vasos y son propensas a la infección, alcanzando el ápex petroso a través de tractos celulares neumatizados. Las vías de propagación incluyen la infiltración directa, la vía laberíntica a través de la ventana redonda y oval, y las vías hematógena y tromboflebítica.

Anatomía y neumatización del ápex petroso

Sección titulada «Anatomía y neumatización del ápex petroso»

El ápex petroso se sitúa entre el oído interno y el clivus. Se divide en porción anterior y posterior por el conducto auditivo interno, siendo la porción anterior más propensa a la enfermedad. El grado de neumatización varía entre individuos: 33% de neumatización en el hueso temporal normal, 60% esponjoso (con médula ósea) y 7% esclerótico 5). En casos con ápex petroso neumatizado, es más fácil que se formen vías de propagación de la infección.

El trayecto del nervio abducens es el siguiente:

  • Se origina en el núcleo del nervio abducens en la parte dorsal del puente.
  • Atraviesa el surco bulbopontino para entrar en el espacio subaracnoideo y asciende a lo largo del clivus.
  • Conducto de Dorello: Discurre dentro de una vaina fibrosa sin hueso por debajo del ligamento petroesfenoidal de Gruber. En esta zona se vuelve vulnerable al estiramiento por cambios en la presión intracraneal.
  • Dentro del seno cavernoso, discurre cerca de la arteria carótida interna.
  • Llega al músculo recto lateral a través de la fisura orbitaria superior.

El nervio abducens está separado del vértice petroso por solo una capa de duramadre en el conducto de Dorello. De manera similar, el ganglio del trigémino se encuentra en el cavum de Meckel, adyacente al lado lateral del vértice petroso3). La inflamación o absceso del vértice petroso puede extenderse a estos nervios, causando parálisis del nervio abducens y neuralgia del trigémino.

Razones por las que predominan las formas incompletas

Sección titulada «Razones por las que predominan las formas incompletas»

El uso generalizado de antibióticos suprime parcialmente la inflamación. Esto impide la extensión directa al nervio, por lo que las formas incompletas, en las que no aparece uno de los tres síntomas clásicos, representan más del 50% de todos los casos7).


Si el síndrome de Gradenigo no se trata o se vuelve grave, las principales complicaciones que pueden ocurrir son las siguientes:

  • Meningitis: la complicación intracraneal más frecuente.
  • Trombosis del seno venoso lateral o del seno sigmoideo: puede causar infarto venoso e hipertensión intracraneal2, 3).
  • Abscesos intracraneales, prevertebrales o laterofaríngeos: requieren drenaje quirúrgico.
  • Extensión de la infección al seno cavernoso: produce parálisis de múltiples nervios craneales.
  • Síndrome de Vernet: parálisis de los nervios craneales IX, X y XI por extensión a la base del cráneo.
  • Estenosis de la arteria carótida interna: cambios inflamatorios de la pared arterial debido a inflamación alrededor del vértice petroso4).
  • Pérdida auditiva: una de las principales secuelas a largo plazo.
  • Hidrocefalia, absceso epidural y absceso subdural: se observan en casos graves.
  • Muerte: los casos no tratados pueden tener un desenlace fatal.

Horache et al. (2024) reportaron que en niños se espera la resolución completa de los signos y síntomas del síndrome de Gradenigo entre 4 y 6 semanas después del tratamiento3). La recuperación de la parálisis del nervio abducens varía según los informes, desde 1 día hasta 10 días o varias semanas2, 3, 5, 6).

La mayoría de los pacientes logran una recuperación completa con tratamiento antibiótico conservador. En algunos pacientes, la función nerviosa puede no recuperarse por completo. La principal secuela a largo plazo es la pérdida auditiva.

Sin tratamiento, puede tener un curso fatal. El diagnóstico y el inicio del tratamiento en el momento adecuado influyen significativamente en el pronóstico.


  1. Benavente K, et al. The risks of rejection vs. infection: Ramsay Hunt syndrome, Gradenigo syndrome, and varicella meningoencephalitis in a heart transplant patient. Eur Heart J Case Rep. 2023.

  2. Li SB, et al. Incomplete Gradenigo Syndrome in a Patient With Mastoiditis and Lateral Sinus Thrombosis. J Neuro-Ophthalmol. 2023.

  3. Horache K, et al. Insights into Gradenigo syndrome: Case presentation and review. Radiol Case Rep. 2024.

  4. Tao BK, et al. Ceftazidime-Cefazolin Empiric Therapy for Pediatric Gradenigo Syndrome. Ann Otol Rhinol Laryngol. 2025.

  5. Quesada J, et al. An unusual case of acute otitis media resulting in Gradenigo syndrome: CT and MRI findings. Radiol Case Rep. 2021.

  6. Bonavia L, Jackson J. Gradenigo Syndrome in a 14-Year-old Girl as a Consequence of Otitis Media With Effusion. J Neuro-Ophthalmol. 2022.

  7. Chowdhary S, et al. ‘Masked’ petrous apicitis presenting with lateral rectus palsy. BMJ Case Rep. 2021.

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