El síndrome metabólico es un trastorno metabólico caracterizado por obesidad visceral (obesidad abdominal) combinada con hiperglucemia, hipertensión y dislipidemia. Cada componente aumenta de forma independiente el riesgo de enfermedades oculares, pero su acumulación aumenta el riesgo de forma sinérgica, como lo confirman estudios epidemiológicos 1).
La prevalencia en adultos se estima en aproximadamente el 20–25% 2), y se han acumulado estudios epidemiológicos que muestran su asociación con enfermedades oculares. La obesidad visceral y la resistencia a la insulina actúan como bases patológicas comunes, y se ha aclarado su participación en una amplia gama de enfermedades oculares, incluyendo retinopatía diabética, degeneración macular asociada a la edad, oclusión de la vena retiniana, glaucoma, coriorretinopatía serosa central y ojo seco1).
Las mejoras en el estilo de vida (terapia dietética y terapia de ejercicio) contribuyen a mejores resultados oftálmicos a través de la mejora del síndrome metabólico. Es importante que los oftalmólogos comprendan la relación entre las enfermedades metabólicas sistémicas y el riesgo de enfermedades oculares, y colaboren con los internistas.
Q¿El síndrome metabólico afecta los ojos?
A
Cuando se acumulan hiperglucemia, hipertensión y dislipidemia, el riesgo de enfermedades oculares como retinopatía diabética, degeneración macular asociada a la edad, oclusión de la vena retiniana, glaucoma, coriorretinopatía serosa central y ojo seco aumenta de forma sinérgica 1). Cada componente por sí solo aumenta el riesgo de enfermedades oculares, pero cuando múltiples factores se superponen, el riesgo aumenta aún más. Someterse a exámenes oftalmológicos incluso en la etapa asintomática conduce a una detección temprana.
El diagnóstico del síndrome metabólico requiere la circunferencia de la cintura, un indicador de acumulación de grasa visceral, como elemento esencial, y se realiza confirmando la presencia de otras anomalías metabólicas.
La declaración interina conjunta de la Federación Internacional de Diabetes (IDF) y la Asociación Americana del Corazón (AHA)/Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre (NHLBI) (Alberti 2009) establece puntos de corte específicos por etnia para la circunferencia de la cintura, al tiempo que define criterios comunes de anomalías metabólicas4).
Criterios diagnósticos
Circunferencia de cintura
Presión arterial
Glucosa en sangre
Lípidos
Criterios japoneses (2005)
Hombres ≥ 85 cm, mujeres ≥ 90 cm3)
≥ 130/85 mmHg3)
≥ 110 mg/dL3)
TG ≥ 150 mg/dL3)
IDF/AHA conjunto (2009)
Puntos de corte específicos por etnia (japoneses: hombres ≥ 85 cm, mujeres ≥ 90 cm)4)
≥ 130/85 mmHg4)
≥ 100 mg/dL4)
TG ≥ 150 mg/dL4)
La principal diferencia entre ambos criterios es el valor de corte de la glucemia en ayunas (criterios japoneses ≥ 110 mg/dL, criterios IDF/AHA ≥ 100 mg/dL). En la práctica oftalmológica, es conveniente conocer qué criterios se utilizaron para el diagnóstico del paciente.
Fotografía de fondo de ojo de retinopatía diabética (exudados duros, microaneurismas, hemorragias puntiformes)
Hao S, Liu C, Li N, et al. A deep learning model for detection of diabetic retinopathy. PLoS One. 2022. Figure 1. Source ID: Wikimedia Commons / Fundus_-_diabetic_retinopathy.png. License: CC BY 4.0.
La fotografía de fondo de ojo muestra hallazgos típicos de retinopatía diabética: exudados duros (puntos amarillentos dispersos), microaneurismas (abultamiento de la pared vascular) y hemorragias puntiformes (puntos rojos borrosos). Esto corresponde a la retinopatía diabética (RD) tratada en la sección “3. Enfermedades oculares relacionadas.”
Los componentes del síndrome metabólico están implicados en múltiples enfermedades oculares a través de diferentes mecanismos.
Retinopatía Diabética (RD)
La complicación ocular más directa.
Se desarrolla a través de la vía: resistencia a la insulina → hiperglucemia → daño microvascular retiniano5). El UKPDS (Estudio Prospectivo de Diabetes del Reino Unido) mostró que una reducción del 1% en la HbA1c disminuye el riesgo de complicaciones microvasculares en un 37%5). La prevalencia de RD aumenta con el número de componentes del síndrome metabólico.
Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)
La obesidad y la hipertensión son factores de riesgo principales.
La obesidad abdominal (IMC ≥ 30) se asocia con un odds ratio de riesgo de DMAE de 1.3–2.06), con especial atención a la obesidad visceral. También se ha demostrado que la hipertensión y la dislipidemia promueven la progresión de la DMAE7). Tener tres o más componentes del síndrome metabólico presenta un odds ratio de 1.76).
Oclusión de la Vena Retiniana (OVR)
Mecanismo: compresión vascular por arteriosclerosis.
La arteriosclerosis causada por hipertensión y dislipidemia provoca compresión venosa en los cruces arteriovenosos. Un estudio de cohorte nacional mostró un mayor riesgo de OVR en individuos con síndrome metabólico8).
Glaucoma
La obesidad y la resistencia a la insulina afectan la presión intraocular.
En cuanto a la asociación entre obesidad y glaucoma de ángulo abierto (GAA), un aumento de 5 unidades en el IMC se asocia con un incremento de 0.3–0.7 mmHg en la presión intraocular9). Se ha propuesto el mecanismo: resistencia a la insulina → activación del sistema nervioso simpático → aumento de la producción de humor acuoso9).
Coriorretinopatía Serosa Central (CSC)
Asociación con cortisol e IMC.
La hipertensión y la exposición a esteroides se han reportado como factores de riesgo para CSC10). Los cambios endocrinos relacionados con el estrés y el aumento de la permeabilidad vascular coroidea también participan en la patogenia.
Ojo seco (DGM)
La resistencia a la insulina afecta la función de la glándula lagrimal.
Se ha demostrado una asociación entre el síndrome metabólico y la disfunción de las glándulas de Meibomio (DGM)11), y se ha reportado una correlación epidemiológica entre la dislipidemia y la DGM. También se ha sugerido la posibilidad de disfunción lagrimal debida a resistencia a la insulina11).
Q¿Qué enfermedades oculares aumenta el riesgo el síndrome metabólico?
A
Las seis enfermedades oculares asociadas principales son: retinopatía diabética, degeneración macular asociada a la edad (DMAE), oclusión de la vena retiniana (OVR), glaucoma, coriorretinopatía serosa central (CSC) y ojo seco. Cada componente (hiperglucemia, hipertensión, dislipidemia, obesidad) aumenta de forma independiente el riesgo de enfermedad ocular, y la acumulación de múltiples componentes aumenta el riesgo de forma sinérgica1). En particular, la retinopatía diabética es la complicación ocular más directa del síndrome metabólico, y el control de la HbA1c está directamente relacionado con el pronóstico visual5).
Fotografía de fondo de ojo de retinopatía hipertensiva (fenómeno de cruce arteriovenoso, hemorragia retiniana)
Wood F. Hypertensive retinopathy fundus photograph. 2009. Figure 1. Source ID: Wikimedia Commons / Hypertensiveretinopathy.jpg. License: CC BY 3.0.
La fotografía de fondo de ojo muestra fenómeno de cruce arteriovenoso, hemorragias en llama y manchas algodonosas, características de la retinopatía hipertensiva. Esto corresponde a la hipertensión, el síndrome metabólico y los trastornos vasculares retinianos (retinopatía hipertensiva, OVR) tratados en la sección “4. Datos epidemiológicos”.
A continuación se resumen los datos epidemiológicos que muestran la asociación entre el síndrome metabólico y diversas enfermedades oculares.
La prevalencia del síndrome metabólico se estima en aproximadamente 20–25% en adultos2)
La prevalencia de RD aumenta con el número de componentes del SM5)
Con tres o más componentes del SM, la odds ratio de riesgo de DMAE es 1.76)
El SM se asocia con un mayor riesgo de OVR (HR ajustado 1.46)8)
Por cada aumento de 5 en el IMC, la presión intraocular aumenta 0.3–0.7 mmHg9)
Se ha reportado que la intervención con ejercicio reduce la presión intraocular, pero existen diferencias entre estudios en el tamaño del efecto y la sostenibilidad12)
El control del peso puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades oculares mediante el control de la glucosa en sangre, la presión arterial y los lípidos2)
En cuanto a la relación entre obesidad y presión intraocular, un estudio epidemiológico a gran escala en Japón (Mori 2000) confirmó una correlación positiva entre el IMC y la presión intraocular9), lo que indica que la reducción de la obesidad también es importante para el manejo de la presión intraocular.
La modificación del estilo de vida centrada en la terapia dietética y la terapia de ejercicio constituye la base del manejo general del síndrome metabólico 2).
Terapia dietética: Restricción calórica, reducción de sal y control de lípidos. Una pérdida de peso del 3–5% mejora los parámetros metabólicos 2)
Terapia de ejercicio: Apuntar a ejercicio aeróbico moderado ≥ 150 minutos/semana 2)
Ejercicio y presión intraocular: Se ha informado que la intervención con ejercicio reduce la presión intraocular, pero existen diferencias entre estudios en cuanto al tamaño del efecto, la modalidad de ejercicio y la sostenibilidad 12)
Control de peso: La pérdida de peso mejora la glucosa en sangre, la presión arterial y los lípidos, y también contribuye al manejo del riesgo de complicaciones oftálmicas 2)
Los medicamentos utilizados para manejar los parámetros metabólicos también afectan el pronóstico oftálmico 13).
Metformina: Fármaco de primera línea para la diabetes tipo 2. Mejora la resistencia a la insulina y proporciona un control glucémico neutro en peso
Agonistas del receptor GLP-1 (liraglutida, semaglutida, etc.): Control glucémico con efectos de pérdida de peso. La investigación sobre seguridad oftálmica está en curso 13)
Inhibidores de SGLT2 (empagliflozina, dapagliflozina, etc.): Proporcionan control glucémico, pérdida de peso y efectos cardiorenales protectores 13)
ARB/inhibidores de la ECA: Utilizados como terapia antihipertensiva. Se han informado posibles efectos protectores oculares 13)
Estatinas: Fármacos hipolipemiantes con efectos antiinflamatorios además de reducir el LDL-C 13)
Fenofibrato: El estudio FIELD (Keech 2007) mostró evidencia de supresión de la progresión de la RD y reducción de la necesidad de fotocoagulación14)
Junto con el tratamiento estándar para cada complicación ocular, es importante establecer un sistema de colaboración con medicina interna.
Los pacientes con diabetes deben realizarse un examen de fondo de ojo al menos una vez al año
La mejora rápida de la HbA1c (por ejemplo, al iniciar insulina) requiere precaución por un empeoramiento temporal de la retinopatía (empeoramiento temprano)
En pacientes con sospecha de glaucoma, se debe coordinar el control de peso y la monitorización de la presión intraocular
En pacientes con DMAE o RVO, el control intensificado de la presión arterial y los lípidos contribuye a mejorar el pronóstico oftalmológico
Q¿Mejorar el síndrome metabólico reduce el riesgo de enfermedades oculares?
A
Se espera que la pérdida de peso, el ejercicio y el control de glucosa, presión arterial y lípidos reduzcan el riesgo de diversas enfermedades oculares. En particular, para la retinopatía diabética, una reducción del 1% en la HbA1c disminuye el riesgo de progresión en un 37% 5). Las intervenciones con ejercicio han mostrado reducción de la presión intraocular, pero el tamaño del efecto varía entre estudios 12). El fenofibrato tiene evidencia de suprimir la progresión de la RD y reducir la necesidad de fotocoagulación14).
La resistencia a la insulina es una base patológica común del síndrome metabólico 1). La hiperinsulinemia provoca un aumento de la actividad del sistema nervioso simpático, lo que a su vez promueve la producción de VEGF y aumenta la producción de humor acuoso. Esto contribuye al riesgo tanto de retinopatía diabética como de glaucoma1).
La grasa visceral secreta citocinas inflamatorias como TNF-α, IL-6 y MCP-1 1). La inflamación crónica sistémica causa disfunción endotelial vascular, lo que lleva a un aumento de la permeabilidad de los vasos retinianos y coroideos. La inflamación crónica también está involucrada en la transición a la forma exudativa de la DMAE.
La combinación de hiperglucemia y dislipidemia aumenta la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) 7). Las ROS dañan las células del epitelio pigmentario de la retina (EPR) y están involucradas en el inicio y la progresión de la DMAE. La activación de la vía de los polioles y la acumulación de productos finales de glicación avanzada (AGE) también amplifican el estrés oxidativo5).
La acumulación de grasa visceral conduce a un aumento de leptina y una disminución de adiponectina 15). Estas anomalías de las adipocinas pueden contribuir al riesgo de enfermedades oculares a través de la inflamación, la función vascular y el metabolismo retiniano 15).
Acumulación de productos finales de glicación avanzada (AGE)
La hiperglucemia persistente conduce a la acumulación de AGE en las paredes de los vasos retinianos 5). Esto causa cambios estructurales en la membrana basal y aumento de la permeabilidad vascular, lo que lleva a la formación de microaneurismas y edema retiniano.
En la CSC, los cambios endocrinos relacionados con el estrés, la exposición a esteroides y el aumento de la permeabilidad vascular coroidea están involucrados en la patología 10). Se deben identificar factores sistémicos como la hipertensión e intervenir sobre los factores modificables.
7. Investigación más reciente y perspectivas futuras
Se están realizando investigaciones para detectar la presencia de síndrome metabólico a partir de fotografías de fondo de ojo mediante análisis de imágenes de fondo de ojo con IA 1). Se ha demostrado la relación entre el análisis morfológico de los vasos retinianos (diámetro vascular, análisis fractal, etc.) y los parámetros metabólicos, y se presta atención al potencial de la fotografía de fondo de ojo como herramienta de detección del riesgo metabólico sistémico.
Efectos oftálmicos de los nuevos fármacos hipoglucemiantes
Con la generalización de los agonistas del receptor GLP-1 (como semaglutida) y los inhibidores de SGLT2 (como empagliflozina), se están acumulando investigaciones sobre su seguridad oftálmica y efectos protectores 13). Semaglutida se ha asociado con empeoramiento temprano en algunos ensayos, por lo que es importante la monitorización oftálmica cuando se usa en pacientes con antecedentes de DR. Para los inhibidores de SGLT2, la evidencia clara de aumento del riesgo oftálmico es actualmente limitada 13).
Se están estudiando las adipocinas como la adiponectina por su asociación con enfermedades vasculares retinianas, DMAE y glaucoma15). Actualmente se encuentran en fase exploratoria como dianas terapéuticas, y se necesita validación adicional para su aplicación clínica.
Se están acumulando investigaciones sobre los cambios en el riesgo de enfermedades oculares asociados con la pérdida de peso y la mejora de la resistencia a la insulina. Para vincular la intervención con ejercicio y el control del peso con los resultados oftálmicos, se necesita evidencia de estudios a gran escala en el futuro 12).
Microbiota intestinal, metabolismo y enfermedades oculares
Se está aclarando que la composición de la microbiota intestinal afecta la resistencia a la insulina y la inflamación crónica. La investigación sobre el papel de la microbiota intestinal en la relación entre el síndrome metabólico y las enfermedades oculares está en sus inicios, y se espera la acumulación de conocimientos en el futuro.
Se está investigando la estratificación del riesgo de enfermedades oculares relacionadas con el síndrome metabólico basada en polimorfismos genéticos. La interacción entre los genes relacionados con la DMAE (CFH, ARMS2, etc.) y la obesidad/alteraciones metabólicas está atrayendo la atención, y la personalización de las intervenciones preventivas y la frecuencia de detección considerando el trasfondo genético son objetivos futuros.
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