La parasitosis delirante oftálmica (DP) es un subtipo de parasitosis delirante. Es un trastorno caracterizado por la creencia fija e inquebrantable de que los ojos están infectados con parásitos, clasificado como un trastorno delirante somático monotemático. También se denomina síndrome de Ekbom o infestación delirante (DI).
En el DSM-5, se clasifica como tipo somático del trastorno delirante, dentro del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos.
Thieberge (1894) y Perrin (1896) describieron por primera vez el cuadro clínico en detalle. El neurólogo sueco Ekbom publicó informes detallados en 1937-1938, y también se conoce como síndrome de Ekbom 5).
Q¿Cómo se distingue la parasitosis delirante de una infección parasitaria real?
A
La infección real se descarta mediante raspado cutáneo, biopsia y examen oftalmológico. Una “creencia inquebrantable” que persiste a pesar de todas las pruebas negativas es característica del verdadero trastorno delirante 9). Para más detalles, consulte la sección Diagnóstico y métodos de examen.
Creencia fija (convicción inquebrantable): La creencia de que el ojo está infectado con parásitos. Esta creencia persiste incluso cuando todas las pruebas son negativas9)
Prurito: Picazón alrededor de los ojos o en los párpados
Alucinación táctil: Sensación de que insectos se arrastran o muerden los párpados
Formicación: Sensación de insectos arrastrándose sobre la piel4)
Irritación, enrojecimiento y lagrimeo: Síntomas asociados con el rascado excesivo
Hallazgos clínicos (hallazgos confirmados por el médico durante el examen)
Dermatitis química/lesión ocular: Debido a remedios caseros con ácidos, álcalis, peróxidos, desinfectantes, etc. 8)
Signo de la caja de cerillas (signo de la muestra): Comportamiento de traer fragmentos de piel, coágulos sanguíneos, etc. en un recipiente como “evidencia” 1)9)
Examen con lámpara de hendidura: Detección de defectos epiteliales corneales con tinción de fluoresceína (iluminación azul cobalto)
Gotas de proparacaína: El anestésico local puede mejorar el prurito por infección real pero no los síntomas delirantes. Útil para ayudar a descartar DP primaria.
Eversión del párpado: Examinar el borde del párpado, la raíz de las pestañas y los fondos de saco superior e inferior para descartar una infección parasitaria verdadera
Examen de fondo de ojo con dilatación pupilar: Evaluar signos de enfermedad sistémica o parasitosis verdadera
La etiología de la DP se clasifica ampliamente en tres categorías. En un estudio de la Clínica Mayo, solo el 26% de 54 pacientes con DP tenían enfermedad primaria.
DP primaria
Definición: Las ideas delirantes aparecen sin ninguna enfermedad subyacente. El diagnóstico se realiza tras excluir todas las demás causas (diagnóstico de exclusión).
Pronóstico: Tiende a seguir un curso crónico; el pronóstico es relativamente desfavorable.
Aislamiento social: El aumento de casos durante la pandemia de COVID-19 también sugiere la implicación del aislamiento2)8)
Edad avanzada: El riesgo aumenta después de los 40 años
Deterioro cognitivo9)
Eventos vitales estresantes
DP por poderes: Casos en los que los cuidadores realizan tratamientos innecesarios a niños, personas con demencia o discapacidad intelectual
Q¿Pueden los familiares presentar los mismos síntomas?
A
Se observan delirios compartidos (folie à deux) en el 5–15% de los pacientes con DI 9). Los cuidadores o familiares convivientes pueden compartir el mismo delirio. La separación del paciente primario y secundario puede ser una opción de tratamiento.
Se realizan las siguientes pruebas para descartar causas orgánicas.
Prueba
Propósito
CBC (incluyendo eosinófilos) e IgE
Detección de infección parasitaria
CMP (glucosa, BUN, función hepática), HbA1c
Enfermedades metabólicas, diabetes
TSH, vitamina B12, folato
Trastornos endocrinos, deficiencias nutricionales
Pruebas de sífilis, VIH, tuberculosis
Enfermedades infecciosas
Cribado de drogas en orina
Consumo de drogas
Pruebas de imagen: Resonancia magnética cerebral y orbitaria con/sin contraste para descartar causas orgánicas como tumores cerebrales o trastornos cerebrovasculares. Se recomienda especialmente la neuroimagen en casos de inicio reciente en pacientes de 40 años o más5)
Examen cutáneo: Raspado cutáneo con aceite mineral y biopsia para descartar una infección parasitaria real
Examen oftalmológico: Examen con lámpara de hendidura (tinción con fluoresceína), examen de fondo de ojo con dilatación pupilar y eversión del párpado
Evaluación psiquiátrica: Detección de comorbilidades como depresión, trastornos de ansiedad y esquizofrenia1)
El aspecto más importante del tratamiento es establecer una alianza terapéutica con el paciente. Solo el 8% de los pacientes con DP aceptan una derivación psiquiátrica, por lo que una actitud no crítica es esencial 9). Explicar que el medicamento es “para aliviar el picor, no para la esquizofrenia” mejora la adherencia. Se recomienda un enfoque multidisciplinario (atención primaria, psiquiatría, dermatología, oftalmología, enfermedades infecciosas) 1).
TCC (terapia cognitivo-conductual): Puede ser una opción de primera línea en pacientes con DP y depresión leve comórbida 1)8). Sin embargo, la eficacia de la psicoterapia sola es solo del 10% 1).
TEC (terapia electroconvulsiva): Se considera en casos resistentes al tratamiento donde múltiples fármacos han fallado. Existe un informe de mejoría parcial después de 9 sesiones de TEC en un paciente de 82 años resistente al tratamiento 2).
Se realiza tratamiento sintomático con corticosteroides tópicos, AINE, etc., para el prurito y el dolor. En casos leves, puede haber mejoría solo con la construcción de la relación terapéutica y el tratamiento sintomático.
Q¿Por qué los pacientes a menudo rechazan el tratamiento psiquiátrico?
A
Debido a que el delirio es firme, el paciente está convencido de que “realmente hay insectos” y no lo reconoce como una enfermedad mental. La tasa de aceptación de la derivación psiquiátrica se reporta en solo un 8%. Es importante interactuar con una actitud no crítica, sin negar ni afirmar el delirio9).
Q¿Qué tan efectivos son los antipsicóticos?
A
Los antipsicóticos logran una remisión parcial a completa en el 60–100% de los pacientes5)6). Sin embargo, la adherencia a la medicación es un desafío importante, y se debe tener precaución ante la recaída de delirios por abandono del tratamiento6).
La hipótesis dopaminérgica propuesta por Huber et al. es la principal hipótesis fisiopatológica de la DP. Se cree que la disminución de la función de los receptores del transportador de dopamina (DAT) estriatal eleva la dopamina extracelular, desencadenando síntomas delirantes.
Las condiciones que reducen la función del DAT—uso de cocaína, consumo de alcohol, esquizofrenia, enfermedad de Parkinson, enfermedad de Huntington—son todas causas conocidas de DP secundaria, lo que apoya esta hipótesis. La eficacia de los antipsicóticos atípicos (antagonistas de los receptores de dopamina) también es consistente con esta hipótesis.
Se ha sugerido la participación del circuito estriado-tálamo-parietal2). Se han reportado los siguientes sitios de lesión involucrados en el desarrollo de DP orgánica.
Meningioma frontal derecho: Se presentó como el único síntoma de DP, con desaparición del delirio 7 días después de la extirpación del tumor5)
Infarto cerebral izquierdo y hematoma talámico posterior izquierdo: Se ha reportado asociación con el desarrollo de DP oral1)
Trastorno cerebrovascular del lóbulo occipital: Se ha reportado asociación con el desarrollo de DP6)
El SARS-CoV-2 tiene una alta afinidad por el receptor ACE2, el cual se expresa abundantemente en el sistema nervioso central. Esto puede causar trastornos cerebrovasculares, convulsiones y encefalopatía, y se destaca como una vía que exacerba trastornos psiquiátricos preexistentes e induce DP secundaria3).
7. Investigación más reciente y perspectivas futuras (Informes en fase de investigación)
Wang et al. (2024) reportaron un caso de nuevo DP en un paciente con enfermedad psiquiátrica preexistente después de una infección por COVID-193). La TC de cabeza no mostró anomalías estructurales, lo que sugiere una posible vía desconocida por la cual el COVID-19 exacerba la enfermedad psiquiátrica sin cambios estructurales cerebrales.
Frewen et al. (2022) informaron que entre 381 pacientes con DI en múltiples centros del Reino Unido, 12 (3%) eran profesionales de la salud (HCP)7). La tasa de compromiso con el tratamiento entre los HCP con DI primaria fue notablemente baja, del 20%. Los factores citados incluyen el estigma de la enfermedad mental, la resistencia debido al conocimiento de los medicamentos y la dificultad para construir relaciones terapéuticas con colegas, lo que destaca la necesidad de nuevas estrategias de intervención para los HCP.
Romine et al. (2023) reportaron un curso longitudinal de DI compartido entre miembros de la familia (esposa, esposo, nieta) durante 12–15 meses 9). Tras múltiples visitas a urgencias, el paciente fue hospitalizado en psiquiatría, pero no hubo registro de medicación antipsicótica, y las ideas delirantes persistieron después de la hospitalización. En las ideas delirantes compartidas, la separación de la pareja puede ser una opción terapéutica.
Alsafwani et al. (2022) reportaron 4 casos de DI oral durante un período de 12 meses en la pandemia de COVID-19 8). Esto fue más frecuente de lo habitual, posiblemente desencadenado por el aislamiento social y la limitación del apoyo psiquiátrico. La situación de pandemia como factor contribuyente al inicio de DI requiere mayor investigación.
Alhendi F, Burahmah A. Delusional parasitosis or Morgellons disease: a case of an overlap syndrome. Case Rep Dent. 2023;2023:3268220.
Suparmanian A, Cardona NJ. A longitudinal perspective case study of delusional parasitosis in a geriatric psychiatry unit. Cureus. 2023;15(5):e39434.
Wang J, Kato B, Li S, Agustines DA. Delusional parasitosis in a patient with a history of COVID-19 and substance use disorder. Perm J. 2024;28:24.006.
Tumbi A, Mistry A, Le BA, Lippmann S. Can you properly manage delusional parasitosis? Innov Clin Neurosci. 2025;22(7-9):40-41.
Konnakkaparambil Ramakrishnan K, Mohan L, Jacob JJ, Gopinath R. Right frontal meningioma presenting as delusional parasitosis. BMJ Case Rep. 2021;14:e245249.
Armin S, LaPointe G, Jacob R. Importance of early recognition and management of delusional parasitosis. Proc (Bayl Univ Med Cent). 2022;35(2):256-258.
Frewen J, Lepping P, Goulding JMR, Walker S, Bewley A. Delusional infestation in healthcare professionals: outcomes from a multi-centre case series. Skin Health Dis. 2022;2(4):e122.
Alsafwani Z, Aljishi M, Shiboski C, Jordan R, Villa A. Oral manifestations of delusional infestation: a case series. BMC Oral Health. 2022;22:652.
Romine D, Winston Bush S, Reynolds JC. A longitudinal case of shared delusional infestation. Cureus. 2023;15(2):e34546.
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